miércoles, 8 de febrero de 2012

Breve
análisis de la seguridad, defensa y de los servicios de inteligencia en Japón

Índice.-
1.-
Introducción.
2.-
Perspectiva histórica de la seguridad en Japón después de la Segunda Guerra
Mundial.
3.-
La derrota del Japón: La Constitución Japonesa de 1946.
4.-
El Programa Nacional de Defensa japonés.
5.-
La Estrategia de Seguridad y su relación con el PND.
6.-
La capacidad de inteligencia del Japón.
7.-
La Unión Europea y Japón.
8.-
Conclusión.
9.-
Bibliografía.
















Breve
análisis de la seguridad, defensa y de los servicios de inteligencia en Japón

“The three disasters
Storms turn into a soft wind
A new, humane wind”
Van Rompuy.
From Van Rompuy to Japan: a
haiku of hope. May
29th, 2011.

1.-
Introducción.
Al igual que el haiku,
forma tradicional de la literatura japonesa, de Herman Van Rompuy, o mejor
dicho, de los haikus en general, y
que ni siquiera son fáciles para los mismos japoneses pues el uso de las
oraciones y de las palabras son muy especiales, así de complejo es el intentar
sumergirse en la cultura japonesa y más complejo es indagar en los servicios de
inteligencia de este país sin conocer su mentalidad tan diferente a la de
cualquier occidental.
Es por lo tanto oportuno intentar una aproximación al
carácter japonés para poder así entender algo más de sus servicios de
inteligencia, estrategias y políticas de seguridad y defensa.
Algo importante que deberíamos tener en cuenta cuando
un occidental se aproxima a Japón, es que éste no debe considerarse sólo como
un país de costumbres diferentes, exóticas y en definitiva un país extranjero
más. Japón se debe abordar como una civilización, compleja, distinta, y de
difícil acceso no sólo por su idioma sino por la idiosincrasia de pueblo
japonés.
Para un ciudadano occidental el individuo, su libertad
individual, es la esencia. Sin embargo, que el individuo se afirme, haga ver su
individualidad frente al colectivo no es algo digno de aprecio en la cultura
japonesa. El japonés medio, como bien se ha apreciado recientemente frente al
terremoto, el devastador tsunami y
las fugas radiactivas, tiene una magnífica capacidad de identificarse con el
colectivo.
Para algunos autores como Hisayasu Nakagawa[1] es
también en esta identificación uniformadora donde se encuentra el fracaso
japonés al hacer de la sociedad una sociedad igualitaria, en el sentido peyorativo
del término, y excluyente, por tanto, de toda forma de originalidad, al menos
en apariencia.
Si repasamos la historia occidental comprobaremos que
ésta está plagada de individuos emprendedores, con iniciativa, que intervienen
en el devenir de la historia. Incluso la enseñanza de esta materia en los
sistemas educativos occidentales se centran en la importancia de dichas
personalidades. Por el contrario, en Japón, su historia no se explica como un
producto de voluntades individuales sino del colectivo.
Procuremos tener en cuenta este aspecto de
colectividad para enfrentarnos a la ardua tarea de intentar comprender cómo
funciona la inteligencia japonesa.

2.-
Perspectiva histórica de la seguridad en Japón después de la Segunda Guerra
Mundial.
Imaginémonos la situación de Japón en 1945: un país
empobrecido por su afán expansionista durante las décadas anteriores y los
subsiguientes conflictos, un ejército cada vez más asediado y la terrible
experiencia de haber sido el primer país en la historia de la humanidad de
haber recibido en su suelo patrio la caída de dos bombas atómicas.
Ante este paisaje desolador Japón se mueve hacia una
política opuesta a la llevada hasta entonces. El primer objetivo fundamental
tras la rendición es, evidentemente, la recuperación económica y ésta no se
puede llevar a cabo sin la ayuda y colaboración de sus vencedores: los Estados
Unidos de América, y el peaje que deberán pagar para lograrlo.
El principal peaje será el de transferir su política
de seguridad a manos de su tutor americano, con la pérdida de soberanía que
esto implica, a cambio de una política económica que permita recuperar lo antes
posibles los niveles de calidad de vida de la población japonesa.
Ya el 3 de noviembre de 1946 se establecerá la nueva
Constitución del Japón, que veremos más detalladamente en el siguiente
apartado, por la cual los japoneses, a través de sus legítimos representantes
elegidos en la Dieta Nacional, se conjuran para asegurar una cooperación
pacífica con todas las naciones del mundo.
Asimismo, resuelven no volver a padecer los horrores
de la guerra ni infringirlos a otras naciones y en el mismo preámbulo de la
Constitución explicitan su fuerte deseo de paz durante todo el tiempo y son
profundamente conscientes de los altos ideales que rigen las relaciones humanas
y están determinados a preservar su propia seguridad y existencia confiando en la
justicia y fe en la paz de todos los pueblos del mundo.
Por otro lado pretenden ocupar un puesto de honor en
la sociedad internacional que combate por la paz y la desaparición de la
tiranía[2].
Posteriormente, en 1951, firma el Tratado de
Seguridad con los Estados y a partir de la Doctrina Yoshida se establece que
Japón debe tener una política exterior basada en tres principios fundamentales:
1.
Alianza
con los Estados Unidos de América.
2.
Rearme
militar mínimo
3.
Concentración
en la economía.
Por supuesto, los
sectores más nacionalistas de la política y el ejército japoneses se opusieron
a esta pérdida de soberanía pero no fueron los únicos pues también rompía en
parte con los principios pacifistas de la Constitución de 1946.
En
la década de los 60 y hasta bien
entrados los 70, la relación de Japón con Estados Unidos está vinculada a los
dos conflictos que este último mantiene en Asia: la guerra de Corea y la guerra
de Vietnam. Ante el miedo del avance comunista en el Este asiático, se incluye
un nuevo artículo, el 6, en el Tratado bilateral por el cual se establecerán
bases militares americanas en Japón.
Como
ahora en Afganistán e Iraq, Estados Unidos, consciente del degaste en ambas
guerras y los pobres resultados obtenidos, exigirá a sus aliados en la zona, y
especialmente a Japón, una mayor implicación propia en la seguridad de la
región. Esto hará que Japón redacte en 1976 su primer Programa Nacional de Defensa
(PND) por el cual se establece el mantenimiento de unas Fuerzas de Autodefensa
(FAD) que permita la respuesta ante cualquier ataque exterior, eso sí, dentro
de una respuesta limitada, convencional, sin vinculación con las armas
nucleares vista su propia experiencia.
En
esta nueva etapa se establece una relación que perdura hasta el día de hoy:
Tokio irá aumentando su poder militar para coadyuvar en la defensa que deberá
hacer su aliado Estados Unidos en caso de ataques de las potencias de la región.
Sin
embargo las limitaciones constitucionales del país nipón hacen que en la
actualidad los resultados de su participación en la seguridad y defensa de su
área estratégica así como en el ámbito global internacional tengan un impacto
muy limitado y haya sido necesario un replanteamiento general que se puede
establecer en dos etapas diferenciadas: la primera en la década de los 90 y la
segunda después de los atentados del 11-S en Estados Unidos.
Estas
dos etapas tienen su origen en una presión endógena y otra exógena; Estados
Unidos fuerza a que Japón apoye su política geoestratégica y por otro el propio
Japón que pretende recuperar protagonismo en el ámbito internacional y para
ello le resulta imprescindible aumentar su poderío militar.
En 1992 establece la Ley de Cooperación para
Operaciones de Mantenimiento de la Paz
bajo bandera de la ONU y siempre que las FAD no tengan que utilizar la fuerza
militar ya que si no se retirarían inmediatamente de la misión en la que se
encontraran.
Asimismo, se revisa el Plan Nacional de Defensa en
1992 y se acuerda actuar conjuntamente con Estados Unidos ante situaciones que
modifiquen el estatus de seguridad en la zona. Por otro lado, con el fin de ser
más eficaces en la política de Defensa y Seguridad, se decide unificar todos
los departamentos que aportan información fundamental para la toma de
decisiones en materia de seguridad. Para lo cual Japón desarrollará sus
servicios de inteligencia y en 1997 se establecerá lo que será el Cuartel
General de Defensa de Inteligencia de Japón.
Ya en la década del 2000 se cambia de eje
parcialmente, y se pasa de una política destinada a contener a China a una
mayor implicación en los acontecimientos del Medio Oriente y del Sudeste
Asiático.
Se aprobarán durante el mandato del Primer Ministro
Junichiro Koizumi (2001-2006) dos leyes fundamentales: la Ley de Medidas
Especiales Antiterroristas (2001) y la Ley de Reconstrucción de Irak (2003) que
ha permitido a Japón enviar tropas a Irak al margen de la ONU siendo la primera
vez desde la Segunda Guerra Mundial que Japón llevaba a cabo este despliegue.[3]
Sin embargo durante el período Koizumi, la política
de Japón en cuanto a seguridad se refiere está fundamentada en el diseño de la
geopolítica estadounidense, no propia, y por ello se identificó por primera vez
a China como posible amenaza militar marcando el conflicto bilateral entre
Tokio y Pekín. Aunque si bien es cierto que Japón se encuentra amenazado en su
poderío militar se debe fundamentalmente a la amenaza económica del gigante
chino que le resta importancia en la región.
Posteriormente a Koizumi, Shinzo Abe daría un nuevo
impulso a las políticas de Seguridad y Defensa. Por una parte elevó el estatus
de la Agencia de Defensa Japonesa y la convirtió en Ministerio de Defensa y por
otro, cambiando el artículo 9 de la Constitución, amplió el marco de acción de
las Fuerzas de Autodefensa (FAD). Ambas medidas han supuesto un fortalecimiento
del papel militar japonés.
En cuanto a Inteligencia se refiere, con Abe se
abrieron nuevas vías como la tecnológica, desarrollando y lanzando al espacio
cuatro satélites propios así como la diplomática estableciendo alianza con otro
de sus vencedores en la Segunda Guerra Mundial: Australia. Ambos países acordaron
en 2007 el “Comunicado conjunto sobre cooperación en materia de seguridad
Japón-Australia.
Con el Primer Ministro Yasuo Fukuda se mantuvo esta
política de Defensa y Seguridad aprovechando, en cierta medida, para despegarse
de la tutela americana y establecer de nuevo su soberanía nacional en estos
asuntos.
Esto desde luego genera dos problemas, uno interno
en el cual se debate intensamente sobre el aspecto pacifista que se dieron los
japoneses con la Constitución de 1946 tras el desastre de la Segunda Guerra
Mundial, y otro externo, con las dudas que se generan en algunos sectores
estadounidenses temerosos de una demasiada “independencia japonesa” en la
actual geoestratégica que haga peligrar los intereses norteamericanos en la
región.
De todos modos, tal vez en estos momentos de crisis
y de mociones de censura, el Primer Ministro Naoto Kan se despegue algo de sus
predecesores al tener que enfrentarse a una situación como la provocada por el
terremoto y el tsunami que recuerda a los japoneses aquélla producida por la
caída de ambas bombas atómicas en 1945.


3.-
La derrota del Japón: La Constitución Japonesa de 1946.
La derrota de Japón en la Segunda Guerra Mundial fue no
sólo una derrota militar, fue el fracaso de toda una civilización. La creencia
de la superioridad de la civilización japonesa frente a la civilización
occidental fue una de las causas de la guerra y, sin embargo, la derrota
produjo un efecto contrario: trajo consigo la americanización de la sociedad
japonesa que perdura hasta nuestros días, al igual que ocurrió en los otros
países derrotados: Alemania e Italia, aunque con signos no tan destacados en la
vida cotidiana por pertenecer éstos al mismo ámbito cultural.
Si algo bueno tuvo esa derrota se puede afirmar que fue
el establecimiento de la Constitución Japonesa de 1946[4]
que pretendía evitar los errores del pasado y que aún hoy tiene una
importantísima relevancia ya que ha dotado al pueblo japonés, a un sector al
menos de la población, de un carácter pacifista que sirve de contención como
hemos visto en el apartado anterior, ante las políticas de los últimos primeros
ministros como Fukuda, Abe y Koizumi.
Para
entender pues la situación actual en cuanto a las políticas de Seguridad y de Defensa japonesas, es imprescindible
hacer un breve análisis de dicha Constitución, especialmente de su artículo 9.
La
Constitución japonesa de 1946 consta de un Preámbulo y de once capítulos
dedicados a los siguientes temas:
·
Capítulo 1: Del Emperador
·
Capítulo 2: Renuncia a la guerra
·
Capítulo 3: Derechos y Deberes del pueblo
·
Capítulo 4: la Dieta
·
Capítulo 5: El Consejo de Ministros
·
Capítulo 6: De la Judicatura
·
Capítulo 7: Finanzas
·
Capítulo 8: Autogobierno local
·
Capítulo 9: Enmiendas
·
Capítulo 10: Ley Suprema
·
Capítulo 11: Medidas suplementarias
De
todos estos capítulos es el segundo, Renuncia a la guerra, el que contiene el
artículo más relevante de la Constitución japonesa, el 9. En dicho artículo
Japón aspira sinceramente a la paz internacional basada en la justicia y el
orden y para ello el pueblo japonés renuncia para siempre a la guerra como derecho soberano de la nación y a la
amenaza y uso de la fuerza como medios de resolución de las disputas
internacionales[5].
Con
el fin de cumplir con el objetivo de lo anteriormente dicho, los japoneses
decidieron en este artículo prescindir de cualquier fuerza terrestre, naval o
aérea, así como de cualquier otro potencial bélico. No se mantendrán nunca por parte del Estado japonés y el
derecho a la beligerancia del Estado no será reconocido.
Sin embargo, como se ha visto en el apartado
anterior, con el gobierno del Primer Ministro Shinzo Abe, se cambió el artículo
9 dando lugar a la situación en la que se encuentran las fuerzas armadas y su
desarrollo actual.

