miércoles, 8 de febrero de 2012

Metodología para el análisis
de los servicios de inteligencia


Título
del trabajo: “La
Inteligencia japonesa en la actualidad”
Índice:
1.-
Introducción.
1.1.- Tras la derrota, la Constitución
japonesa de 1946: La renuncia a la guerra: el artículo 9 de la
Constitución.
2.-
Seguridad y desarrollo en Japón.
2.1.- Principios básicos de la
seguridad japonesa: breve perspectiva histórica.
2.2.- Los nuevos desafíos del Japón
actual en materia de seguridad, defensa e inteligencia.
2.3.1.-
Redefinición la alianza con Estados Unidos.
3.-
La Inteligencia en Japón.
4.-
El ciclo de inteligencia en Japón.
5.-
La agencias de Inteligencia en Japón.
5.1.- El Consejo
de Seguridad
5.1.1.- Naicho
5.2.- El
Ministerio de Defensa
5.3.- El
Ministerio de Exteriores
5.3.1.- Gaimusho
5.4.- El Ministerio de Justicia.
5.4.1.- Homusho
5.4.2.- Koancho
5.5.- El Ministerio de Industria y
Comercio Internacional
4.-
Nuevas bases para la estrategia de seguridad de Japón.
4.1.- Fortalecimiento de la función
de Inteligencia.
5.-
Conclusión.
5.1- Japón y la UE: la cooperación en
aspectos claves globales.
5.2.- Japón y España:
la cooperación en aspectos claves globales.

7.-
Bibliografía.























1.-
Introducción.
1.1.- Tras la derrota, la Constitución
japonesa de 1946: La renuncia a la guerra: el artículo 9 de la
Constitución.
La
derrota de Japón en la Segunda Guerra Mundial fue no sólo una derrota militar,
fue el fracaso de toda una civilización. La creencia de la superioridad de la
civilización japonesa frente a la civilización occidental fue una de las causas
de la guerra y, sin embargo, la derrota produjo un efecto contrario: trajo
consigo la americanización de la sociedad japonesa que perdura hasta nuestros
días, al igual que ocurrió en los otros países derrotados: Alemania e Italia,
aunque con signos no tan destacados en la vida cotidiana por pertenecer éstos
al mismo ámbito cultural.
Si algo bueno tuvo esa derrota se puede afirmar que fue
el establecimiento de la Constitución Japonesa de 1946[1] que pretendía evitar los
errores del pasado y que aún hoy tiene una importantísima relevancia ya que ha
dotado al pueblo japonés, a un sector al menos de la población, de un carácter
pacifista que sirve de contención ante las políticas de los últimos primeros
ministros como Fukuda, Abe y Koizumi.
Para entender pues la situación actual en cuanto a las
políticas de Seguridad y de Defensa
japonesas, es imprescindible hacer un breve análisis de dicha Constitución,
especialmente de su artículo 9.
La
Constitución japonesa de 1946 consta de un Preámbulo y de once capítulos
dedicados a los siguientes temas:
·
Capítulo 1: Del Emperador
·
Capítulo 2: Renuncia a la guerra
·
Capítulo 3: Derechos y Deberes del pueblo
·
Capítulo 4: la Dieta
·
Capítulo 5: El Consejo de Ministros
·
Capítulo 6: De la Judicatura
·
Capítulo 7: Finanzas
·
Capítulo 8: Autogobierno local
·
Capítulo 9: Enmiendas
·
Capítulo 10: Ley Suprema
·
Capítulo 11: Medidas suplementarias
De
todos estos capítulos es el segundo, Renuncia
a la guerra, el que contiene el artículo más relevante de la Constitución
japonesa, el 9. En dicho artículo Japón aspira sinceramente a la paz
internacional basada en la justicia y el orden y para ello el pueblo japonés renuncia
para siempre a la guerra como derecho
soberano de la nación y a la amenaza y uso de la fuerza como medios de
resolución de las disputas internacionales[2].
Con
el fin de cumplir con el objetivo de lo anteriormente dicho, los japoneses
decidieron en este artículo prescindir de cualquier fuerza terrestre, naval o
aérea, así como de cualquier otro potencial bélico. No se mantendrán nunca por parte del Estado japonés y el
derecho a la beligerancia del Estado no será reconocido.
Sin embargo, con el gobierno del Primer
Ministro Shinzo Abe, se cambió el artículo 9 dando lugar a la situación en la
que se encuentran las fuerzas armadas y su desarrollo actual y por tanto
también los servicios de inteligencia japoneses