4.-
El Programa Nacional de Defensa japonés.
El 17 de diciembre de 2010 el Consejo de Seguridad y el
Consejo de Ministros japoneses aprobaron, teniendo en cuenta las circunstancias
en materia de seguridad que afectan a Japón en la región Asia-Pacífico, y de
acuerdo con el Programa de Defensa del Año Fiscal 2010, la nueva orientación
para la política de seguridad y de las fuerzas de defensa de Japón: “El Programa Nacional de Defensa de Japón
para el año Fiscal 2011 y siguientes”[6]
En este Programa Nacional de Defensa (PND) se establecen
tres objetivos básicos, que tal vez, a la luz de los últimos acontecimientos
acaecidos en Japón y el anuncio de la retirada de las tropas estadounidenses de
Afganistán en 2014, pueden ser susceptibles de modificación. No debemos olvidar
que para algunos observadores, como menciona Yuriko Koike [7], Estados
Unidos ya no dispone de la capacidad para seguir siendo la fuerza dominante en
Asia, “dadas sus desdichas económicas, su
proyectada reducción fiscal y otros compromisos en el exterior”.
El Gobierno de Japón, a la hora de establecer su PND debe
ser coherente y marcar una estrategia para Asia y dejar de lado sus vaivenes
coyunturales que le llevan en un momento a mirar a China y en la siguiente
oscilación a mirar a Estados Unidos. Según Koike “Para la creación de una estrategia viable, la profundización de las
asociaciones de Japón con las grandes democracias de Asia- India, Indonesia y
Corea del Sur- debe ser una prioridad”[8].
Volviendo al PND para 2011, los objetivos básicos de la
política de seguridad de Japón son los tres que se pasan a exponer a
continuación:
1.
Prevenir cualquier amenaza que alcance
directamente a Japón y eliminar las amenazas externas que lo hayan alcanzado
con el fin de minimizar el daño subsiguiente así como asegurar la paz y
seguridad de Japón y su pueblo.
2.
Prevenir la aparición de amenazas dando
estabilidad al entorno en la región Asia-Pacífico, así como mejorando la
seguridad global para mantener y fortalecer un orden abierto internacional y
asegurar la prosperidad y seguridad de Japón.
3.
Contribuir a la creación de la paz y
estabilidad global y asegurar la seguridad humana.
El
propio PND establece que para la consecución de estos tres objetivos básicos
Japón promoverá sus propios esfuerzos, facilitará la cooperación con sus
aliados, entiéndase Estados Unidos principalmente, y países del entorno
Asia-Pacífico. Asimismo, buscará una cooperación en seguridad en múltiples
capas con la comunidad internacional de forma consolidada.
Son
conscientes de que entre las medidas a tomar se encuentra una mayor utilización
de sus capacidades diplomáticas y de defensa, mayor apoyo a las actividades de
las Naciones Unidas relacionadas con la paz y la seguridad internacionales así
como establecer relaciones de cooperación con otros países.
Como
mencionaba más arriba en el apartado 2º de este trabajo, después de haber
modificado el artículo 9 de la Constitución de 1946, en este nuevo PND para
2011 y años siguientes, se retoma, al menos en esencia, el espíritu de dicho artículo,
y se explicita que Japón no pretende ser una potencia militar que pueda suponer
una amenaza para otros países, y que su política de seguridad y de defensa
tiene un enfoque defensivo.
Se
pretende tener unas fuerzas armadas “modestas” y manteniendo los principios
anti nucleares. Sin embargo, estas fuerzas reducidas no implican su aislamiento,
por el contrario, hay un compromiso, que ya se lleva cumpliendo desde su
participación en la guerra de Irak, de cooperar para la mejora de la seguridad
internacional incluyendo las actividades de pacificación de las Naciones
Unidas, asistencia humanitaria y a desastres, así como iniciativas contra la
piratería.
Dada
su desgraciada experiencia en cuanto a armamento nuclear se refiere, en este
nuevo PND Japón jugará un papel constructivo y activo en el desarme nuclear y
en los esfuerzos de no proliferación de armas nucleares. Su objetivo último, a
largo plazo, es llegar a vivir en un mundo sin armas nucleares.
Probablemente
el desastre en la central nuclear de Fukushima haya hecho más para conseguir
este objetivo que todos los esfuerzos previos llevados a cabo por Japón. Las
reacciones de los países productores de energía nuclear y poseedores de armas
nucleares, que son ahora más conscientes de la volatilidad de esta energía
después de la tragedia, ha permitido que se empezaran a tomar medidas hasta
hace poco impensables.
Los
riesgos a los que se enfrenta Japón, al igual que la mayoría de los países, no
son los riesgos del pasado, a saber, la guerra a gran escala entre países. El
riesgo principal es el impacto de extensión que los problemas de seguridad en
determinados países pueda tener en los demás, véase el ejemplo de Túnez,
Egipto, Libia, Yemen, que desestabilizan a toda la región.
Para
Japón, asimismo, existen las llamadas “gray-zone
disputes” o conflictos por territorios, soberanía o intereses económicos
que no se traducen necesariamente en guerra. En la región se están dando una
serie de oscilaciones en el poder con las potencias emergentes como China,
India y Rusia y con un cambio de influencia de Estados Unidos como se ha
mencionado anteriormente, aunque siga teniendo un papel primordial para la
seguridad japonesa.
Como
miembro de la comunidad internacional Japón recoge también los riesgos
generales a los que se enfrenta dicha comunidad global: Estados fallidos, armas
de destrucción masiva en manos no controladas, misiles balísticos, terrorismo,
piratería, así como nuevos riesgos relacionados con el espacio exterior y el
ciberespacio, el acceso sostenible a los mares y desde luego la importancia del
cambio climático como factor de seguridad ambiental.
En
la actualidad no se entiende enfrentarse a todos estos riesgos desde un enfoque
aislacionista, sin compartir intereses comunes con otros países y es por ello
que las fuerzas militares llevan a cabo un papel que va más allá del papel
meramente militar, es fundamental la combinación y cooperación con sectores
civiles en la reconstrucción y campos ajenos a la mera seguridad.
Geográficamente
hablando, los mayores riesgos para Japón se sitúan en las disputas sobre el
dominio marítimo y territorial en el Estrecho de Taiwan y la Península de
Corea.
Corea
del Norte sigue siendo un factor de desestabilización de toda la región
Asia-Pacífico. Con China se da la dualidad de ser, por un lado, un factor
estabilizador desde el punto de vista económico. Toda la región ha pasado a ser
el centro de la economía mundial. El Banco Mundial considera que en menos de
una década de las cinco máximas potencias tres serán asiáticas: China, Japón e
India, si no lo son ya, pero por otra parte, la expansión militar china y su
enorme gasto en defensa suponen una amenaza. China sigue teniendo una política
de defensa y de seguridad poco transparentes que generan temores y dudas en sus
vecinos asiáticos y no menos en la comunidad internacional.
Con
el otro “grande” de la zona, Rusia, ocurre algo similar que con China. Rusia ha
reducido su tamaño militar pero sus actividades militares no dejan por ello de
ser cada vez más importantes en la zona.
Otro
factor que hay que tener en cuenta, y que se recoge en el PND de Japón, es su
carácter de insularidad; es un país rodeado de agua y de tradición comercial,
por lo tanto entre sus medidas de seguridad se encuentra la protección marítima
y comercial.
La
seguridad y defensa japonesas consideran que es más que improbable una invasión
a gran escala militar en sus islas pero los retos a los que se enfrentan son
diversos, complejos e interrelacionados.
¿Y
cómo pretende Japón hacer frente a todos estos retos de presente y futuro? En
primer lugar reconociendo que la seguridad del país depende sobre todo y en
primer lugar en sus propios esfuerzos y, a continuación, en la cooperación con
sus aliados.
Como
factor fundamental se encuentra el buen funcionamiento de la Comunidad de
Inteligencia japonesa. Japón lleva a cabo actividades integradas y
estratégicas, es decir, mejora constantemente su capacidad de recoger y
analizar información en los diversos ministerios y agencias. Asimismo, está en un proceso de refuerzo de sus
sistemas de seguridad de información que se extiende entre los ministerios,
departamentos y agencias con el fin de compartir más y mejor información.
Para
ello el desarrollo tecnológico es una herramienta fundamental y en todos estos
sistemas de recogida de información así como compartirla, juega un papel
primordial la visión del desarrollo y uso del espacio exterior, nuevas
generaciones de satélites que fortalecen la recogida de información y las
funciones de comunicación, el ciberespacio y la capacidad de resistir ciberataques
de manera integral, comprensiva.
Se recoge explícitamente en el PND que “The Cabinet Secretariat, the Ministry of
Defense and the Self-Defense Forces (SDF), the police forces, the Japan Coast
Guard, the Ministry of Foreign Affairs, the Ministry of Justice and other
government agencies will regularly cooperate with each other. In the event of
various contingencies, the Cabinet, led by the Prime Minister, will make rapid
and appropriate decisions and respond to such contingencies in an integrated manner
in cooperation with the local governments. To
this end, the Government will examine the functions and systems related to its
decision-making and response, through initiatives such as regular simulation
exercises of various contingencies and comprehensive training and exercises,
and consider necessary policies, including legal measures[9]” haciendo hincapié en la importancia de
la comunicación, cooperación, entrenamiento y puesta en práctica, y toma de
decisiones, de lo que podríamos considerar la Comunidad de Inteligencia
japonesa: Secretariado del Consejo de Ministros, Ministro de Defensa y Fuerzas
de Autodefensa, Cuerpos de Seguridad y Guardacostas, Ministerio de Asuntos
Exteriores y de Justicia, Agencias gubernamentales de seguridad y defensa, etc.
Siendo en última instancia potestad del Primer Ministro la toma de decisiones
una vez recabada y analizada toda la información en caso de contingencias
contra la seguridad del Estado japonés.
Será dentro de la propia Oficina del
Primer Ministro donde se sitúa un organismo coordinador entre todos los
departamentos involucrados que facilitará la toma de decisiones.

Pero la Comunidad de Inteligencia
japonesa no sólo se circunscribe a su territorio; al igual que consideran
imprescindibles la cooperación en el ámbito militar y diplomático, también la
difusión de la información hacia afuera con el objetivo de que la comunidad
internacional sea más consciente y comprenda las necesidades de seguridad y
defensa, forma parte de la estrategia de seguridad y defensa.

En cuanto a las fuerzas de defensa,
éstas son dinámicas, se enfrentan a retos muy diversos, complejos e
interrelacionados y es por ellos que, al margen de los avances técnicos
militares, se preparan a través de lo que se conoce en sus siglas en inglés
como ISRA, Intelligence, Surveillance and
Reconnaisance Activities.

El
concepto de Fuerza de Defensa
Básica, que aseguraba la disuasión por si mismo, ha quedado obsoleto y el
nuevo paradigma es el de una fuerzas de defensa basadas en la disponibilidad
inmediata, movilidad, flexibilidad, sostenibilidad y versatilidad para enfrentarse
a todos eso retos diversos, complejos e interrelacionados.

Por supuesto, para una disuasión
efectiva y respuesta rápida, se asegura la supremacía de la información a
través del continuo ISRA, detectando indicadores de las posibles y variadas
contingencias.


5.-
La Estrategia de Seguridad y su relación con el PND.
Desde la época del Primer Ministro
Shinzo Abe Japón ha sufrido un cambio en cuanto a su política que pretende
sobre todo ir adquiriendo independencia de los Estados Unidos de América. Para
conseguir este objetivo ha tenido que ir modificando y superando las trabas
legales que se le impusieron y que se autoimpuso después de la Segunda Guerra
Mundial y de la Constitución de 1946. Como se ha visto en el apartado sobre la
Constitución de 1946, Japón se convirtió en un país pacifista, anti armas
nucleares y comprometido con el logro de la paz mundial provocando con ello la
existencia de unas fuerzas armadas limitadas y una seguridad y defensa
subsidiaria del poderío estadounidense. Pero la realidad es muy tozuda y con el
paso de las décadas y de los nuevos retos Japón se ha visto abocado a la
creación de una defensa y seguridad soberanas, defensora de sus propios
intereses ya sean estos políticos, militares, comerciales o diplomáticos y no a
estar a expensas de los intereses norteamericanos que, por otra parte, en la
región Asia-Pacífico empiezan a tener menos peso al estar involucrados en
distintas guerras y a enfrentarse a problemas económicos en su propia casa.
Si echamos un vistazo diacrónico
rapidísimo desde el final de la guerra nos encontraremos con el “pacifismo
ligeramente armado” de la doctrina Yoshida, la revisión del Tratado de
Seguridad con Estados Unidos de 1960 y la posterior modificación en el artículo
6 por el cual se establecían las bases americanas en suelo japonés, la doctrina
Guam en 1969 con Nixon como Presidente “imponiendo” a sus aliados asiáticos la
toma de mayores responsabilidades en su defensa y seguridad nacionales, y por
último, con todas sus evoluciones y modificaciones, la formulación por primera
vez por parte de Japón en 1976 de su Programa Nacional de Defensa, documento en
el que se recoge el nuevo papel de la fuerza de defensa que será lo
suficientemente operativa como para repeler en primera instancia cualquier
agresión sin el apoyo inmediato de Estados Unidos.

Dos de los sectores de esta
normalización de la política exterior japonesa es el desarrollo de su
diplomacia y de su poder militar. Todo el mundo parece estar mirando a China
como potencia en la región y deja de lado a Japón, probablemente con la
seguridad de que este país se halla aún controlado por su tutor americano. Pero
una de las preguntas que se hace el profesor Lluc López i Vidal en su artículo[10] “…..es si este papel más proactivo en lo
militar (y por ende en lo diplomático) se llevará a cabo dentro de los
confines de la alianza entre Tokio y Washington, o si por el contrario ello
implicará una independencia cada vez más acusada respecto a su actual socio
militar”.

Sin embargo, el papel de las fuerzas
armadas y de la diplomacia japonesa se ha visto minusvalorado por sus
intervenciones en misiones internacionales, especialmente decepcionante para
Estados Unidos, en la primera guerra del Golfo. Japón, la Dieta, declinó la
participación activa en el conflicto a cambio de una importante aportación
económica, denominándose este tipo de participación diplomacia de cheque. Ante la vergonzante experiencia Japón decide
posteriormente aprobar la Ley de Paz Internacional por la cual se compromete
tomar parte en este tipo de misiones pero bajo bandera de la ONU y con unos
preceptos muy estrictos de intervención:

1. Las
Fuerzas de Autodefensa no puede ser enviadas al extranjero si antes no existe
una tregua entre las partes del conflicto.
2. La
presencia debe ser consentida por todos los actores implicados en el conflicto
armado.
3. Las
tropas japonesas deben mantenerse en la más estricta neutralidad en relación al
conflicto.
4. Está
prohibido el uso de las armas a menos que sea en legítima defensa.
5. Si
alguna de estas condiciones deja de cumplirse, ello implica automáticamente la
retirada por parte del Gobierno japonés de las tropas enviadas.

Estos cinco preceptos siguen siendo fruto de la Constitución de
1946 y parece obvio que no deben de ser del agrado de su aliado estadounidense
que desearía una mayor participación en los conflictos actuales en los que se
halla inmerso y que cuyas condiciones no son las acordes para que unidades del
ejército japonés puedan participar en estas misiones internacionales.

Si observamos la encuesta sobre el tipo de acciones en la que
deberían participar las Fuerzas de Autodefensa japoneses, es obvia la cautela
de los distintos gobiernos en dichas misiones en el exterior.

Opinión pública
japonesa sobre qué tipo de acciones deberían llevar a cabo las Fuerzas de Autodefensa
en el exterior

Actividad
Porcentaje
·
Rescate en operaciones de emergencia por desastres naturales
78,4
·
Operaciones de Mantenimiento de la Paz después que el conflicto
haya terminado 41,8
·
Operaciones Humanitarias, incluso sin bandera de la ONU, como
las realizadas en Irak 39,1
·
Participación en fuerzas basadas en resoluciones de la ONU 15,9
·
No hay necesidad de participar en acciones exteriores 4,9
·
No responden 2,6
·
Otros 0.,1

Fuente:
Yomiuri Shinbun, 3 de junio de 2004.Extraído del artículo del
profesor Lluc López i Vidal [vid nota 10]

6.-
La capacidad de inteligencia del Japón.
Como se puede apreciar en el apartado 4 de este trabajo, el
papel de la inteligencia para lograr combatir con éxito los retos a la
seguridad y defensa japonesas es fundamental y como tal aparece recogido en el
Programa Nacional de Defensa (PND). Sin embargo, esto no ha sido siempre así y
la capacidad de inteligencia del Japón ha estado en entredicho en décadas
pasadas.
Si revisamos los
acontecimientos pasados no muy lejanos comprobaremos que las críticas a los
servicios de inteligencia japoneses están bien
fundamentadas. La toma de la Residencia del Embajador de Japón en Lima
en diciembre de 1996, la seguridad de los ciudadanos japoneses en Indonesia
durante los disturbios, en el ámbito externo y los ataques con gas sarín en el
metro de Tokio cometidos por la secta Aum Shinrikyo en el ámbito nacional son
claros ejemplos de las dificultades de eficacia de los servicios de
inteligencia.
Con la excusa del fin de la Guerra Fría los distintos
servicios de inteligencia de todos los países entraron en un proceso de
reorganización de los mismos que consistió básicamente en la reducción del
personal a cargo y de los presupuestos destinados al mantenimiento de dichos
servicios. Sin embargo, Japón ha sido una excepción a esta regla, aumentando y
enriqueciendo sus capacidades de inteligencia militar y estratégica.
Es difícil conseguir datos fiables sobre la inteligencia
japonesa pues la administración de este país sigue siendo un tanto misteriosa a la hora de aportar
información y el acceso a las fuentes gubernamentales es igualmente difícil;
por el contrario, gracias a los medios de comunicación que ponen en
evidencia a la inteligencia japonesa mostrando
los fallos de los servicios se puede recabar cierta información respecto a las
instituciones que gestionan los procesos de recogida y análisis de datos así
como las decisiones que se toman posteriormente. Lo que es evidente es que no
se puede prescindir de la alianza con los servicios de inteligencia
estadounidenses para comprobar la capacidad de Japón en este sector
estratégico.
Hasta tal punto consideran algunos la vinculación de
ambos servicios y la preponderancia del estadounidense frente al japonés que
como menciona Andrew L. Oros en su artículo Japan´s Growing Intelligence
Capability “Because Japan relies
on it superpower ally to guarantee its security, many maintain that the study
of Japanese intelligence is superfluous; better to concentrate one´s effort on
the intelligence apparatus of the protector, the United States”.
Pero aceptar esto de manera tan simplista es cometer un
gran error. Como se ha visto anteriormente, el papel que ha ido jugando Japón
en la arena internacional, alejándose de su tutor americano para recuperar
soberanía en muchos terrenos ha hecho que
la política diplomática japonesa se desarrolle ampliamente y con ello la
recogida de datos e información así como su análisis llevando, asimismo, a un
desarrollo exponencial de la actividad de inteligencia o en su versión inglesa “foreign intelligence-related activities
(FIRA)”.
Según Andrew L. Oros[11]
la inteligencia japonesa en las últimas décadas se ha movido en la arena
económica ya que sus necesidades de seguridad y defensa recaían básicamente en
los Estados Unidos. Así pues grandes compañías comerciales han sido la fuente
de información para su análisis.
La
capacidad de inteligencia japonesa incluye inteligencia militar, al menos
estratégica, inteligencia económica y espionaje. Como en casi todos los
servicios de inteligencia su trabajo se divide en recolección de información y
datos, análisis, contrainteligencia y acciones encubiertas.
Si
seguimos el ciclo básico de inteligencia[12]
aplicándolo a la inteligencia japonesa podríamos observar lo siguiente:
1.-
Los “consumidores” de la inteligencia
indican la clase de información que necesitan:

En el caso de Japón, cualquier
debate sobre inteligencia extranjera comienza en el CIRO o Cabinet Intelligence
Research Office, que es una de las seis divisiones del Secretariado del Consejo
de Ministros dentro de la Oficina del Primer Ministro. Es, por así decirlo, la
Agencia Central de Inteligencia.

Casi no dispone de personal propio ya
que más de la mitad de sus efectivos provienen de ministerios y otras agencias.
El CIRO obtiene la mayoría de la información a través de organizaciones
privadas, principalmente agencias de prensa.

Asimismo, el CIRO es el encargado de
asesorar al Primer Ministro y presentar los informes de inteligencia dos veces
a la semana aunque depende también de las preferencias e intereses del Primer
Ministro de turno.


2.-
Esas necesidades generales son
convertidas en requerimientos específicos por los responsables de alto nivel de
inteligencia:

Basta con echar un vistazo a los
distintos Programas Nacionales de Defensa para ver cuáles han sido los
requerimientos a lo largo de los distintos años. (Vid DNP for FY 2011 and
beyond)


3.-
Los requerimientos indican cómo se deben
distribuir los recursos y marcan las directrices de los que “obtienen”
información:

Dentro del Ministerio de Asuntos
Exteriores está la Oficina de Inteligencia y Análisis que analiza
principalmente la información enviada por las delegaciones diplomáticas de
Japón así como el intercambio de información con las agencias de inteligencia
de los países aliados.

Asimismo, la Agencia de
Inteligencia de Defensa Japonesa se ha desarrollado enormemente desde 1997. La
mayoría de su presupuesto se ha dedicado
a SIGINT su primer trabajo
consiste en el análisis de las señales de inteligencia (SIGINT).

Por otra parte, la Agencia Nacional
de Policía ha tenido un papel clave en la lucha contra el terrorismo interno y
la seguridad en territorio nacional, pero ha sufrido también una evolución que
abarca la cooperación internacional en cuanto a delitos comunes se refiere
aumentando el intercambio de inteligencia.

Otro ministerio con gran peso en la
obtención de información es el Ministerio de Industria y Comercio
Internacional. Su primer objetivo es el de coordinar el comercio internacional
y para ello dispone de varios departamentos que analizan la inteligencia
referida a las industrias y economías extranjeras aunque la mayoría de la
inteligencia elaborada consiste en la recogida de datos estadísticos.

4.-
Los que trabajan en obtención consiguen
información bruta, que posteriormente procesan:

La información del CIRO se complementa
por fuentes fruto de los acuerdos entre servicios de inteligencia de gobiernos
amigos, sobre todo de Australia y Estados Unidos. Normalmente, esta información
compartida se obtiene vía la Agencia de Defensa Japonesa y las Fuerzas de
Autodefensa.


5.-
Esa información procesada es la materia
prima con la que trabaja el analista y acaba convirtiéndose en inteligencia:

6.-
La inteligencia es distribuida a los
consumidores, que marcan nuevas necesidades o hacen ajustes en los programas de
inteligencia con el fin de mejorar la eficacia y eficiencia:

Se supone que el
CIRO tiene como función la coordinación de la comunidad de inteligencia pero el
papel que juegan algunos Ministerios, como el de Asuntos Exteriores, que además
aportan personal al CIRO, o la Agencia de Policía Nacional, hacen que esta coordinación
sea más compleja de lo que debería ser en un principio. Este es uno de los
aspectos que se supone ha mejorado, la actualización del papel coordinador del
CIRO frente a otras agencias y organismos.

Podría entenderse que los mayores generadores
de inteligencia en Japón provienen del sector público, principalmente de
ministerios y agencias gubernamentales pero no debemos olvidar, como vimos en
la introducción, que la idea de colectivo es fundamental en este pueblo y por
ello tanto el sector público como el privado, con el fin de conseguir los
objetivos estatales que se autoimpongan, colaboran estrechamente para ello.
Así, por ejemplo, las corporaciones
de comunicación, los principales periódicos y televisiones, así como
organizaciones semipúblicas del estilo a la Federación de Organizaciones
Económicas, el equivalente a nuestra CEOE, son actores no estatales que forman
parte de la comunidad de inteligencia japonesa.

Desde los inicios de la creación del
estado japonés moderno las organizaciones y entidades públicas y privadas han
trabajado conjuntamente con el fin de recopilar y crear inteligencia política,
militar y económica necesaria. Según Andrew L. Oros, aunque Japón ha cambiado
mucho desde la Restauración Meiji en 1868, este aspecto fundamental de la
política económica no lo ha hecho. Parece que para comprender la capacidad de
inteligencia de Japón, es importante analizar tanto al Estado como al mundo
empresarial.

Otro aspecto muy relevante para
entender la capacidad de inteligencia actual de Japón, en paralelo a la
fundación del Cuartel General de Inteligencia de la Defensa que supuso la
evolución institucional post Guerra Fría, es la decisión de desarrollar una red
propia de producción y despliegue de satélites espías.

En un principio el desarrollo y
despliegue de satélites en el espacio tenía un uso exclusivamente pacífico pero
en la década de los 70 del pasado siglo ya se modificó la legislación que
permitiera invertir el uso y desarrollo de satélites de nueva generación. Sin
embargo, no sería hasta varios meses después de la Crisis de los Misiles
Taepodong con Corea del Norte, el 25 de diciembre de 1998, que se llevo a cabo
un mejor desarrollo de esta nueva política sobre el uso del espacio
exterior.

Esta nueva política no estuvo exenta
de dificultades con el aliado americano pues éste receloso de la progresiva
independencia de Japón, especialmente el Pentágono, opuso una fuerte
resistencia al desarrollo propio y al despliegue de satélites japoneses
procurando que fuera su industria espacial quien mantuviera aún el control sobre el espacio
japonés.

Como cualquier otro servicio de
inteligencia el japonés se halla en un continuo proceso de adaptación y readaptación,
máxime teniendo en cuenta que hasta hace relativamente poco, y aún hoy en día,
mantenía un pesado lastre fruto de su derrota en la Segunda Guerra Mundial que
le ha supuesto una falta de independencia y soberanía en cuanto a seguridad y
defensa se refiere. Pasarán aún décadas hasta que Japón disponga de unos
servicios de inteligencia bien estructurados, coordinados y sobre todo
soberanos, aunque mantengan siempre, como es obvio, una interrelación con sus
países aliados.

7.-
La Unión Europea y Japón.
Este apartado pretende ser un brevísimo análisis de hacia
dónde van las relaciones de Japón y la Unión Europea. No es muy frecuente ver
en prensa, oír en la radio o ver en televisión noticias sobre Japón, al menos
en España, salvo catástrofes como el reciente terremoto, tsunami y la fuga radiactiva.
Parece que Europa vive de espaldas a Japón, y que Japón vive
de espaldas a Europa. Parece, asimismo, que China es el único país asiático que
cuente para los europeos. Pero no es así. Para ello qué mejor que el discurso
que dio el Presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, el 26 de abril de
2010 en EU Institute de la
Universidad de Kobe[13].
En este discurso se plantean aspectos muy interesantes
como, por ejemplo, el cambio de relación de la UE y de Japón respecto a Estados
Unidos. De ser dependientes, especialmente Japón hasta muy recientemente, de
Estados Unidos, a ir teniendo una relación, digamos, entre iguales. Japón y la
UE están en el mismo barco; redefiniendo sus relaciones con EE.UU.
Por otro lado parece que la prensa y los intelectuales
europeos y americanos consideran a Europa en declive, y no sólo a Europa sino a
todo el mundo occidental. Se habla de los países emergentes, Brasil, India y a
la cabeza China, que van tomando el relevo en la política, en lo económico y en
lo militar dejando fuera, entre otros, a la UE y a Japón. La constante
insistencia de un G2, cuando en realidad Japón y la UE pertenecen a regiones de
las más prósperas del mundo.
La UE y Japón se deben hacer notar más. Han sufrido
reveses comunes como ,por ejemplo, en la cumbre del Cambio Climático en
Copenhagen donde la defensa en de la reducción de las emisiones que provocan el
efecto invernadero por parte de la UE y Japón se vieron abocadas al fracaso
fruto de la unión de EE.UU con las potencias emergentes.
La UE, después de las dificultades para su creación y
posterior ampliación, la estructuración de su economía interna, la creación de
la moneda única y los primeros pasos en la creación de una diplomacia, si no
única, al menos coordinada, ha decidido abrirse más al mundo pero no sólo
económicamente sino políticamente también. Y es aquí donde Japón juega un papel
fundamental también pues parece que el pueblo japonés, eligiendo al Primer
Ministro Hatoyama en medio de la crisis financiera, estaba pidiendo más
política en el sistema japonés y una reducción burocrática y financiera a favor
de aquellos que son elegidos democráticamente y representan a los pueblos en
los respectivos parlamentos, al igual que pide Europa ahora.
El punto más común de ambos es la vuelta a ciertos
valores y la adaptación a la globalización pero con la pretensión de que no sea
sólo una globalización económica sino política. Japón y Europa, Europa y Japón
deben de ser actores políticos globales, no meros actores económicos. Para ello
la colaboración es imprescindible.
Van Rompuy también menciona cuatro aspectos en las
relaciones con Japón: el comercio, la política exterior, el cambio climático y
la seguridad. En cuanto a comercio se refiere, el objetivo sería alcanzar un
Acuerdo de Libre Comercio, y Japón está dispuesto a estudiarlo, a pesar de los
recelos naturales de ambos socios.
Respecto
de la política exterior, se busca la cooperación en diversos temas vinculados
con la seguridad principalmente. Van desde la situación en el Este de Asia, Afganistán,
África, etc, con temas como el terrorismo, la piratería, la no proliferación
nuclear y la lucha contra la pobreza y por los derechos humanos, así como
aspectos relacionados con la seguridad en el abastecimiento de las distintas
energías y el cambio climático.

En
relación a las redes de seguridad, tanto Japón como la UE están inmersos en las
redes globales y estas a su vez son las arterias de la economía global:
internet, telecomunicaciones, sistemas de transferencias de bancos y dinero,
aeropuertos, energía. Las redes son vulnerables y por eso la seguridad conjunta
y la coordinación es fundamental para combatir los ciberataques.

Y en cuanto a cambio climático se
refiere, Japón y la UE son socios fundamentales y la vanguardia frente a
Estados Unidos y los países emergentes en la reducción de emisiones y en la
financiación para países en vías de desarrollo que no deben caer en el mismo
error que los países emergentes en este sentido.

8.-
Conclusión.
Como conclusión a este breve análisis se puede afirmar
que hay un cambio de paradigma en la política de seguridad y defensa japonesa.
De la denominada estrategia del Escudo y
la Lanza en el que tanto Japón como Estados Unidos se repartían roles
distintos; así Japón y sus Fuerzas de
Autodefensa (FAD) hacían el papel de escudo para detener en primer lugar
cualquier posible ataque siempre y cuando no fuera un ataque nuclear, mientras,
Estados Unidos, jugaba el papel de lanza para intervenir posteriormente, se ha
pasado a la intención, al menos, de que Japón sea lanza también.
Para ser esta lanza y separarse en cierto sentido del
aliado estadounidense, algo que ambos actores desean, Japón para consolidar su
soberanía nacional, en la región y en el ámbito internacional, y Estados Unidos
para distraer medios hacia otras áreas y regiones del planeta que tienen mayor
interés estratégico para ellos actualmente, han sido necesario muchos cambios
en la política y la sociedad japonesas. Estos cambios tienen un punto de
partida claro y es la Constitución de 1946 con sus limitaciones legales en
cuanto a la creación de las fuerzas armadas, su pacifismo, su carácter anti
armas nucleares, y, por ende, sus intervenciones en el exterior.
Por otro lado, los nuevos retos a los que se enfrenta
Japón son mucho más complejos, diversos e interrelacionados que aquéllos
propios de la Guerra Fría, su papel ante la Unión Soviética y el comunismo
asiático, y hacen necesaria una revisión de su estrategia de seguridad y
defensa. Para esta revisión son varios los aspectos que se continúan
trabajando.
Por
un lado los legisladores japoneses siguen elaborando leyes que les permitan
evitar, en algunos casos soslayar, las constricciones impuestas en la
Constitución, y hacer así de Japón, que es una de las economías más importantes
del mundo, una potencia también en el aspecto militar y de seguridad.
Con estas nuevas leyes se modifican, asimismo, las
Fuerzas Armadas de Autodefensa, haciendo de estas unas fuerzas más móviles,
eficaces, diversas y potentes.
Que
Japón se arme sin herir susceptibilidades de algunos vecinos como China es muy
complejo pero para ello, aunque uno de los retos para Japón sea precisamente
China y su enorme poderío militar, tecnológico y comercial, Japón apunta a
Corea del Norte y su política de “gamberrismo internacional”, dándole pie para
que el crecimiento y mejora de las FAD no se vean como una amenaza para China.
No debemos olvidarnos que a pesar de las limitaciones y
autolimitaciones de Japón, éste cuenta con el cuarto presupuesto de Defensa más
importante del planeta, por detrás sólo de EE.UU, Reino Unido y Francia.
Dispone en la actualidad de más de 240.000 militares en las FAD, 150.000 en la
Armada y 46.000 en las fuerzas Aéreas.
Y por último, o mejor dicho tal vez, en primer lugar, el
desarrollo de su política diplomática y lo que conlleva de recogida de
información para abastecer a la Comunidad de Inteligencia japonesa que se halla
inmersa en una continua revisión, mejorando los órganos de coordinación que permitan
trabajar coherentemente a los distintos ministerios, organismos y agencias que
contribuyen a la creación de inteligencia.
Asimismo,
la autonomía tecnológica japonesa respecto del tutor americano que le permite
desarrollar sus programas espaciales y la construcción y despliegue de
satélites vitales como medios de recogida soberana de información. Ahí queda el
Sistema DMB de misiles, más que seguro que misiles espías sino por qué el
interés de la independencia tecnológica de los americanos, y la creación de su
escudo antimisiles propio Sistema PAC3.
Es evidente que Japón hace tiempo que entró ya a jugar en
otra división, otra vez de nuevo como potencia política, económica, militar y
de inteligencia, no sólo en su región sino también en el ámbito global.








9.-
Bibliografía
“Introducción
a la cultura japonesa”. Hisayasu Nakagawa. Editorial
Melusina [sic] 2006 .
“El
crisantemo y la espada.” Ruth Benedict. Antropología.
Alianza Editorial. Quinta reimpresión 2010.
“El
arte de la guerra”. Sunt Tzu. Pluton Ediciones X. 2010.
“Haiku-dô.
El haiku como camino espiritual”. Selección, traducción y
comentarios de Vicente Haya con la colaboración de Akiko Yamada. Editorial
Kairós. 2007
“Haiku”.
Herman
Van Rompuy. Editorial PoézieCentrum. 2010.
“Japon.
Visages de la métamorphose”. Teresa Pérez y Tibor
Bognár. Editions Vilo. 2006.
“Intelligence in
the New Japan”. Adam Jourdannais. CIA
Historical Review Program. www.Intelligence in the New Japan — Central
Intelligence Agency.htm (última visita el 15/06/2011)

“Japón:
Evolución de la política de seguridad en el marco de la alianza estratégica con
los EE.UU." González Vaguéz, Y. en Observatorio de la Economía y
la Sociedad del Japón, enero 2009. Texto completo en
http://www.eumed.net/rev/japon/

“La nueva estrategia de seguridad japonesa:
la normalización de su diplomacia”.
Lluc
López i Vidal Profesor de Ciencia Política de la Universitat Pompeu Fabra y de la Universitat Oberta
de Catalunya

“Japan’s Growing
Intelligence Capability”. Andrew L.
Oros. International Journal of Intelligence and CounterIntelligence, 15: 1± 25,
2002 Copyright # 2002 Taylor & Francis.