2.-
Seguridad y desarrollo en Japón.
2.1.- Principios básicos de la
seguridad japonesa: breve perspectiva histórica.
El primer objetivo fundamental tras la rendición es,
evidentemente, la recuperación económica y ésta no se puede llevar a cabo sin
la ayuda y colaboración de sus vencedores: los Estados Unidos de América, y el
peaje que deberán pagar para lograrlo.
El principal peaje será el de transferir su política de
seguridad a manos de su tutor americano, con la pérdida de soberanía que esto
implica, a cambio de una política económica que permita recuperar lo antes
posibles los niveles de calidad de vida de la población japonesa.
Ya el 3 de noviembre de 1946 se establecerá la nueva
Constitución del Japón, por la cual los japoneses, a través de sus legítimos
representantes elegidos en la Dieta Nacional, se conjuran para asegurar una
cooperación pacífica con todas las naciones del mundo.
Asimismo, resuelven no volver a padecer los horrores de
la guerra ni infringirlos a otras naciones y en el mismo preámbulo de la
Constitución explicitan su fuerte deseo de paz durante todo el tiempo y son
profundamente conscientes de los altos ideales que rigen las relaciones humanas
y están determinados a preservar su propia seguridad y existencia confiando en
la justicia y fe en la paz de todos los pueblos del mundo.
Por otro lado pretenden ocupar un puesto de honor en la
sociedad internacional que combate por la paz y la desaparición de la tiranía[3].
Posteriormente, en 1951, firma el Tratado de Seguridad
con los Estados y a partir de la Doctrina Yoshida se establece que Japón debe
tener una política exterior basada en tres principios fundamentales:
1. Alianza con los Estados Unidos de América.
2. Rearme militar mínimo
3. Concentración en la economía.
Por supuesto, los sectores
más nacionalistas de la política y el ejército japoneses se opusieron a esta
pérdida de soberanía pero no fueron los únicos pues también rompía en parte con
los principios pacifistas de la Constitución de 1946.
En
la década de los 60 y hasta bien
entrados los 70, la relación de Japón con Estados Unidos está vinculada a los
dos conflictos que este último mantiene en Asia: la guerra de Corea y la guerra
de Vietnam. Ante el miedo del avance comunista en el Este asiático, se incluye
un nuevo artículo, el 6, en el Tratado bilateral por el cual se establecerán
bases militares americanas en Japón.
Como
ahora en Afganistán e Iraq, Estados Unidos, consciente del degaste en ambas
guerras y los pobres resultados obtenidos, exigirá a sus aliados en la zona, y
especialmente a Japón, una mayor implicación propia en la seguridad de la
región. Esto hará que Japón redacte en 1976 su primer Programa Nacional de
Defensa (PND) por el cual se establece el mantenimiento de unas Fuerzas de
Autodefensa (FAD) que permita la respuesta ante cualquier ataque exterior, eso
sí, dentro de una respuesta limitada, convencional, sin vinculación con las
armas nucleares vista su propia experiencia.
En
esta nueva etapa se establece una relación que perdura hasta el día de hoy:
Tokio irá aumentando su poder militar para coadyuvar en la defensa que deberá
hacer su aliado Estados Unidos en caso de
ataques de las potencias de la región.
Sin
embargo las limitaciones constitucionales del país nipón hacen que en la
actualidad los resultados de su participación en la seguridad y defensa de su
área estratégica así como en el ámbito global internacional tengan un impacto
muy limitado y haya sido necesario un replanteamiento general que se puede establecer
en dos etapas diferenciadas: la primera en la década de los 90 y la segunda
después de los atentados del 11-S en Estados Unidos.
Estas
dos etapas tienen su origen en una presión endógena y otra exógena; Estados
Unidos fuerza a que Japón apoye su política geoestratégica y por otro el propio