NATIONAL DEFENSE
PROGRAM GUIDELINES
for FY 2011 and
beyond. Approved by the Security Council and the Cabinet on
December 17, 2010

“19th EU-Japan Summit”. Tokyo, 28 April 2010. Joint Press Statement.

“THE CONSTITUTION OF JAPAN”. 3 de noviembre de 1946





[1]
“Introducción
a la cultura japonesa”. Hisayasu
Nakagawa. Editorial Melusina [sic] 2006

[2]
Interpretación-traducción propia del preámbulo de la Constitución de 1946.
[3]
González Vaguéz, Y.: “Japón: Evolución de la política de seguridad en
el marco de la alianza
estratégica
con los EE.UU." en Observatorio de la Economía y la
Sociedad del Japón, enero
2009.
[4]
Interpretación-traducción propia de la Constitución de 1946
[5]
Interpretación-traducción propia del artículo 9 de la Constitución de 1946.
[6] National Defense Program guidelines for FY 2011 and beyond (Provisional translation into English)
[7] “Asia tras la guerra de Afganistán”
Yuriko Koike. Project Syndicate, 2011. Publicado en el periódico La Vanguardia,
martes 28 de junio de 2011.
[8] Idem a
la nota precedente.
[9] Idem a
nota 6
[10]
“La nueva estrategia de seguridad
japonesa: la normalización de su diplomacia”. Lluc López i Vidal Profesor
de Ciencia Política de la Universitat Pompeu Fabra y de la Universitat
Oberta de Catalunya

[11] “Japan’s Growing Intelligence Capability”. Andrew L. Oros. International Journal of
Intelligence and CounterIntelligence, 15: 1± 25, 2002 Copyright # 2002 Taylor
& Francis
[12]
Elementos básicos de inteligencia. Apuntes Profesor Jordan.
[13] “A Changing EU and a Changing Japan in a Changing World”. Herman
Van Rompuy. Eu Institute, Kobe Universitiy, Japan. Monday 26 April 2010.
JAPÓN
Y SUS SERVICIOS DE INTELIGENCIA: ¿UN MODELO A LA AMERICANA?

Índice.-
1.-
Breve perspectiva histórica: desde la Segunda Guerra Mundial a nuestros días.
Tras la derrota a manos americanas en 1945 Japón se
convirtió en un país empobrecido a causa de su afán expansionista durante las
décadas anteriores y los subsiguientes conflictos, un ejército cada vez más
asediado y la terrible experiencia de haber sido el primer país en la historia
de la humanidad de haber recibido en su suelo la explosión de dos bombas
atómicas.
Ante este paisaje desolador Japón se mueve hacia una
política opuesta a la llevada hasta entonces. El primer objetivo fundamental
tras la rendición es, evidentemente, la recuperación económica y ésta no se
puede llevar a cabo sin la ayuda y colaboración de sus vencedores: los Estados
Unidos de América. Sin embargo, esta ayuda no será, ni mucho menos, gratuita.
El principal peaje será el de transferir su política de
seguridad a manos de su tutor americano, con la pérdida de soberanía que esto
implica, a cambio de una política económica que permita recuperar lo antes
posibles los niveles de calidad de vida de la población japonesa.
Ya el 3 de noviembre de 1946 se establecerá la nueva
Constitución del Japón, que veremos más detalladamente en el siguiente
apartado, por la cual los japoneses, a través de sus legítimos representantes
elegidos en la Dieta Nacional, se conjuran para asegurar una cooperación
pacífica con todas las naciones del mundo.
Asimismo, resuelven no volver a padecer los horrores de
la guerra ni infringirlos a otras naciones y en el mismo preámbulo de la
Constitución explicitan su fuerte deseo de paz durante todo el tiempo y son profundamente
conscientes de los altos ideales que rigen las relaciones humanas y están
determinados a preservar su propia seguridad y existencia confiando en la
justicia y fe en la paz de todos los pueblos del mundo.
Por otro lado pretenden ocupar un puesto de honor en la
sociedad internacional que combate por la paz y la desaparición de la tiranía[1].


Posteriormente, en 1951,
Japón firma el Tratado de Seguridad con los Estados Unidos y a partir de
la Doctrina Yoshida se establece que
Japón debe tener una política exterior basada en tres principios fundamentales:
1. Alianza con los Estados Unidos de América.
2. Rearme militar mínimo
3. Concentración en la economía.
Por
supuesto, los sectores más nacionalistas de la política y el ejército japoneses
se opusieron a esta pérdida de soberanía pero no fueron los únicos pues también
rompía en parte con los principios pacifistas de la Constitución de 1946.
En
la década de los 60 y hasta bien
entrados los 70, la relación de Japón con Estados Unidos está vinculada a los
dos conflictos que este último mantiene en Asia: la guerra de Corea y la guerra
de Vietnam. Ante el miedo del avance comunista en el Este asiático, se incluye
un nuevo artículo, el 6, en el Tratado bilateral por el cual se establecerán
bases militares americanas en Japón.
Como
ahora en Afganistán e Iraq, Estados Unidos, consciente del degaste en ambas
guerras y los pobres resultados obtenidos, exigirá a sus aliados en la zona, y
especialmente a Japón, una mayor implicación propia en la seguridad de la
región. Esto hará que Japón redacte en 1976 su primer Programa Nacional de
Defensa (PND) por el cual se establece el mantenimiento de unas Fuerzas de
Autodefensa (FAD) que permita la respuesta ante cualquier ataque exterior, eso
sí, dentro de una respuesta limitada, convencional, sin vinculación con las
armas nucleares, vista su propia experiencia.
En
esta nueva etapa se establece una relación que perdura hasta el día de hoy:
Tokio irá aumentando su poder militar para coadyuvar en la defensa que deberá
hacer su aliado Estados Unidos en caso de
ataques de las potencias de la región.
Sin
embargo, las limitaciones constitucionales del país nipón hacen que en la
actualidad los resultados de su participación en la seguridad y defensa de su
área estratégica así como en el ámbito global internacional tengan un impacto
muy limitado y haya sido necesario un replanteamiento general que se puede
establecer en dos etapas diferenciadas: la primera en la década de los 90 y la
segunda después de los atentados del 11-S en Estados Unidos.
Estas
dos etapas tienen su origen en una presión endógena y otra exógena; Estados
Unidos fuerza a que Japón apoye su política geoestratégica y por otro el propio
Japón que pretende recuperar protagonismo en el ámbito internacional y para
ello le resulta imprescindible aumentar su poderío militar.
En 1992 establece la Ley de Cooperación para Operaciones
de Mantenimiento de la Paz bajo bandera
de la ONU y siempre que las FAD no tengan que utilizar la fuerza militar ya que
si no se retirarían inmediatamente de la misión en la que se encontraran.
Asimismo, se revisa el Plan Nacional de Defensa en 1992 y
se acuerda actuar conjuntamente con Estados Unidos ante situaciones que
modifiquen el estatus de seguridad en la zona. Por otro lado, con el fin de ser
más eficaces en la política de Defensa y Seguridad, se decide unificar todos
los departamentos que aportan información fundamental para la toma de
decisiones en materia de seguridad. Para lo cual Japón desarrollará sus
servicios de inteligencia y en 1997 se establecerá lo que será el Cuartel
General de Defensa de Inteligencia de Japón.
Ya en la década del 2000 se cambia de eje parcialmente, y
se pasa de una política destinada a contener a China a una mayor implicación en
los acontecimientos del Medio Oriente y del Sudeste Asiático.
Se aprobarán durante el mandato del Primer Ministro
Junichiro Koizumi (2001-2006) dos leyes fundamentales: la Ley de Medidas
Especiales Antiterroristas (2001) y la Ley de Reconstrucción de Irak (2003) que
ha permitido a Japón enviar tropas a Irak al margen de la ONU siendo la primera
vez desde la Segunda Guerra Mundial que Japón llevaba a cabo este despliegue.[2]
Sin embargo durante el período Koizumi, la política de
Japón, en cuanto a seguridad se refiere, está fundamentada en el diseño de la
geopolítica estadounidense, no propia, y por ello se identificó por primera vez
a China como posible amenaza militar marcando el conflicto bilateral entre
Tokio y Pekín. Aunque si bien es cierto que Japón se encuentra amenazado en su
poderío militar se debe fundamentalmente a la amenaza económica del gigante
chino que le resta importancia en la región.
Posteriormente a Koizumi, Shinzo Abe daría un nuevo
impulso a las políticas de Seguridad y Defensa. Por una parte elevó el estatus
de la Agencia de Defensa Japonesa y la convirtió en Ministerio de Defensa y por
otro, cambiando el artículo 9 de la Constitución, amplió el marco de acción de
las Fuerzas de Autodefensa (FAD). Ambas medidas han supuesto un fortalecimiento
del papel militar japonés.
En cuanto a Inteligencia se refiere, con Abe se abrieron
nuevas vías como la tecnológica, desarrollando y lanzando al espacio cuatro
satélites propios así como la diplomática estableciendo alianza con otro de sus
vencedores en la Segunda Guerra Mundial: Australia. Ambos países acordaron en
2007 el “Comunicado conjunto sobre cooperación en materia de seguridad
Japón-Australia.
Con el Primer Ministro Yasuo Fukuda se mantuvo esta
política de Defensa y Seguridad aprovechando, en cierta medida, para despegarse
de la tutela americana y establecer de nuevo su soberanía nacional en estos
asuntos.
Esto desde luego genera dos problemas, uno interno en el
cual se debate intensamente sobre el aspecto pacifista que se dieron los
japoneses con la Constitución de 1946 tras el desastre de la Segunda Guerra
Mundial, y otro externo, con las dudas que se generan en algunos sectores
estadounidenses temerosos de una demasiada “independencia japonesa” en la
actual geoestratégica que haga peligrar los intereses norteamericanos en la
región.
De todos modos, tal vez en estos momentos de crisis y de
mociones de censura, el Primer Ministro Naoto Kan se despegue algo de sus
predecesores al tener que enfrentarse a una situación como la provocada por el
terremoto y el tsunami que recuerda a los japoneses aquélla producida por la
caída de ambas bombas atómicas en 1945[3].

2.-
La Constitución de 1946.
La
derrota frente a Estados Unidos trajo
consigo la americanización de la sociedad japonesa que perdura hasta nuestros
días, al igual que ocurrió en los otros países derrotados: Alemania e Italia,
aunque con signos no tan destacados en la vida cotidiana por pertenecer éstos
al mismo ámbito cultural.
Si algo bueno tuvo esa derrota se puede afirmar que fue
el establecimiento de la Constitución Japonesa de 1946[4] que pretendía evitar los
errores del pasado y que aún hoy tiene una importantísima relevancia ya que ha
dotado al pueblo japonés, a un sector al menos de la población, de un carácter
pacifista que sirve de contención ante las políticas de los últimos primeros
ministros como Fukuda, Abe y Koizumi.
La Constitución japonesa entraría en vigor en 1947; tal
vez no sea pura casualidad la aprobación por el Congreso estadounidense, el 26
de julio de ese mismo año, de la Ley de Seguridad Nacional (National Security Act) por la cual,
entre otras cosas, se regula lo relativo a los departamentos de información en
exterior.
Para entender pues la situación actual en cuanto a las
políticas de Seguridad y de Defensa
japonesas, así como a su inteligencia, es imprescindible hacer un breve
análisis de dicha Constitución, especialmente de su artículo 9.
La
Constitución japonesa de 1946 consta de un Preámbulo y de once capítulos
dedicados a los siguientes temas:
·
Capítulo 1: Del Emperador
·
Capítulo 2: Renuncia a la guerra
·
Capítulo 3: Derechos y Deberes del pueblo
·
Capítulo 4: la Dieta
·
Capítulo 5: El Consejo de Ministros
·
Capítulo 6: De la Judicatura
·
Capítulo 7: Finanzas
·
Capítulo 8: Autogobierno local
·
Capítulo 9: Enmiendas
·
Capítulo 10: Ley Suprema
·
Capítulo 11: Medidas suplementarias
De
todos estos capítulos es el segundo, Renuncia
a la guerra, el que contiene el artículo más relevante de la Constitución
japonesa, el 9. En dicho artículo Japón aspira sinceramente a la paz
internacional basada en la justicia y el orden y para ello el pueblo japonés
renuncia para siempre a la guerra
como derecho soberano de la nación y a la amenaza y uso de la fuerza como
medios de resolución de las disputas internacionales[5].
Con
el fin de cumplir con el objetivo de lo anteriormente dicho, los japoneses
decidieron en este artículo prescindir de cualquier fuerza terrestre, naval o
aérea, así como de cualquier otro potencial bélico. No se mantendrán nunca por parte del Estado japonés y el
derecho a la beligerancia del Estado no será reconocido.
Sin embargo, con el gobierno del Primer
Ministro Shinzo Abe, se cambió el artículo 9 dando lugar a la situación en la
que se encuentran las fuerzas armadas y su desarrollo actual y por tanto
también los servicios de inteligencia japoneses.
Son
varios los capítulos de la constitución en los que se recogen, dentro de su
articulado, algunas referencias a la idea del secreto, el control del mismo, y los derechos de los ciudadanos
respecto de éste. Así, por ejemplo, en el Capítulo III sobre los derechos y
deberes del pueblo tenemos el artículo 32 que dice que no se podrá negar a ninguna
persona el derecho a recurrir a la justicia[6].

En
ese mismo capítulo, los artículos 33, 34 y 35 tratan sobre los derechos que
asisten al ciudadano que no puede ser detenido sin una orden emanada de la
autoridad judicial, ni ser arrestado sin ser informada de los cargos que se le
imputan o sin que pueda disponer de asesoramiento legal inmediato[7].

Sin
embargo, es el 35 el más explícito de todos ellos a la hora de poner límites a
las actividades que pueden llevar a cabo los servicios de inteligencia. Dice
así dicho artículo: “No se violará la seguridad de domicilio ni se registrarán ni
secuestrarán papeles y efectos personales, excepto con el debido mandamiento
expedido con causa suficiente y en el que se especifique en particular el lugar
que se registrará y los objetos que deben secuestrarse, o bien el caso previsto
en el Art. 33. Cada registro o secuestro deberá realizarse en base a un
mandamiento separado expedido por una autoridad judicial competente”[8].

Es en el Capítulo IV sobre la Dieta, en los artículos
57 y 62, donde se recoge, entre otras, las sesiones de índole secreta y el
control que cualquiera de las cámaras que conforman la Dieta puede iniciar en
materia de gobierno a través de investigaciones así como exigir la presencia y
declaración de testigos y la realización de actuaciones pertinentes[9].

En el Capítulo V de
la constitución, que trata sobre el gabinete, y en el Capítulo VI, sobre el
poder judicial, en sus artículos 72 y 76 respectivamente, se establece que será
el Primer Ministro quien someterá
a la Dieta los proyectos e informes sobre los asuntos generales de la Nación y
las relaciones con el exterior y ejercerá el control y supervisión de las diversas
ramas de la administración pública[10]. Mientras que en el 76 se
marca la independencia del poder judicial frente al poder ejecutivo
permitiendo, entre otras funciones, el control sobre posibles actuaciones que
el Gobierno pudiera llevar a cabo al margen de la legislación vigente[11].

Finalmente, el artículo 87 dentro del Capítulo VII sobre
financiación, se menciona el uso de fondos reservados autorizados por la Dieta
y de uso bajo la responsabilidad del Gobierno[12]. Posteriormente se deberá
obtener la aprobación de la Dieta de todos los pagos ejecutados a cargo del
fondo de reserva.

3.-
Organización y competencias.
Al igual que
servicios de inteligencia estadounidenses, el japonés está formado por una
enorme multiplicidad de órganos que provoca ineficiencias y que obliga, sin
conseguirlo, a la creación de estructuras coordinadoras de los mismos. Sus
competencias son amplias y dependen del ministerio, departamento, oficina o
sección en que la unidad esté situada para que sean unas u otras. Pasemos a
analizar brevemente las organizaciones más relevantes y sus respectivas
competencias.