Japón que pretende recuperar protagonismo en el ámbito internacional y para
ello le resulta imprescindible aumentar su poderío militar.
En 1992 establece la Ley de Cooperación para Operaciones
de Mantenimiento de la Paz bajo bandera
de la ONU y siempre que las FAD no tengan que utilizar la fuerza militar ya que
si no se retirarían inmediatamente de la misión en la que se encontraran.
Asimismo, se revisa el Plan Nacional de Defensa en 1992 y
se acuerda actuar conjuntamente con Estados Unidos ante situaciones que
modifiquen el estatus de seguridad en la zona. Por otro lado, con el fin de ser
más eficaces en la política de Defensa y Seguridad, se decide unificar todos
los departamentos que aportan información fundamental para la toma de
decisiones en materia de seguridad. Para lo cual Japón desarrollará sus
servicios de inteligencia y en 1997 se establecerá lo que será el Cuartel
General de Defensa de Inteligencia de Japón.
Ya en la década de 2000 se cambia de eje parcialmente, y
se pasa de una política destinada a contener a China a una mayor implicación en
los acontecimientos del Medio Oriente y del Sudeste Asiático.
Se aprobarán durante el mandato del Primer Ministro
Junichiro Koizumi (2001-2006) dos leyes fundamentales: la Ley de Medidas
Especiales Antiterroristas (2001) y la Ley de Reconstrucción de Irak (2003) que
ha permitido a Japón enviar tropas a Irak al margen de la ONU siendo la primera
vez desde la Segunda Guerra Mundial que Japón llevaba a cabo este despliegue.[4]
Sin embargo durante el período Koizumi, la política de
Japón, en cuanto a seguridad se refiere, está fundamentada en el diseño de la
geopolítica estadounidense, no propia, y por ello se identificó por primera vez
a China como posible amenaza militar marcando el conflicto bilateral entre
Tokio y Pekín. Aunque si bien es cierto que Japón se encuentra amenazado en su
poderío militar se debe fundamentalmente a la amenaza económica del gigante
chino que le resta importancia en la región.
Posteriormente a Koizumi, Shinzo Abe daría un nuevo
impulso a las políticas de Seguridad y Defensa. Por una parte elevó el estatus
de la Agencia de Defensa Japonesa y la convirtió en Ministerio de Defensa y por
otro, cambiando el artículo 9 de la Constitución, amplió el marco de acción de
las Fuerzas de Autodefensa (FAD). Ambas medidas han supuesto un fortalecimiento
del papel militar japonés.
En cuanto a Inteligencia se refiere, con Abe se abrieron
nuevas vías como la tecnológica, desarrollando y lanzando al espacio cuatro
satélites propios así como la diplomática estableciendo alianza con otro de sus
vencedores en la Segunda Guerra Mundial: Australia. Ambos países acordaron en
2007 el “Comunicado conjunto sobre cooperación en materia de seguridad
Japón-Australia.
Con el Primer Ministro Yasuo Fukuda se mantuvo esta
política de Defensa y Seguridad aprovechando, en cierta medida, para despegarse
de la tutela americana y establecer de nuevo su soberanía nacional en estos
asuntos.
Esto desde luego genera dos problemas, uno interno en el
cual se debate intensamente sobre el aspecto pacifista que se dieron los
japoneses con la Constitución de 1946 tras el desastre de la Segunda Guerra
Mundial, y otro externo, con las dudas que se generan en algunos sectores
estadounidenses temerosos de una demasiada “independencia japonesa” en la
actual geoestratégica que haga peligrar los intereses norteamericanos en la
región.
De todos modos, tal vez en estos momentos de crisis y de
mociones de censura, el Primer Ministro Naoto Kan se despegue algo de sus
predecesores al tener que enfrentarse a una situación como la provocada por el
terremoto y el tsunami que recuerda a los japoneses aquélla producida por la
caída de ambas bombas atómicas en 1945.