3.1.- El Consejo de Seguridad
El
Consejo de Seguridad, presidido por el primer ministro y compuesto por el
ministro de asuntos exteriores, el de hacienda, el secretario jefe del
gabinete, el presidente de la Comisión Nacional de Seguridad Pública, el
director general de la Agencia de Defensa y el director general de la Agencia
de Planificación Económica, se estableció en julio de 1986.
Este
Consejo de Seguridad tiene entre sus funciones la de asesorar sobre asuntos
relacionados con la defensa pero no únicamente puesto que también trata sobre
cuestiones, en principio no militares. Así pues asesora en materia militar y en
políticas básicas de defensa nacional, asimismo, coordina la producción
industrial y otros asuntos como las iniciativas diplomáticas y las operaciones
de defensa.
3.1.1.- Naicho-Naikaku
Chosashitsu Betsushitsu o la Oficina de Investigación del Consejo
de Ministros.
La
Agencia de Inteligencia japonesa por antonomasia es el denominado Naicho; la Oficina de Investigación del
Consejo de Ministros. Es ésta una pequeña sección, con no más de 80 personas,
que pertenece a la Oficina del Primer Ministro, que analiza la información que
llega desde el exterior.
Sin embargo,
su papel principal sería el de coordinar otros grupos de inteligencia, que
conformarían la comunidad de inteligencia japonesa. Como suele ocurrir en
diversos servicios de inteligencia, la crítica principal que recibe el Naicho es precisamente su falta de
coordinación con otros grupos del gobierno siendo su operatividad, según los
críticos, bastante ineficaz. Asimismo, ha sufrido críticas al creer que entre
las funciones del Naicho está la de vigilar a determinados ciudadanos.
3.2.- El
Ministerio de Defensa
El Ministerio de Defensa tiene los
siguientes departamentos divididos a su vez en diversas divisiones y secciones:

·
Secretaría del
Ministro:
(Secretarial
Division, Administrative Coordination Division, Policy Planning and Evaluation
Division,Public Affairs Division, Litigation Division) cuyas funciones son
materias clasificadas, examen de documentos oficiales, recibo, envío,
recopilación y custodia de documentos oficiales y protección de información
personal entre otras.

·
Oficina de Política
de Defensa:
(Defense
Policy Division, Japan-U.S.Defense Cooperation Division, International Policy
Division, Planning and Programming Division, Defense Intelligence Division) cuyas funciones son la política básica
relacionada con la defensa y seguridad, la política estructural y de personal
así como la organización, equipo y despliegue de la Fuerza de Autodefensa
(FAD), recogida, gestión y análisis de información en los campos de seguridad y
defensa, gestión y administración del Instituto Nacional de Estudios de la
Defensa, gestión y administración de los Cuarteles Generales de Inteligencia de
la Defensa, relaciones internacionales.

·
Oficina de Política
Operativa: (Defense Operations Division,International Operations
Division, Operations Support Division, Information and Communications Division)
sus funciones son la política relacionada con
las operaciones de la Fuerza de Autodefensa, formación y entrenamiento de
dichas fuerzas, mantenimiento y gestión de los sistemas de información,
políticas de comunicación y políticas relacionadas con la supervisión de las
ondas eléctricas.

·
Oficina de Personal y
Doctrina:
(Personnel
Affairs Division, Remuneration Division, Human Resources Development Division,
Welfare Division, Honors and Discipline Division, Health and Medical
Division) entre sus funciones están
las de nombramientos, ceses, medidas disciplinarias y otras funciones relativas
al personal, ceremonias, reconocimientos, regulaciones sobre la uniformidad,
reclutamiento, bienestar del personal, salarios, retiros, formación y doctrina,
gestión de la Academia Nacional de Defensa y del Colegio Médico Militar entre
otras.

·
Oficina Financiera y
de Equipos: (Finance Division, Audit Division, Equipment Policy
Division, Communications and Electronic Systems and Guided Missile Systems
Division, Weapons and Warships Division, Aircraft Division, Facilities Planning
Division, Technology Policy Planning Division, Facilities Engineering
Division) esta oficina es
responsible de presupuestos y contabilidad, adquisición de equipos, auditorías,
investigación y desarrollo de equipos, gestión del Instituto Tecnológico de
Investigación y Desarrollo, mantenimiento de instalaciones y equipos entre
otras.

·
Oficina de
Cooperación Local:
(Local
Cooperation Planning Division, Local Coordination Division, Living Environment Improvement
Division, Soundproof Measures Division, Compensation Division, Facilities
Administration Division, Facilities Improvement Program Division, Labor
Management Division, Okinawa Coordination Division, Supply and Services Support
Division) entre sus funciones
están asegurar la cooperación y comprensión de las administraciones locales y
sus residentes con el fin de coordinarse eficazmente con las fuerzas
estadounidenses en territorio japonés y con las propias, adquisición y
administración de locales, investigación y actividades estadísticas,
reclamaciones por daños según el tratado de mutuo acuerdo entre Japón y Estados
Unidos, entre otras.

3.4.- El
Ministerio de Exteriores
3.4.1.-
Gaimusho
Una de las piezas clave de la inteligencia japonesa se
halla en su política diplomática que se encuentra inmensa en una continua
revisión, mejorando los órganos de coordinación que permitan trabajar
coherentemente a los distintos ministerios, organismos y agencias que
contribuyen a la creación de inteligencia. Es pues muy relevante el desarrollo
de dicha política diplomática y lo que conlleva de recogida de información
exterior para abastecer a la Comunidad de Inteligencia.
El esquema del Ministerio de
Asuntos Exteriores es el siguiente:
i


















Dentro
de este ministerio se hacen cargo de la planificación básica a medio y largo
plazo de la política exterior así como de la coordinación de otras políticas
formuladas por distintos departamentos. Desde este ministerio se da especial
énfasis a la seguridad nacional y temas relacionados con las Naciones Unidas.
Asimismo, se hacen cargo de los siguientes asuntos vinculados con la estrategia
de defensa y seguridad nacional: control de armas y desarme, energía nuclear,
ciencia y cooperación y otros asuntos científicos a caballo entre el sector
civil y el militar.
Curiosamente
cuando el ministerio ha visto incrementado el número de personal, el refuerzo
ha sido principalmente en la gestión de crisis y en sistemas de seguridad. El
incremento no ha sido sólo en el número de funcionarios sino también en la
eficacia de los mismos, aplicando reformas en la formación y reclutamiento de
los mismos que están permitiendo al Gobierno japonés dar respuesta inmediata a
momentos críticos. Aproximadamente el número de efectivos es de unas 5.200
personas, siendo más de 3.000 las destinadas en el exterior.
3.5.- El
Ministerio de Justicia.
3.5.1.-
Homusho
El Ministerio de Justicia japonés tiene como
responsabilidad primera el mantenimiento del orden legal dentro del país. Se
hace cargo de una vasta área de asuntos legales de índole civil y criminal así
como la inmigración. Es pues responsable de asuntos de nacionalidad, registro
familiar, delitos, corrección y rehabilitación de delincuentes, litigios que
afecten a los intereses del Estado, control y registro de residentes
extranjeros y protección de los derechos de los ciudadanos en general.
En 1948, con la aprobación de la Ley para el
establecimiento de la Oficina del Fiscal General, el Homusho se estableció como el Asesor Legal Supremo del Primer
Ministro. A esta nueva Oficina se le confió el trabajo de examinar los
borradores de regulaciones legales así como de los tratados internacionales,
anteriormente en manos de la Oficina Legislativa del Gabinete.
Entre
sus tareas también se encuentra la de investigar y estudiar los sistemas
judiciales y legales de otros países.
3.5.2.- Koancho
Pero
para el tema que nos ocupa, dentro del Ministerio de Justicia, es la pequeña
agencia de inteligencia, Agencia de Investigación de Seguridad Pública, la más
relevante al hacerse cargo de asuntos de seguridad nacional tanto dentro como
fuera de Japón.
Dedicada
principalmente al contraespionaje, sus actividades no son generalmente de
conocimiento público. El Koancho se
estableció en 1952 como agencia para investigar y controlar la subversión
interna. Sus principales objetivos fueron la extrema izquierda y la extrema
derecha pero sobre todo el Partido Comunista Japonés. Asimismo, es
probablemente la única agencia japonesa dedicada al control y vigilancia de los
residentes coreanos en el país.
El
objetivo principal pues de la Agencia es el de asegurar la seguridad pública.
Entre sus tareas está la de llevar a cabo investigaciones, al amparo de la Ley
de Prevención de Actividades Subversivas, en estructuras organizativas y
actividades de organizaciones que tienen la intención de destruir el sistema
democrático garantizado por la Constitución japonesa a través de medios
violentos.
Para
llevar a cabo estas investigaciones, la Agencia dispone de investigadores de la
seguridad pública por todo el país. Estos están dotados de autoridad pública y
reconocida como tal en la Ley de Prevención de Actividades Subversivas. Sin
embargo, no pueden llevar a cabo registros de viviendas, estando sus funciones
limitadas por la misma ley.
A pesar
del papel que juega esta agencia, en 1996 el Gobierno japonés decidió reducir
su tamaño y recolocar su personal entre otras organizaciones: Oficina de
Investigación de Inteligencia del Gabinete o el Ministerio de Asuntos
Exteriores. En este último ministerio, el personal transferido ha sido empleado
como refuerzo de las actividades de inteligencia en el exterior.
En
cuanto a la formación del personal se refiere, por ejemplo, la CIA ha formado a
funcionarios japoneses en Washington en los denominados Cursos de Análisis de
Inteligencia. El Segundo Departamento de Investigación de la Agencia japonesa tiene
contactos con otras 30 agencias de inteligencia en todo el mundo entre las que
se encuentran la CIA, FBI, MI6, el Mossad, etc.
Existe,
así mismo, una “organización externa” llamada Kyundankai dedicada a la información y espionaje del los
movimientos militares en Rusia. Fue precisamente este grupo quien puso en
conocimiento del gobierno japonés, y probablemente a los aliados de éste, en
1980 la puesta en marcha de la invasión de Afghanistán antes de que esta se
produjera.
3.6.- El Ministerio de Industria y
Comercio Internacional.
¿Qué
papel juega el Ministerio de Industria en la inteligencia japonesa? Este
ministerio tiene su origen en la fusión en 1949 de la Agencia de Comercio y el
Ministerio de Industria y Comercio; su objetivo fundamental era luchar contra
la inflación producida tras la guerra y aportar al gobierno el liderazgo y la
ayuda para la restauración de la productividad industrial y el empleo. Su papel
fundamental ha sido el de llevar a cabo la política de comercio internacional y
coordinar la política de comercio con el Banco de Japón, la Agencia de
Planificación Económica y los ministerios de agricultura, pesca, fomento,
sanidad y bien estar social, transporte y telecomunicaciones.
Sin
embargo, este ministerio fue perdiendo fuerza desde 1980 en cuanto al control
de la política internacional de comercio a medida que los otros ministerios
fueron asumiendo competencias en la esfera internacional.
El
Ministerio de Industria y Comercio Internacional ha aportado a la industria
japonesa la orientación administrativa en cuanto a modernización tecnológica se
refiere, invirtiendo en nuevas plantas y equipo y en competición interior y
extranjera. Asimismo, ha facilitado el desarrollo temprano de la mayoría de las
grandes industrias aportando protección en inteligencia tecnológica, ayuda en
las licencias de tecnología extranjera, acceso a intercambio extranjero y ayuda
en las fusiones de empresas.
Las
políticas de promoción de la industria interior y la protección del mercado y
la competición extranjera fueron más fuertes en la década de los 50 y 60 del
pasado siglo. A medida que la exportación japonesa triunfaba e iba causando
tensión en otros países, el Ministerio se dedicó a dar apoyo y orientación
sobre los límites de la exportación de determinados productos a varios países.
Por ejemplo, la exportación a su aliado estadounidense de automóviles.

4.-
Control.
En Japón, como en cualquier otra sociedad democrática,
los servicios de inteligencia deben lograr un equilibrio entre lo que
denominamos secreto y la claridad,
apertura y publicidad. Por lo tanto, estos servicios deben definirse y
regularse en medida de una combinación de legislación pública y de regulaciones
clasificadas. Asimismo, se hace necesario un sistema de control y supervisión
que asegure que los enfoques empleados por los servicios de inteligencia, en
cuanto a recogida de información se refiere, reúnan los estándares que son
aceptables para la sociedad japonesa. No debe entenderse que las limitaciones
legales impuestas a los servicios de inteligencia suponen un debilitamiento de
sus funciones propias, al contrario, debe ser una manera de reforzar las
actividades de inteligencia. Sin estructuras de control y supervisión, los
servicios pueden verse tentados a emplear estándares menos rigurosos y llevar a
cabo actividades legalmente cuestionables y con poca fiabilidad en sus
resultados. Es en estos momentos cuando los principios democráticos y las
operaciones de inteligencia deben encontrar su mayor equilibrio.
El grupo de trabajo DCAF[13] considera que el
auténtico test de control democrático consiste en la habilidad por parte de los
servicios de inteligencia de responder a retos reales sin comprometer los cinco
principios básicos siguientes:
1.
Aportar al Estado la inteligencia esencial
para la seguridad del mismo.
2.
Disponer de un adecuado marco legal dentro
del cual se opere siguiendo la legalidad vigente y el reconocimiento de los
derechos humanos y libertades fundamentales de los ciudadanos.
3.
Disponer de un sistema de gestión efectivo,
asegurando la dirección responsable y el respeto a la ley.
4.
Rendir cuentas de manera eficiente ante el
Presidente, el Primer Ministro o ministros que sean responsables ante el
Parlamento. (En el caso japonés, sería el Primer Ministro, no el Emperador, y
ante las dos cámaras de la Dieta).
5.
Estar abierto a la revisión interna y externa
así como al control y supervisión parlamentario para asegurar así que los
servicios de inteligencia no abusan de su poder y que sus actividades no son
mal empleadas por el propio gobierno.
Como
hemos visto en el apartado 2 sobre la Constitución de Japón de 1946, estos
cinco principios se recogen bien sea de manera explícita bien de manera
implícita en sus respectivos capítulos y artículos. Los cuatro grandes retos
del control de los servicios de inteligencia son el diseño de la agencia o
agencias de inteligencia, el papel del ejecutivo, el papel del Parlamento y la
revisión y supervisión independientes.
En
cuanto al diseño de la Agencia se refiere, Japón se encuentra sumida en un marasmo
de organizaciones. Y aunque el mandato de la agencia debe estar claramente
definido y limitado a las materias específicas que se consideren oportunas
parece que en ocasiones esto no es así ya que, como se ha visto en el apartado
3 sobre organización y competencias, algunos departamentos dependientes de
ministerios distintos solapan sus competencias haciendo patente la falta de
coordinación necesaria.
Más
claro parece la competencia territorial, especialmente en el ministerio de
asuntos exteriores y en el de comercio e industria japoneses. El mal uso de la
seguridad e inteligencia contra adversarios políticos o el propio Estado propio
de los Estados que sufrieron gobiernos autoritarios como el caso de Japón,
quedó salvaguardado por la tutela del gobierno Americano en la década de los
años 50 y 60 del siglo XX.
El
uso de poderes especiales y el nombramiento de los responsables de inteligencia
de los distintos departamentos, parece asegurado con el papel de supervisor y
controlador que ejerce la Dieta sobre el gobierno y la participación de
distintos ministros del gabinete evitando así el control por un único
responsable de la información y el uso de la misma.
Asimismo,
la Constitución asegura el respecto a los derechos humanos, y la ley en general,
en las actividades de seguridad, contraterrorismo o inteligencia que los
distintos departamentos lleven a cabo[14].
Otra
forma de control dentro de los propios servicios de inteligencia es la
formación de los analistas y agentes que reciben del Estado japonés. Esta
formación a lo largo de toda su pertenencia a los servicios de inteligencia o
como funcionarios de los distintos departamentos les hace ser conscientes de
los límites éticos de su trabajo.
Para
salvaguardar los posibles abusos de cualquier ministerio implicado en la
recogida de información y la creación de inteligencia, Japón cuenta con
mecanismos legales como es la potestad de las cámaras de la Dieta para obtener
informes escritos e informes a las comisiones sobre las actividades que se
llevan a cabo.
Asimismo,
los servicios de inteligencia japoneses no tienen fácil hacer uso de
información delicada que vaya en contra de cualquiera de los partidos
representados en las cámaras al ser éstos parte activa de las comisiones y
mecanismos de control y supervisión.
El
control de la legalidad de las acciones, su eficacia y eficiencia, su
presupuesto y contabilidad, así como la conformidad de dichas actividades y
acciones con los derechos humanos y las libertades fundamentales está cubierto
por las auditorias propias de los departamentos y ministerios que disponen de
oficinas supervisoras y auditoras.
Asimismo,
la Dieta ejerce sus funciones al
respecto, al igual que el poder judicial, Capítulo VI, artículo 76, y como se
especifica en el Capítulo VII, artículo 87[15] permitiendo así un
control con perspectiva vertical de todos los mandatos de las distintas
agencias, departamentos, oficinas y secciones que llevan a cabo actividades de
inteligencia.