2.2.- Los nuevos desafíos del Japón
actual en materia de seguridad, defensa e inteligencia.
2.3.1.-
Redefinición la alianza con Estados Unidos.
Desde la época del Primer
Ministro Shinzo Abe Japón ha sufrido un cambio en cuanto a su política que
pretende sobre todo ir adquiriendo independencia de los Estados Unidos de
América. Para conseguir este objetivo ha tenido que ir modificando y superando
las trabas legales que se le impusieron y que se autoimpuso después de la
Segunda Guerra Mundial y de la Constitución de 1946.
Con la Constitución de 1946, Japón se
convirtió en un país pacifista, anti armas nucleares y comprometido con el
logro de la paz mundial provocando con ello la existencia de unas fuerzas
armadas limitadas y una seguridad y defensa subsidiaria del poderío
estadounidense. Pero la realidad es muy tozuda y con el paso de las décadas y
de los nuevos retos Japón se ha visto abocado a la creación de una defensa y
seguridad soberanas, defensora de sus propios intereses ya sean estos
políticos, militares, comerciales o diplomáticos y no a estar a expensas de los
intereses norteamericanos que, por otra parte, en la región Asia-Pacífico
empiezan a tener menos peso al estar involucrados en distintas guerras y a
enfrentarse a problemas económicos en su propia casa.
Si
echamos un vistazo diacrónico rapidísimo desde el final de la guerra nos
encontraremos con el “pacifismo ligeramente armado” de la doctrina Yoshida, la
revisión del Tratado de Seguridad con Estados Unidos de 1960 y la posterior
modificación en el artículo 6 por el cual se establecían las bases americanas
en suelo japonés, la doctrina Guam en 1969 con Nixon como Presidente
“imponiendo” a sus aliados asiáticos la toma de mayores responsabilidades en su
defensa y seguridad nacionales, y por último, con todas sus evoluciones y
modificaciones, la formulación por primera vez por parte de Japón en 1976 de su
Programa Nacional de Defensa, documento en el que se recoge el nuevo papel de
la fuerza de defensa que será lo suficientemente operativa como para repeler en
primera instancia cualquier agresión sin el apoyo inmediato de Estados
Unidos.
Dos de
los sectores de esta normalización de la política exterior japonesa es el
desarrollo de su diplomacia y de su poder militar. Todo el mundo parece estar
mirando a China como potencia en la región y deja de lado a Japón,
probablemente con la seguridad de que este país se halla aún controlado por su
tutor americano. Pero una de las preguntas que se hace el profesor Lluc López i
Vidal en su artículo[5] “…..es si este
papel más proactivo en lo militar (y por ende en lo diplomático) se
llevará a cabo dentro de los confines de la alianza entre Tokio y Washington, o
si por el contrario ello implicará una independencia cada vez más acusada
respecto a su actual socio militar”.
Sin
embargo, el papel de las fuerzas armadas y de la diplomacia japonesa se ha
visto minusvalorado por sus intervenciones en misiones internacionales,
especialmente decepcionante para Estados Unidos, en la primera guerra del
Golfo. Japón, la Dieta, declinó la participación activa en el conflicto a
cambio de una importante aportación económica, denominándose este tipo de
participación diplomacia de cheque.
Ante la vergonzante experiencia Japón decide posteriormente aprobar la Ley de
Paz Internacional por la cual se compromete tomar parte en este tipo de
misiones pero bajo bandera de la ONU y con unos preceptos muy estrictos de
intervención:
1.
Las Fuerzas de Autodefensa no puede ser enviadas al extranjero
si antes no existe una tregua entre las partes del conflicto.
2.
La presencia debe ser consentida por todos los actores
implicados en el conflicto armado.
3.
Las tropas japonesas deben mantenerse en la más estricta
neutralidad en relación al conflicto.
4.
Está prohibido el uso de las armas a menos que sea en legítima
defensa.
5.
Si alguna de estas condiciones deja de cumplirse, ello implica
automáticamente la retirada por parte del Gobierno japonés de las tropas
enviadas.

Estos cinco preceptos siguen
siendo fruto de la Constitución de 1946 y parece obvio que no deben de ser del
agrado de su aliado estadounidense que desearía una mayor participación en los conflictos
actuales en los que se halla inmerso y que cuyas condiciones no son las acordes
para que unidades del ejército japonés puedan participar en estas misiones
internacionales.
Si observamos la encuesta sobre
el tipo de acciones en la que deberían participar las Fuerzas de Autodefensa
japoneses, es obvia la cautela de los distintos gobiernos en dichas misiones en
el exterior.

Opinión pública japonesa sobre qué tipo de
acciones deberían llevar a cabo las Fuerzas de Autodefensa en el exterior

Actividad Porcentaje
·
Rescate en operaciones de emergencia por desastres naturales
78,4
·
Operaciones de Mantenimiento de la Paz después que el conflicto
haya terminado 41,8
·
Operaciones Humanitarias, incluso sin bandera de la ONU, como
las realizadas en Irak 39,1
·
Participación en fuerzas basadas en resoluciones de la ONU 15,9
·
No hay necesidad de participar en acciones exteriores 4,9
·
No responden 2,6
·
Otros 0.,1

Fuente: Yomiuri Shinbun, 3 de junio de 2004.Extraído
del artículo del profesor Lluc López i Vidal


3.-
La Inteligencia en Japón.
Es
difícil conseguir datos fiables sobre la inteligencia japonesa pues la
administración de este país sigue siendo un tanto misteriosa a la hora de aportar información y el acceso a las
fuentes gubernamentales es igualmente difícil; por el contrario, gracias a los
medios de comunicación que ponen en evidencia
a la inteligencia japonesa mostrando los fallos de los servicios se
puede recabar cierta información respecto a las instituciones que gestionan los
procesos de recogida y análisis de datos así como las decisiones que se toman
posteriormente. Lo que es evidente es que no se puede prescindir de la alianza
con los servicios de inteligencia estadounidenses para comprobar la capacidad
de Japón en este sector estratégico.
Hasta tal punto consideran algunos la
vinculación de ambos servicios y la preponderancia del estadounidense frente al
japonés que como menciona Andrew L. Oros en su artículo Japan´s Growing Intelligence
Capability “Because Japan relies
on it superpower ally to guarantee its security, many maintain that the study
of Japanese intelligence is superfluous; better to concentrate one´s effort on
the intelligence apparatus of the protector, the United States”.
Pero aceptar esto de manera tan simplista es cometer un
gran error. Como se ha visto anteriormente, el papel que ha ido jugando Japón
en la arena internacional, alejándose de su tutor americano para recuperar
soberanía en muchos terrenos ha hecho que
la política diplomática japonesa se desarrolle ampliamente y con ello la
recogida de datos e información así como su análisis llevando, asimismo, a un
desarrollo exponencial de la actividad de inteligencia o en su versión inglesa “foreign intelligence-related activities
(FIRA)”.
Según Andrew L. Oros[6] la inteligencia japonesa
en las últimas décadas se ha movido en la arena económica ya que sus
necesidades de seguridad y defensa recaían básicamente en los Estados Unidos.
Así pues grandes compañías comerciales han sido la fuente de información para
su análisis.
La
capacidad de inteligencia japonesa incluye inteligencia militar, al menos
estratégica, inteligencia económica y espionaje. Como en casi todos los
servicios de inteligencia su trabajo se divide en recolección de información y
datos, análisis, contrainteligencia y acciones encubiertas.