5.- Conclusiones.
·
Los servicios de inteligencia japoneses
sufren una modificación radical después de la derrota de la Segunda Guerra
Mundial. Esta modificación tiene dos pilares fundamentales: la tutela por parte
estadounidense en toda la política japonesa, principalmente en seguridad y
defensa, hasta muy recientemente y aún hoy en día, y la promulgación de la
Constitución de 1946 con su artículo fundamental número 9 por el cual el pueblo
japonés renuncia para siempre a la
guerra como derecho soberano de la nación y a la amenaza y uso de la fuerza
como medios de resolución de las disputas internacionales.
·
El servicio de inteligencia japonés no es uno
si no varios distribuidos entre distintos ministerios, a saber, Defensa, Asuntos
Exteriores, Comercio e Industria y Justicia, que a su vez se desglosan en
distintos departamentos, oficinas y secciones.
·
Las competencias de los servicios de
inteligencia japoneses son, pues, vastísimas.
·
Aunque existe el Consejo de Seguridad,
presidido por el primer ministro y compuesto por el ministro de asuntos
exteriores, el de hacienda, el secretario jefe del gabinete, el presidente de
la Comisión Nacional de Seguridad Pública, el director general de la Agencia de
Defensa y el director general de la Agencia de Planificación Económica, que cuenta entre sus funciones con la de asesorar sobre asuntos relacionados con
la defensa pero no únicamente puesto que también trata sobre cuestiones, en
principio no militares, y coordina la
producción industrial y otros asuntos como las iniciativas diplomáticas y las
operaciones de defensa, dicha coordinación es compleja y produce ineficiencias
que impiden la creación de sinergias dentro de la comunidad de inteligencia.
·
Se puede afirmar que Japón, como cualquier
otra sociedad democrática, dispone de
unos los servicios de inteligencia regulados por una combinación de legislación
pública y de regulaciones clasificadas, encontrando el equilibrio, de manera
general, entre lo que denominamos secreto
y la claridad, apertura y publicidad.
·
El control y supervisión de los servicios de
inteligencia japoneses, aunque aún susceptibles de ser mejorado, está asegurado
a través de las distintas oficinas auditoras de los ministerios respectivos en
los que se hallan las distintas unidades de inteligencia, el poder judicial, la
Constitución, por ambas cámaras que conforman la Dieta, y por los partidos
representados en dichas cámaras.
·
Los servicios de inteligencia japoneses
forman parte de los servicios de inteligencia propios de las sociedades
democráticas en las que está asegurada la garantía jurisdiccional de los
derechos fundamentales de los ciudadanos.
·
Finalmente, como resumen, se puede afirmar
que los servicios de inteligencia japoneses cumplen con los cinco principios
básicos siguientes:
1. Aportan
al Estado la inteligencia esencial para la seguridad del mismo.
2. Disponen
de un adecuado marco legal dentro del cual se actúa siguiendo la legalidad
vigente y el reconocimiento de los derechos humanos y libertades fundamentales
de los ciudadanos.
3. Disponen
de un sistema de gestión efectivo, asegurando la dirección responsable y el
respeto a la ley.
4. Rinden
cuentas de manera eficiente ante el Primer Ministro, no el Emperador, y ante
las dos cámaras de la Dieta.
5. Están
abiertos a la revisión interna y externa así como al control y supervisión
parlamentario para asegurar así que no abusan de su poder y que sus actividades
no son mal empleadas por el propio gobierno.

6.-
Bibliografía.
“Servicios
de inteligencia y seguridad del Estado constitucional”. Carlos Ruíz Miguel.
Editorial Tecnos 2002.
“Cooperación
europea en inteligencia: nuevas preguntas, nuevas respuestas”. Antonio M. Díaz
Fernández, Miguel Revenga Sánchez y Oscar Jaime Jiménez. Editorial Thomson
Reuters-Aranzadi. 2009
“Glosario de inteligencia”. Miguel Ángel Estaban Navarro
(coordinador). Ministerio de Defensa. 2007

“Introducción
a la cultura japonesa”. Hisayasu Nakagawa. Editorial Melusina
[sic] 2006 .
“El
crisantemo y la espada.” Ruth Benedict. Antropología. Alianza
Editorial. Quinta reimpresión 2010.
“El
arte de la guerra”. Sunt Tzu. Pluton Ediciones X. 2010.
“Intelligence in the
New Japan”. Adam Jourdannais. CIA Historical
Review Program. www.Intelligence in
the New Japan — Central Intelligence Agency.htm (última visita el 15/06/2011)


Las páginas que se presentan a continuación estaban operativas a fecha de
22 de agosto de 2011.
http://www.kantei.go.jp/jp/singi/shin-ampobouei2010/houkokusyo_e.pdf
http://www.japanmattersforamerica.org/2011/02/japans-national-security-policy-new-directions-old-restrictions/
http://www.eumed.net/rev/japon/
https://www.cia.gov/library/center-for-the-study-of-intelligence/kent-csi/vol7no3/html/v07i3a01p_0001.htm
http://andreworos.washcoll.edu/password/oros_ijic_0102.pdf
http://www.deljpn.ec.europa.eu/modules/media/news/2010/100426.1.html?ml_lang=en
http://www.anuarioasiapacifico.es/anuario2006/pdf/016Lluc-Lopez.pdf
http://www.es.emb-japan.go.jp/download/Palabras%20SrEmbajador_Briefing_25ago10_Final.pdf
http://www.es.emb-japan.go.jp/

[1]
Interpretación-traducción propia del preámbulo de la Constitución de 1946.
[2]
González Vaguéz, Y.: “Japón: Evolución de la política de seguridad en
el marco de la alianza
estratégica
con los EE.UU." en Observatorio de la Economía y la
Sociedad del Japón, enero
2009.
[3] El día
28 de agosto de 2011 se hizo pública la dimisión de Primer Ministro Naoto Kan y
se está a la espera del próximo candidato, posiblemente el actual Ministro de
Hacienda.
[4]
Interpretación-traducción propia de la Constitución de 1946
[5] Constitution of Japan: CHAPTER II: RENUNCIATION OF WAR .Article 9: Aspiring sincerely to an international peace
based on justice and order, the Japanese people forever renounce war as a
sovereign right of the nation and the threat or use of force as means of
settling international disputes. 2) In order to accomplish the aim of the
preceding paragraph, land, sea, and air forces, as well as other war potential,
will never be maintained. The right of belligerency of the state will not be
recognized.

[6] CHAPTER III: RIGHTS AND DUTIES OF THE PEOPLE. Article 32: No person shall be denied
the right of access to the courts.
[7] Article 33: No person shall be apprehended except upon warrant
issued by a competent judicial officer which specifies the offense with which
the person is charged, unless he is apprehended, the offense being committed. Article 34: No person shall be arrested or detained without
being at once informed of the charges against him or without the immediate
privilege of counsel; nor shall he be detained without adequate cause; and upon
demand of any person such cause must be immediately shown in open court in his
presence and the presence of his counsel.
[8] Article 35: The right of
all persons to be secure in their homes, papers and effects against entries,
searches and seizures shall not be impaired except upon warrant issued for
adequate cause and particularly describing the place to be searched and things
to be seized, or except as provided by Article 33. 2) Each search or seizure
shall be made upon separate warrant issued by a competent judicial officer.
[9] Article 57: Deliberation
in each House shall be public. However, a secret meeting may be held where a majority
of two-thirds or more of those members present passes a resolution therefore.
2) Each House shall keep a record of proceedings. This record shall be published
and given general circulation, excepting such parts of proceedings of secret
session as may be deemed to require secrecy. 3) Upon demand of one-fifth or
more of the members present, votes of the members on any matter shall be
recorded in the minutes. Article 62:
Each House may conduct investigations in relation to government, and may demand
the presence and testimony of witnesses, and the production of records.
[10] CHAPTER V: THE CABINET. Article 72: The Prime Minister,
representing the Cabinet, submits bills, reports on general national affairs and
foreign relations to the Diet and exercises control and supervision over various
administrative branches.
[11] CHAPTER VI: JUDICIARY. Article 76: The whole judicial power is
vested in a Supreme Court and in such inferior courts as are established by
law. 2) No extraordinary tribunal shall be established, nor shall any organ or
agency of the Executive be given final judicial power. 3) All judges shall be
independent in the exercise of their conscience and shall be bound only by this
Constitution and the laws.
[12] CHAPTER VII: FINANCE. Article 87: In order to provide for unforeseen deficiencies in
the budget, a reserve fund may be authorized by the Diet to be expended upon
the responsibility of the Cabinet must get subsequent approval of the Diet for
all payments from the reserve fund.

[13] DCAF Intelligence Working Group (2003). 'Intelligence Practice and
Democratic Oversight : A Practitioner's View', Occasional Paper 03, Geneva
Centre for the Democratic Control of Armed Forces (DCAF)
[14] Vid
notas 6, 7 y 8.
[15] Vid
notas 11 y 12.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Pedro Pablo Rubens, artista, diplomático, viajero, Secretario del Consejo de Estado, y ¿espía?




Índice:
“Mi naturaleza se adapta
mejor a las grandes obras que a las pequeñas curiosidades. Que cada cual se
ajuste a su talento, en mi caso, no hay proyecto, por grande o variado que sea, que supere mi coraje”.
Rubens, 1621.
“Considero que todo el
mundo es mi país y que seré muy bienvenido en todos los lugares”.
Rubens, 1625.
1.-
Introducción.
Entrar en el Museo del Prado como amigo del museo a contemplar la exposición sobre Pedro Pablo
Rubens, que tuvo lugar entre el 5 de noviembre de 2010 y el 23 de enero de
2011, y salir con la idea de hacer un trabajo para la asignatura Historia de los servicios de Inteligencia,
puede parecer absurdo o una coincidencia pero la verdad es que no es ni una
cosa ni la otra.
Lo
mismo ocurre con Pedro Pablo Rubens: su carrera artística y su carrera como
informador y diplomático distan mucho de poder ser considerarlas una mera
coincidencia.
Pedro
Pablo Rubens (1577-1640) fue el pintor más admirado y reconocido de su época en
toda Europa. Su ingente producción, se conservan más de 1.500 obras suyas
aunque muchas sean de su taller en Amberes que él mismo terminaba con unas
rapidísimas pinceladas y expertísimas manos, y la calidad de la misma le dieron
fama y renombre en las cortes más importantes del continente abriéndoseles las
puertas de las más altas esferas políticas y económicas del momento.
Pintó
para las monarquías española, francesa e inglesa, sus respectivas
aristocracias, la Iglesia y las élites burguesas, comerciales y culturales de
Europa. Su obra no se circunscribe tan solo a la pintura, también esculpió, diseñó
tapices, dibujó, se dedicó al grabado, hizo obra pública y mostró interés por
la arquitectura. Por si fuera poco, fue, asimismo, un magnífico coleccionista
que le permitió entrar en contacto con una red de anticuarios que a su vez
tenían entre sus clientes a príncipes, embajadores y personajes influyentes que
le permitieron no sólo enriquecerse materialmente sino también
informativamente.
A
diferencia de otros artistas, Rubens no es conocido, al menos por el público
general, por ningún cuadro en concreto, tal vez sus voluptuosas y orondas
mujeres.


A
diferencia de Leonardo, Tiziano o Velázquez, Rubens se pierde en el marasmo de
su ingente producción.
Gran
conocedor del comportamiento, emociones y pasiones del ser humano, Rubens
refleja sus conocimientos de psicología humana en sus obras de tinte
mitológico. Pero no todo es mitología en su pintura. Algunas de sus obras, por
ejemplo La Adoración de los Magos
(1609-1628/29), son alegóricas de su trabajo como onorata spia.
En
1629 Rubens viaja a Madrid en misión diplomática y en las colecciones reales se
topó con su cuadro que había comenzado en 1609 por encargo del Ayuntamiento de
Amberes. Aprovechando su presencia en la corte española realizó cambios en el
lienzo que pueden considerarse más que anecdóticos: se incluyó a sí mismo, a
caballo y con cadena de oro y espada como símbolos del estatus diplomático, que,
al no ser él de la nobleza hasta ese momento, no se le reconocían. Y, ¿quiénes
son los Magos? ¿Son los Magos de
Oriente España, Francia e Inglaterra en proceso de adoración de una volátil
paz?
Al
igual que este lienzo otros que veremos someramente más adelante nos darán
pistas sobre su vida paralela al arte: María de Médicis, reina madre de
Francia, El archiduque Alberto de Austria, La Infanta Isabel Clara Eugenia,
Lucha de san Jorge y el Dragón, etc[1].

2.-
Objetivos.
Este breve análisis sobre Rubens y su actividad al margen
de su capacidad artística creadora tiene tres objetivos bien delimitados y, al
mismo tiempo, imbricados unos en los otros.
En
primer lugar se trataría de analizar por qué Pedro Pablo Rubens entraría en
este mundo de sombras que nada tiene que ver con las que él mismo usó en su
actividad creadora de luz y color y sí mucho con lo oculto, con lo presente
pero no patente, en la relación entre monarquías, fuerzas políticas y
económicas. Cuáles son los motivos principales que le llevan a aceptar este
trabajo y si logró alcanzar los objetivos que se le plantearon o se planteó él
mismo.
Como
segundo objetivo se pretende constatar las cualidades de Pedro Pablo Rubens
como persona idónea para llevar a cabo esta actividad, la formación que
adquiere y si forma parte de ese grupo selecto de espías honorables entre los
que se encuentran embajadores, secretarios y diplomáticos.



Y
por último y como objetivo más libre, más espontáneo, más, digamos, “creativo”,
cotejar si Pedro Pablo Rubens encajaría actualmente en algunas de las voces
propuestas en el Glosario de Inteligencia[2]
publicado por el Ministerio de Defensa de España y observar si sería un buen
candidato a ser miembro de cualquier servicio de inteligencia que se precie.

3.-
Metodología.
Para llevar a
cabo el resultado de los tres objetivos propuestos, se han empleado las fuentes
bibliográficas y la búsqueda en internet mencionados en el apartado 6 de este
mismo documento, así como la asistencia, repetidas veces, al Museo del Prado de
Madrid durante las exposición sobre el artista y la exposición permanente.
Asimismo,
no debo dejar de lado la fuerte impresión que causaba en mí la colección
permanente de cuadros de Pedro Pablo Rubens que se halla en la Catedral de
Amberes, a la cual acudí con frecuencia durante mi estancia de un año en
Bruselas. Sin embargo, no debe pensar el lector que se encuentra ante un
experto crítico de arte especializado en Rubens o un conocedor exhaustivo del
contexto histórico que le tocó vivir al pintor, no ni mucho menos, se trata tan
solo de un interés fruto de la interesantísima vida del personaje y de lo
difícil que resultaría encontrar un paralelismo con cualquier personalidad
relevante del actual momento.
Pero antes del pasar al análisis se debe echar un rápido
vistazo a su larga y activa vida para la época, 63 años, que recorre casi el
último tercio del siglo XVI y casi la mitad del siglo XVII (1577-1640) con el
fin de recoger los hitos más importantes de su existencia.
Breve cronología: la vida de Pedro Pablo
Rubens.-
1577.- Nace en Siegen,
Alemania, el 28 de junio. Su padre Jan Rubens, abogado, doctor en derecho
canónigo y civil, y su madre María Pypelincks, habían huido de Amberes
exiliándose en Alemania para escapar de la furia española tras el
ajusticiamiento de los condes Egmond y Horn y aparecer Jan Rubens en una
supuesta lista de calvinistas.