4.-
El ciclo de inteligencia en Japón.
Si
seguimos el ciclo básico de inteligencia[7] aplicándolo a la
inteligencia japonesa podríamos observar lo siguiente:
1.-
Los “consumidores” de la inteligencia
indican la clase de información que necesitan:

En el caso de Japón, cualquier
debate sobre inteligencia extranjera comienza en el CIRO o Cabinet Intelligence Research Office, que es una de las seis
divisiones del Secretariado del Consejo de Ministros dentro de la Oficina del
Primer Ministro. Es, por así decirlo, la Agencia Central de Inteligencia.

Casi no dispone de personal propio
ya que más de la mitad de sus efectivos provienen de ministerios y otras
agencias. El CIRO obtiene la mayoría de la información a través de organizaciones
privadas, principalmente agencias de prensa.

Asimismo, el CIRO es el encargado de
asesorar al Primer Ministro y presentar los informes de inteligencia dos veces
a la semana aunque depende también de las preferencias e intereses del Primer
Ministro de turno.


2.-
Esas necesidades generales son
convertidas en requerimientos específicos por los responsables de alto nivel de
inteligencia:

Basta con echar un vistazo a los
distintos Programas Nacionales de Defensa para ver cuáles han sido los requerimientos
a lo largo de los distintos años. (Vid DNP for FY 2011 and beyond)


3.-
Los requerimientos indican cómo se deben
distribuir los recursos y marcan las directrices de los que “obtienen”
información:

Dentro del Ministerio de Asuntos
Exteriores está la Oficina de Inteligencia y Análisis que analiza
principalmente la información enviada por las delegaciones diplomáticas de
Japón así como el intercambio de información con las agencias de inteligencia
de los países aliados.

Asimismo, la Agencia de Inteligencia
de Defensa Japonesa se ha desarrollado enormemente desde 1997. La mayoría de su
presupuesto se ha dedicado a SIGINT su primer trabajo consiste en el análisis de
las señales de inteligencia (SIGINT).

Por otra parte, la Agencia Nacional
de Policía ha tenido un papel clave en la lucha contra el terrorismo interno y
la seguridad en territorio nacional, pero ha sufrido también una evolución que
abarca la cooperación internacional en cuanto a delitos comunes se refiere
aumentando el intercambio de inteligencia.

Otro ministerio con gran peso en la
obtención de información es el Ministerio de Industria y Comercio
Internacional. Su primer objetivo es el de coordinar el comercio internacional
y para ello dispone de varios departamentos que analizan la inteligencia
referida a las industrias y economías extranjeras aunque la mayoría de la
inteligencia elaborada consiste en la recogida de datos estadísticos.

4.-
Los que trabajan en obtención consiguen
información bruta, que posteriormente procesan:

La información del CIRO se complementa
por fuentes fruto de los acuerdos entre servicios de inteligencia de gobiernos
amigos, sobre todo de Australia y Estados Unidos. Normalmente, esta información
compartida se obtiene vía la Agencia de Defensa Japonesa y las Fuerzas de
Autodefensa.


5.-
Esa información procesada es la materia
prima con la que trabaja el analista y acaba convirtiéndose en inteligencia:

6.-
La inteligencia es distribuida a los
consumidores, que marcan nuevas necesidades o hacen ajustes en los programas de
inteligencia con el fin de mejorar la eficacia y eficiencia:

Se supone que el CIRO
tiene como función la coordinación de la comunidad de inteligencia pero el
papel que juegan algunos Ministerios, como el de Asuntos Exteriores, que además
aportan personal al CIRO, o la Agencia de Policía Nacional, hacen que esta
coordinación sea más compleja de lo que debería ser en un principio. Este es
uno de los aspectos que se supone ha mejorado, la actualización del papel
coordinador del CIRO frente a otras agencias y organismos.