1587.- Muere su padre
quien había sido agente diplomático y asesor de la princesa protestante Ana de
Sajonia, segunda mujer de Guillermo el Silencioso y líder de la resistencia al
dominio español en los Países Bajos del Norte.
Jan
Rubens fue algo más que asesor de la princesa de la Casa de Orange-Nassau, ésta
concibió una hija de él lo que le supuso el exilio en Siegen y posteriormente
en Colonia.
1589.- Maria
Pypelincks, convertida al catolicismo, regresa a Amberes con los cuatro hijos
supervivientes, entre ellos Pedro Pablo Rubens. Comienza sus estudios, junto
con su hermano Philip, en latín. Se forma también en gramática, griego y
retórica.
1590.- Las premuras
económicas y la necesidad de darle una dote a su hija Blandina hacen que la
madre de Rubens decida acabar con los estudios de éste y entra a servir como
paje de la condesa Ligne-Aremberg. Aquí adquirirá los principios básicos del
buen cortesano.
1591-1592.- Ingresa en
el taller del pintor Tobias Verhaecht, pintor menor de paisaje de la tradición
del más conocido Joos de Momper. Continúa su formación en el taller del pintor
Adam van Noort y posteriormente de Otto van Veen, pertenecientes al grupo que
habían ido a Italia a estudiar el arte de la antigüedad y el Renacimiento.
1598.- Ingresa como
maestro en el Gremio de pintores de Amberes.
1600.-Viaja a Italia y
allí entrará a formar parte del servicio del duque de Mantua, Vicenzo Gonzaga,
quien le encargará su primera actividad paralela al arte. Durante los ocho años
de estancia allá viajará a Roma, Florencia, Génova, Venecia y otras ciudades.
1603.- Visita la corte
de Felipe III en Valladolid como enviado del duque de Mantua. Atraviesa la
península desde Alicante, donde desembarcó con cuadros y obras de arte para el
rey que le servirían para hacer su primera actividad “diplomática”. Pinta el Retrato ecuestre del duque de Lerma,
entablando amistad con éste y visitándole en su finca la Ventosilla donde
hablarán de la situación en los Países Bajos.
1608.- Su hermano
Philip le informa de la grave enfermedad de su madre y, cansado de su estancia
en Italia, regresa a Amberes sin el
permiso directo de su señor el duque de Mantua pero consiguiendo
posteriormente la reconciliación con él.
1609.- Trabaja como
pintor de la corte de los archiduques Alberto e Isabel Clara Eugenia en
Bruselas. Asimismo, trabaja para el patriciado de Amberes realizando diversos
trabajos para el ayuntamiento entre ellos
La Adoración de los Magos. Establece su estudio permanente en esta ciudad.
Ese mismo año se casa con Isabella Brant y entabla amistad con el primo de
ésta, Jan Brant que tenía una presencia bien situada ante Mauricio, Principe de
Orange.

1611-1620.- Entre estos
años nace su primera hija Clara Serena, su primer hijo varón Albert y su
segundo hijo varón Nicolás. Anton van Dyck entra en el taller de Rubens, dando
comienzo a una amplia colaboración; ambos decorarán la iglesia de los Jesuitas
de Amberes.
1621.- María de Médicis
le encarga el ciclo de pinturas para su palacio de Luxemburgo en París. La
había conocido por primera vez en la boda por poderes de ésta con Enrique IV.
Realmente su primer contacto real con el mundo de la aristocracia sería en esta
boda.
1622.- Inicia sus
actividades diplomáticas al servicio de la Monarquía Española.
1623.- Muere su hija
Clara Serena.
1624.- A instancias de
Isabel Clara Eugenia, Felipe IV le otorga patente de nobleza, muy útil para
llevar a cabo su actividad diplomática.
1626.- Muere su esposa
Isabella Brant.
1628-1629.- Llega a
Madrid como diplomático para informar al rey sobre el estado de las
negociaciones de un tratado de paz con Inglaterra. Se instala en el Alcázar de
Madrid, donde entra en contacto con Velázquez. Retoca el cuadro La Adoración
de los Magos incluyéndose en él con los atributos de la diplomacia y
la nobleza. Retrata a Felipe IV a caballo, cuadro hoy perdido.
1629.- Deja Madrid con
destino Inglaterra.
1630.- Es nombrado
caballero por el rey de Carlos I de Inglaterra. Contrae matrimonio en segundas
nupcias con Helena Fourment.
1632-1637. En estos
años nacen sus hijos Clara Johanna, Frans, Isabella Helena y su último hijo
llamado Peter Paul. Adquiere Het Steen, residencia señorial cerca de Malinas.
Trabaja en numerosos encargos para Felipe IV, que llega a ser el mayor
coleccionista de su obra.
1640.- Muere en Amberes
el 30 de mayo.

4.-
Resultados.
¿Por qué Pedro Pablo Rubens se introdujo en una actividad
tan ajena a las propias de un artista de su talla? Una serie de coincidencias
debieron incidir en él para sentirse atraído por las artes diplomáticas. El
factor más importante, sin duda, es el contexto histórico en el que nace
Rubens, y el mismo territorio; la situación de los Países Bajos, conocidos hoy
como Holanda y Bélgica.


A
medida que Europa va emergiendo de su pasado medieval este territorio pasa a
manos de España, de los Habsburgo, que poseen extensas propiedades en todo el
continente. El gobierno español de estos territorios producía continuas
rebeliones y guerras dentro de las diecisiete provincias de los Países Bajos.
Las diez provincias del sur, hoy Bélgica, permanecieron leales a la corona
española y se dieron a conocer como Flandes. Sin embargo, las otras siete
restantes lucharon constantemente por su independencia y se convirtieron en lo
que hoy es Holanda.
Este conflicto supuso la participación constante de las
grandes potencias del continente: Francia, España e Inglaterra, en permanente
disputa por cuestiones de ambición política, el comercio, el territorio o la
religión.
Ante esta situación contextual se puede afirmar que la
primera causa de que Pedro Pablo Rubens mostrara interés por la política y la
diplomacia recae en las condiciones de Flandes, territorio asediado por la
violencia sectaria y ocupado por un imperio extranjero al que se le debía
lealtad.
Asimismo, Amberes, aunque no su ciudad natal sí donde se
encontraban sus raíces afectivas y económicas, se encontraba en el mismo centro
del conflicto por la independencia en contra de España y como objetivo de la
nueva república del norte. No se debe olvidar la importancia del puerto de
Amberes y su salida al Mar del Norte a través del Escalda, importancia
comercial que se vio reducida a lo largo de todo el conflicto.
A
su regreso a Amberes desde Roma en 1608 para visitar a su madre que se moría,
no llego a verla con vida, se encontró con claros signos del peaje pagado por la
ciudad durante el conflicto; el Escalda, y por ende la vida económica de la
ciudad, bloqueada por la marina holandesa. El diplomático inglés Dudley
Carleton escribiría algún tiempo después sobre lo que vio en la ciudad:
“In ye whole time we spent there I could never sett my
eyes in the whole length of streete upon 40 persons at once. I never mett coach
nor saw man on horseback: none of owr companie, though both were workie days,
saw one pennie worth of ware ether in shops or in streets bought or soldes. Two
walking peddlers and one ballad-seller will carrie as much on theyr backs at
once as was in that royal exchange”.[3]
Rubens
hizo de la resolución de este conflicto intratable un asunto personal y para
ello dedicó tantas energías como las dedicadas a su arte, arriesgando para ello
su carrera, su reputación y hasta su propia vida.


Este
proyecto personal tan importante o más que su creación artística, le ocupó más
de una década durante la cual viajó de país en país, de capital en capital,
superando largas distancias, por caminos difíciles y peligrosos, utilizando
subterfugios y falsos motivos para poder así negociar con políticos, militares
y monarcas que al mismo tiempo eran clientes de su magnífica obra
artística.
Fruto del contexto histórico mencionado más arriba se da
la historia familiar de Pedro Pablo
Rubens, factor también interesante que se debe tener en cuenta cuando se
analizan las actividades de información y diplomáticas del artista. ¿Qué y cómo
vivió Rubens esta historia familiar?
Amberes fue la ciudad de Rubens en su adolescencia y en
su madurez e incluso después de su muerte pues aún hoy en día se celebra al
artista como su hijo favorito. Entró por primera vez cuando tenía 11 años tras
el exilio de sus padres. El propio pintor no gustaba de narrar la pesarosa
historia familiar. Los padres de Rubens eran de Amberes por ambas familias y
durante generaciones. La madre, María Pypelinckx, nació en 1538 de familia
burguesa respetable. Se casó a los 23 años con Jan Rubens, 8 años mayor que
ella y recién llegado de formarse en Italia en derecho civil y canónigo. La familia de Jan no era tan respetable como la
de ella pero sí propietarios de tierras y su formación italiana le convertía en
un sólido valor.
La Amberes de los Rubens era el centro del comercio
internacional y todo alrededor de ella una enorme construcción, para algo era
el puerto más importante al norte de los Alpes y la capital financiera de
Europa. Era el centro neurálgico para el acceso por barco al Mar del Norte pero
no solo pues también partían de allí las rutas terrestres para el sur hacia
Francia, al norte hacia Holanda y al este hacia Alemania. A mediados del siglo
XVI la población de Amberes superaba en cuatro veces la de Londres sobrepasando
los 100.000 habitantes.
Asimismo, atraídos por la riqueza y las posibilidades,
Amberes tenía un buen puñado de artistas que enriquecían culturalmente la
ciudad. En 1560 había igual número de pintores que de panaderos. La ciudad pues
vivía en paz y prosperidad bajo el Tratado Cateau-Cambresis (1559) que había
conseguido detener la continúa guerra entre España, Francia e Inglaterra. Sin
embargo, esto no iba a durar demasiado. Tras la abdicación de Carlos V la unión
lograda por medio de la fuerza y la diplomacia en los territorios de los Países
Bajos se desvaneció por la natural resistencia a la autoridad centralizada
propia del Barroco. Carlos V les había cedido cierta autonomía en 1548 para así
conseguir la paz pero su retiro a Yuste no favoreció el control de los Países
Bajos.


La
iglesia católica también jugaba el papel importante que le correspondía en el
momento por medio, entre otros, de la Inquisición, pero en el sitio equivocado
al toparse con un protestantismo independentista. Los Rubens aunque no
reconocidos calvinistas, Amberes en 1566 tenía más de 30.000, fueron incluidos
como tales en una lista de calvinistas conversos peligrando sus vidas. Jan
mandó a su mujer y a sus cuatro hijos a Limburg y luego a Colonia, y
posteriormente él escapó hacia Alemania. Los asuntos amorosos de Jan con la
mujer de Guillermo, Príncipe de Orange, con la que tuvo una hija, no
facilitaron la vuelta a Amberes y no sería hasta la muerte de Jan Rubens que Pedro
Pablo Rubens regresaría a la ciudad junto a sus hermanos y su madre.
Como se menciona en el apartado 2, más arriba, el segundo
objetivo planteado pretende constatar las cualidades de Pedro Pablo Rubens como
persona idónea para llevar a cabo esta actividad dedicada al secreto, la
formación que adquiere y si forma parte de ese grupo selecto de espías
honorables entre los que se encuentran embajadores, secretarios y diplomáticos.
¿Cuál fue la formación de Rubens? ¿Fue ésta una formación
ad hoc para llevar a cabo trabajos
futuros o una mera coincidencia? Según el profesor Diego Navarro[4] “Los espías de Olivares, en la Cataluña
previa al levantamiento de 1640, hacían alarde de su conocimiento de varias
lenguas y su facilidad para desenvolverse por los ambientes más sórdidos en
misiones de puro contraespionaje”.
¿Acaso
Pedro Pablo Rubens, que muere en 1640, había sido un modelo para Alba de lo que
podría considerarse el espía de la época? Salvo por el aspecto de la sordidez
en el que Rubens tuvo poco que ver, por el contrario, su vida parece más bien “glamorosa”
a pesar de lo anacrónico del término, tal vez fuera así.
Echemos
en primer lugar un vistazo[5],
nunca mejor dicho, a su aspecto físico y
a su carácter. Si hacemos caso a las descripciones que hacen de él quienes le
conocieron y sobre todo a sus autorretratos, por ejemplo el elegantísimo cuadro
del pintor junto a su primera mujer Isabella Brant recién casados, observaremos
a un hombre de aspecto grandioso, elegante, con mirada clara e inteligente
aunque tal vez con un semblante a veces inocente. Era alto y físicamente
atractivo aumentando sus encantos su habilidad natural para las artes además de
su vastísimo conocimiento de muy diversas disciplinas.
Todo
parece indicar pues que era físicamente muy atractivo, con el pelo castaño y
barba bien recortada, mirada penetrante y con seguridad en sí mismo. Parecía
tener carisma y lo que los italianos llamaban “sprezzatura”, es decir, encanto que no por sabedor de ello le
hacían pedante.

Cuando
entró a servir al duque de Mantua, Vincezo Gonzaga, su primer señor en
encargarle una misión más allá de las artes plásticas, éste se asombró de su
refinamiento, inteligencia y de su naturaleza diplomática que le hacían parecer
sincero a la par que actuar con deferencia hacia los otros incluso cuando tenía
que transmitir noticias no muy agradables.
Por
si fuera poco, Pedro Pablo Rubens tenía, asimismo, don de lenguas, hablando con
fluidez el neerlandés, alemán, francés, italiano, español y latín.
Y
como buen pintor y artista en general, era conocedor de una amplísima gama de
saberes: química que le permitía mezclar elementos y pigmentos, geometría para
la perspectiva, anatomía para el dibujo de la figura humana y animal, así como
historia sagrada y clásica.
En
fin, que parecía compilar las cualidades propias de un buen informador o
trabajador del secreto. Sin embargo, no sería hasta 1624 cuando, a instancias
de Isabel Clara Eugenia gobernadora, clienta y admiradora del pintor, Felipe IV
le otorga patente de nobleza, muy útil para llevar a cabo su actividad
diplomática.
No
se debe olvidar que, pese a lo que dijera el diplomático holandés Abraham
Wicquefort[6]:”…it be not absolutely necessary, that the
Embassador should be a Man of Birth, yet at the same time there must be nothing
sordid nor mean in him”, en tiempos de Rubens el trabajo diplomático y lo
que conllevaba estaba tradicionalmente reservado a miembros de la aristocracia,
hombres con experiencia política y, sobre todo, con medios para sufragar la
cara vida de la corte y a los colaboradores propios y ajenos.
Pedro
Pablo Rubens no pertenecía a esta clase pero sí tenía el conocimiento, la
habilidad, las artes y la ambición suficientes como para alcanzar su propósito.
Cuando lo consiguió, pudo más su vanidad hasta el punto de retocar el cuadro de
los Magos durante su estancia en Madrid como se ha visto más arriba y
retratarse con sus nuevos atributos.
Se
puede afirmar pues que sin formar parte de ese grupo selecto de espías
honorables entre los que se encuentran embajadores, secretarios y diplomáticos,
consiguió ser uno de ellos y no ser considerado un advenedizo sino ser admirado
por ello.




Pasemos
ahora al siguiente objetivo propuesto, el de intentar, tal vez anacrónicamente,
ver si un personaje como Rubens a caballo entre dos siglos fundamentales en el
desarrollo de Europa y su identidad, XVI y XVII, casaría con las voces
propuesta en el Glosario de Inteligencia[7]
publicado por el Ministerio de Defensa.
Para
ello se han seleccionado diversas entradas de dicho glosario que son las siguientes:
acción de influencia, agente, agente de
influencia, analista de inteligencia, antena, ciclo de inteligencia,
colaborador, comunidad de inteligencia, contacto, espía, ética e inteligencia,
infiltrado, inteligencia crítica, inteligencia estratégica, inteligencia
holística, misión y reserva de inteligencia.
Éstas
se podrían dividir a su vez en entradas que se refieren al individuo en sí
mismo, y entradas que corresponderían con el proceso de inteligencia o parte
del mismo.
Tal
vez el punto de partida de este ejercicio de simulación deba ser si se daba el
denominado ciclo de inteligencia y si Pedro Pablo Rubens formaba parte del
mismo. Si tomamos la definición de esta entrada como “Proceso de generación y comunicación de conocimiento nuevo, veraz y
ajustado a las necesidades y requerimientos de un usuario a partir de la
obtención y la transformación de información apropiada. Secuencia de
actividades mediante las que se obtiene información que se convierte en
conocimiento (inteligencia) que se pone a disposición de un usuario”[8].
Es
evidente que lo que llevaba a cabo Rubens se encontraba dentro del proceso
denominado ciclo de inteligencia. Tal vez no tan explícitamente y tan bien
delimitado con sus fases de interpretación, análisis, evaluación e integración
pero sí es evidente que el fin último consistía en producir determinados
resultados orientados hacia la acción inmediata o hacia la consecución de mayor
conocimiento e información generales.
Pero
¿qué papel jugaría Rubens en todo este ciclo? ¿Fue un analista de inteligencia,
un agente, un infiltrado, un espía? ¿Fue todo o fue evolucionando de una etapa
a otra? Es evidente que al menos al principio fue un agente, ajeno a cualquier servicio de inteligencia. El primer
trabajo con Vincezo Gonzaga fue sin duda para dar asistencia en acciones de
obtención de información y por ello recibía contraprestación, que no fue
económica, al menos no solo, pues el mismo pintor tuvo que adelantar sus
sueldos al retrasarse el viaje que realizó a Madrid, pero sí le supuso el
contacto con la corte española y con sus grandes que luego le abrirían nuevas
puertas y posibilidades.
Asimismo,
creo que Rubens fue lo que hoy en día se llama un agente de influencia. Supo utilizar su posición como artista, como
pintor de reyes y aristócratas, para influir en la opinión de estos y en los
ámbitos de toma de decisiones bien fuera en

España, en Inglaterra o
en Francia. No tengo tan claro si este trabajo de agente de influencia
favorecía a los objetivos del Estado, en este caso España, pues ¿acaso no fue
también nombrado caballero por Carlos I de Inglaterra? ¿Qué fue entonces, un colaborador, un espía, un mero contacto?
También
se le puede considerar un colaborador,
no así un contacto a mi entender, puesto que suministraba información adquirida
mediante su trabajo, el estudio, el contacto con sus relaciones o sus viajes.
Gracias a su formación, asimismo, pudo ser de ayuda para el análisis de
información. Y por esto último también hoy podría considerársele como reserva de inteligencia; un
especialista externo que con sus opiniones, ideas y asesoramiento enriquecen la
fase de elaboración del ciclo de inteligencia. Rubens significaría la corriente
de aire fresco que despeja las mentes endogámicas que se encuentran demasiado
próximas y dedicadas durante mucho tiempo al conflicto o problema que pretenden
resolver.
Sinceramente,
no creo que Pedro Pablo Rubens fuera un espía
tal y como se recoge en la entrada del glosario, es decir, una persona que
obtiene información sobre un tercero, ya que su trabajo lo hace por encargo,
mediante engaño y sin autorización y además corriendo el riesgo de sufrir los
castigos y la muerte del espía en el siglo XVI-XVII.
Creo
que Rubens fue el anticipador, al menos uno de ellos, de la propuesta de
reciente creación denominada inteligencia
holística. Rubens era un creador de sinergias para las que empleaba sus
vastísimos conocimientos en diversas ciencias y materias así como el abordaje
de los problemas y de sus análisis por diversas personas consideradas eruditas
en su tiempo.
Para
finalizar, se le puede, y se le debe conceder a Rubens, el título de noble
diplomático que tanto tiempo y esfuerzo le costó conseguir. No olvidemos que no
era aristócrata y casi exclusivamente la diplomacia le correspondía a ésta.

5.-
Conclusiones.
Comprobar que un
genio de las artes plásticas es algo más que eso resulta apasionante, sobre
todo si han pasado más de 350 años y resulta complejo encontrar fuentes para
demostrar que Rubens fue un informador y diplomático en definitiva, un espía
honorable.
La complicada época que le toco vivir, su amor por
Amberes, los conflictos religiosos y sobre todo una vida familiar convulsa en
sus inicios, hicieron que mostrara un interés especial, tan especial que lo
convirtió en misión personal vital durante

muchos años, por la
política, la diplomacia y la información que suponía le permitirían mejorar la
situación de los Países Bajos.
Si a esto le añadimos su natural inteligencia y una
vastísima formación propia de un artista del renacimiento y del barroco donde las
ciencias, las artes y las humanidades componían un todo, así como la suerte de
encontrarse en una encrucijada de caminos en Europa que le permitieron
convertirse en políglota hacen de Rubens el candidato perfecto para la figura
del agente de servicio de inteligencia moderno como se puede entender hoy.
Pero sería injusto considerar a Rubens un mero espía,
informador o agente de influencia. Rubens, además de un genio de las artes
plásticas, fue un político diplomático que para defender sus intereses,
personales por una parte para recuperar su ciudad en crisis, Amberes, y los de
su rey, en principio el rey de España, se abrió a la comunicación con los
enemigos visitando las cortes francesas e inglesas, creando redes y contactos
que le deberían haber permitido trabajar para una paz duradera en los Países Bajos.
La tozudez de las
luchas religiosas, el empecinamiento de la única y verdadera fe que defendían
unos y otros, unido al control de las nuevas rutas comerciales y los caminos de
Europa, hicieron la tarea de Rubens una tarea imposible.
De todos modos se
puede afirmar que Rubens fue un promotor de la creación de sinergias en la
creación de inteligencia. Un empleador de vastísimos conocimientos, creador de redes contactos con anticuarios y
contactos con reyes, aristócratas y militares de influencia que le permitieron obtener
una información completísima de la realidad en la que se encontraba la Europa
de los siglos XVI y XVII.

6.-
Bibliografía.
- “¡Espías! Tres mil años de información y secreto”. Autor: Diego
Navarro. Ed. Plaza y Valdes. PyV.2009.
- “Velázquez y Rubens”. Autor: Santiago Miralles Huetes. Ed. Turner
Noema. 2010.
- “Glosario de inteligencia”. Autor: Miguel Ángel Estaban Navarro
(coordinador). Ministerio de Defensa. 2007
- “Master of
Shadows. The Secret Diplomatic Career of the Painter”. Autor:
Mark Lamster. Ed. Nan A. Talese/Doubleday. 2009.
- “El conde-duque de Olivares”. Autor: J.H.Elliot. Ed. Mondadori.
1990.
- “Rubens”. Guía de la Exposición. Museo del Prado. 2010.
- “Enciclopedia Britannica”. Micropedia. Ready Reference. Volume
10-Reti-Solovets. (pp.224-226)
- “Revista Europea. 1º de marzo de 1874. Rubens diplomático español” Autor: Gregorio Cruzada Vilaamil.
http://www.filosofia.org/hem/med/m029.htm (última visita
julio de 2011)


[1] http://unlugarparamicabeza.wordpress.com/peter-paul-rubens/
(última visita 15/07/2011)
[2]
“Glosario
de inteligencia”. Autor: Miguel Ángel Estaban Navarro (coordinador).
Ministerio de Defensa. 2007

[3] Recogido
del libro: “Master of Shadows. The Secret
Diplomatic Career of the Painter”. Autor: Mark Lamster. Ed. Nan A.
Talese/Doubleday. 2009.
[4] “¡Espías! Tres mil años de información y
secreto”. Autor: Diego Navarro. Pag. 87 Ed. Plaza y Valdes. PyV.2009.
[5] http://unlugarparamicabeza.wordpress.com/peter-paul-rubens/
(última visita 15/072011)
[6] Vid nota
2
[7] Vid nota
1
[8] Vid nota
1. Página 59

jueves, 15 de septiembre de 2011

“Comunidad de Madrid, la resta de los mismos de siempre” o sobre las antipatriotas Esperanza Aguirre y Lucía Figar



Me resulta curioso observar como hay determinadas personas en España que a fuerza de tozudez pretenden erigirse en la quintaesencia, en lo más puro y acendrado del país. Esperanza Aguirre y Lucía Figar son dos de esas personas, pero me temo que no lo consiguen al escuchar uno sus declaraciones últimas referidas al conflicto innecesariamente creado con las instrucciones enviadas a los centros educativos para el comienzo de curso.

Al contrario, ambas son unas auténticas antipatriotas. Y son antipatriotas porque ser patriota es tener amor a la patria y procurar todo su bien. Ellas hacen absolutamente todo lo opuesto; procuran todo su mal y lo procurarán aún más si llegan, en algún momento, a gobernar la nación entera.

Y procuran todo su mal al desmantelar uno de los pilares básicos de la riqueza de un país: la educación. La educación, principalmente la educación pública, pero no únicamente pues al permitir determinadas prácticas en la escuela concertada o en la escuela privada están minando la base de todo el sistema en su conjunto.

Creo además que ambas confunden dos términos distintos; instrucción y educación. Ambas pretenden crear no un sistema educativo sino un sistema de instrucción entendida ésta en su acepción militar como el conjunto de enseñanzas, prácticas, etc., para el adiestramiento del alumno.

¿Y qué es adiestrar sino amaestrar, domar, guiar? ¿Es eso acaso lo que queremos que sean nuestros alumnos? ¿Ciudadanos adiestrados, amaestrados, domados y guiados, claro está por los de siempre, o ciudadanos libres con capacidad de análisis y criterio propio?

A mi entender, esto es lo que se va a lograr en el sistema educativo, perdón, de instrucción, que se está imponiendo en la Comunidad de Madrid. En este nuevo sistema se dejan de lado aspectos tan importantes como la formación integral de la persona, la orientación personal, profesional y social, la equidad y la igualdad, la solidaridad y la competencia sana, bien entendida, de mejorarse frente al otro pero no contra el otro.

Este conflicto generado por la Presidenta y la Consejera de manera artificial e interesada tiene que ver poco con las dos malditas horas de aumento para los profesores en su jornada de trabajo. No es sólo, aunque también, un conflicto laboral entre la empresa y los trabajadores de la educación, es un conflicto que afecta mayoritariamente y principalmente a toda la población que parece adormilada ante el acoso y derribo que sufre un endeble sistema creado con mucho esfuerzo desde 1977.

Lo que se haga ahora repercutirá negativamente en las generaciones futuras y por ende en la marcha general del país. Si ahora la tasa de abandono y fracaso escolar en España es disparatada esperen y verán lo que será en cinco o diez años cuando no haya ni un apoyo para aquellas personas con ritmo de aprendizaje distinto o se reduzca al mínimo la atención a personas con alguna discapacidad. ¿Qué va a ser de todas ellas? ¿Se expulsarán a miles de “malos alumnos” del sistema abandonándolos a su suerte? ¿Cómo se pretende integrarlos en la sociedad?

Tal vez crean que dejándolo en manos del mercado educativo, de la escuela privada, sea ésta subvencionada o menos pues ahora la escuela privada privadísima es también subvencionada por las desgravaciones fiscales, entre otras medidas, todo quedará resuelto. ¿No les sirve de ejemplo lo que ha pasado con las liberalizaciones ultra en otros sectores de la economía? ¿No son conscientes que nos abocan al desastre social creando más diferencias de las que hay en la actualidad y obstaculizando la cohesión social?

No me gusta ser agorero pero esta aparentemente simple medida de incrementar dos horas lectivas en la jornada laboral significará un retroceso mucho más grave que el retroceso económico que estamos ya padeciendo fruto de esta crisis generada por los mismos que ahora generan esta otra de carácter social.

Si Esperanza Aguirre y Lucía Figar tienen como modelo, como me temo, a la señora Maggie Thatcher o al Tea Party americano, deberían darse una vuelta por el Reino Unido, fuera de los centros de excelencia que no son representativos del país y fuera de los tópicos ingleses, y visitar las ciudades y barrios ordinarios de cualquier ciudad, o tomar alguno de los trenes que circulan por el país, o sus transportes públicos, o su sistema sanitario. Comprobarían que es un auténtico desastre que afecta sobre todo a la inmensa mayoría de la población que no tiene recursos económicos para pagarse de su bolsillo otros servicios alternativos, por supuesto privados.

Como siempre, los ingleses nos llevan la delantera, pero no teman, que esta vez les alcanzamos y con un poco de….mala suerte, les superamos en menos que canta un gallo.

Esperanza y Lucía, Lucía y Esperanza deberían aprender de la cita de Thomas Mann: “Wo ich bin, ist die Deustch Kultur” (“donde yo estoy, está la cultura alemana”), lo traduzco porque probablemente con tanta anglofilia no sepan ya que existen otras lenguas en el mundo, y decirse ellas mismas “donde nosotras estamos está la cultura y la educación madrileña, española”. Pero no porque las representen, líbrenos Dios de ello, sino por la carga que supone de responsabilidad. Lo que uno hace mal no se individualiza, por el contrario, se estereotipiza y se generaliza dando una imagen, en este caso de nuestra educación y cultura, errónea. ¿O no?

domingo, 23 de enero de 2011

El discurso del rey


No, no teman, no pienso hablarles del último discurso que dio su majestad en Nochebuena, tan solo quiero compartir la impresión que me ha producido la última película de Tom Hooper; The King´s Speech.


Esta película tiene muchos aspectos interesantísimos que van desde la magnífica interpretación del excéntrico logopeda Lionel Logue a manos de Geoffrey Rush, y de Colin Firth como el rey Jorge VI, hasta la importancia de la comunicación en un mundo en el cual la radio empezaba ya a tener un papel fundamental, la publicidad, las clases sociales, el papel de las monarquías, la irresponsabilidad de los poderosos, etc, etc.


Sin embargo, me quedo con dos situaciones que me han hecho pensar desde que vi la película el otro día: por un lado la libertad de pensamiento y de acción de Lionel Logue, si es que realmente era así y no una ficción cinematográfica, y por otro una reflexión sobre la “titulitis” que ya hacía sus pinitos en los años treinta del siglo pasado.


El logopeda representa, a mi entender, la auténtica libertad. Piensa y dice lo que quiere, otra cosa es ya si hace o no lo que realmente desea. Incluso se atreve a expresar ante el rey su libertad con la expresión inglesa “my castle, my rules” para indicarle que su autoridad monárquica no tiene ningún significado en su casa. Esta es la democracia británica conseguida mucho tiempo atrás, y afianzada en la Gloriosa Revolución en la que Cronwell decapita a su majestad el rey Carlos I, mucho antes de que los franceses hicieran lo propio con el decimosexto de los Luises.


Es capaz, desde su condición de plebeyo, de hacer frente a toda una institución soberbia, distante, incapaz de reconocer sus propias debilidades y sobre todo aún no consciente de la necesidad de cambiar de estrategia para sobrevivir a los hechos futuros.


Su relación con el futuro Jorge VI no resulta en ningún caso entrañable sino profesional. Me imagino que debe ser algo parecido como cuando el rey, el que sea, se pone enfermo y debe someterse a los dictados de los médicos. Aunque tal vez ocurra como en el caso de Fidel Castro, y su diverticulitis perforada, en el que dictó a los médicos lo que debían hacer y así le fue como le fue, tanto que tuvieron que mandar al gurú de medicina interna del hospital Gregorio Marañón desde España para que deshiciera el entuerto.


Pero en fin, volviendo al tema anterior, al de la titulitis, la película trata un tema muy de actualidad. En una de las escenas, cuando el rey debe hacer sus “prácticas de oratoria pública” en la majestuosa Westminster con la ayuda de su logopeda privado, éste es descubierto por el obispo de Canterbury y delatado ante el rey del gravísimo pecado de no tener título alguno para ejercer dicha profesión y por tanto queda desacreditado ante el rey y ante la sociedad. Observen ustedes; ya era más importante ser poseedor de un título que de la competencia adquirida a través de la experiencia.


A pesar de todo el tiempo transcurrido es ahora, en el caso español, cuando empezamos a reconocer las competencias adquiridas por vías no formales e informales que poseen una ingente cantidad de personas en nuestro país.

Hace ya dos agostos que se aprobó el Real Decreto de Reconocimiento, Evaluación y Acreditación de las Competencias y sin embargo el mercado sigue estando saturado de títulos y másteres que lanzan al mercado a legiones de personas sin tener idea de qué va la profesión que ejercerán.

Sólo tendrán valor dichos títulos cuando el poseedor haya ejercido como tal durante una larga temporada. No crean que soy contrario a dichos títulos, ni mucho menos, de hecho hasta yo mismo tengo algunos. Creo que son muy necesarios. Pero al mismo tiempo debemos dejar de lado la estulticia y de deslumbrarnos cuando uno lee el CV de candidatos a cualquiera que sea el puesto.

¿Quién tiene más experiencia? ¿Un australiano que ha tratado a cientos de soldados que sufrieron el síndrome postraumático de la Gran Guerra-si es que alguna vez se llamó así- o un afamado psicólogo que hizo fortuna por pertenecer a las clases pudientes británicas de la época?

¿Un funcionario titulado en Derecho y con veinte años de práctica en legislación laboral o un profesor de facultad de Ciencias del Trabajo que sólo imparte clase pero al que se le reconoce su prestigio por haber llegado a la universidad?

¿Un cocinero formado en restaurantes de todo tipo o un técnico superior de cocina sin experiencia alguna?

Dejémonos de titulitis e intentemos equilibrar la balanza. Valoremos los méritos adquiridos, las experiencias vividas, las competencias que se adquieren a lo largo de toda una vida personal y profesional y tal vez descubramos en muchísimas personas la profesionalidad que para sí desearían muchísimos de los titulados de este país.

Tal vez alguno consiguiera ser así nombrado miembro de academias, patronos de fundaciones, universidades, y demás organismos e instituciones, permitiendo la entrada de aire fresco y de contacto con la realidad profesional.

Ah, pero no crean, yo, como mucho otros, soy un profesional, que para eso tengo mis títulos. ¿De qué? Eso ya es otro cantar.

Mientras les recomiendo que vean la película y si pueden en versión original, mucho mejor; el inglés que hablan los actores es verdaderamente magnífico.

¡Que la disfruten!