Podría entenderse que los mayores
generadores de inteligencia en Japón provienen del sector público,
principalmente de ministerios y agencias gubernamentales pero no debemos
olvidar, como vimos en la introducción, que la idea de colectivo es fundamental
en este pueblo y por ello tanto el sector público como el privado, con el fin
de conseguir los objetivos estatales que se autoimpongan, colaboran
estrechamente para ello.

Así, por ejemplo, las corporaciones
de comunicación, los principales periódicos y televisiones, así como
organizaciones semipúblicas del estilo a la Federación de Organizaciones
Económicas, el equivalente a nuestra CEOE, son actores no estatales que forman
parte de la comunidad de inteligencia japonesa.

Desde los inicios de la creación del
estado japonés moderno las organizaciones y entidades públicas y privadas han
trabajado conjuntamente con el fin de recopilar y crear inteligencia política,
militar y económica necesaria. Según Andrew L. Oros, aunque Japón ha cambiado
mucho desde la Restauración Meiji en 1868, este aspecto fundamental de la
política económica no lo ha hecho. Parece que para comprender la capacidad de
inteligencia de Japón, es importante analizar tanto al Estado como al mundo
empresarial.

Otro aspecto muy relevante para
entender la capacidad de inteligencia actual de Japón, en paralelo a la
fundación del Cuartel General de Inteligencia de la Defensa que supuso la
evolución institucional post Guerra Fría, es la decisión de desarrollar una red
propia de producción y despliegue de satélites espías.

En un principio el desarrollo y
despliegue de satélites en el espacio tenía un uso exclusivamente pacífico pero
en la década de los 70 del pasado siglo ya se modificó la legislación que
permitiera invertir el uso y desarrollo de satélites de nueva generación. Sin
embargo, no sería hasta varios meses después de la Crisis de los Misiles
Taepodong con Corea del Norte, el 25 de diciembre de 1998, que se llevo a cabo
un mejor desarrollo de esta nueva política sobre el uso del espacio
exterior.

Esta nueva política no estuvo exenta
de dificultades con el aliado americano pues éste receloso de la progresiva
independencia de Japón, especialmente el Pentágono, opuso una fuerte resistencia
al desarrollo propio y al despliegue de satélites japoneses procurando que
fuera su industria espacial quien
mantuviera aún el control sobre el espacio japonés.

Como cualquier otro servicio de
inteligencia el japonés se halla en un continuo proceso de adaptación y
readaptación, máxime teniendo en cuenta que hasta hace relativamente poco, y
aún hoy en día, mantenía un pesado lastre fruto de su derrota en la Segunda
Guerra Mundial que le ha supuesto una falta de independencia y soberanía en
cuanto a seguridad y defensa se refiere. Pasarán aún décadas hasta que Japón
disponga de unos servicios de inteligencia bien estructurados, coordinados y
sobre todo soberanos, aunque mantengan siempre, como es obvio, una
interrelación con sus países aliados.

5.-
La agencias de Inteligencia en Japón.

5.1.- El Consejo de Seguridad
El
Consejo de Seguridad, presidido por el primer ministro y compuesto por el
ministro de asuntos exteriores, el de hacienda, el secretario jefe del
gabinete, el presidente de la Comisión Nacional de Seguridad Pública, el
director general de la Agencia de Defensa y el director general de la Agencia
de Planificación Económica, se estableció en julio de 1986.
Este
Consejo de Seguridad tiene entre sus funciones la de asesorar sobre asuntos
relacionados con la defensa pero no únicamente puesto que también trata sobre
cuestiones, en principio no militares. Así pues asesora en materia militar y en
políticas básicas de defensa nacional, asimismo, coordina la producción
industrial y otros asuntos como las iniciativas diplomáticas y las operaciones
de defensa.
5.1.1.- Naicho-Naikaku Chosashitsu Betsushitsu o la Oficina de
Investigación del Consejo de Ministros.
La
Agencia de Inteligencia japonesa por antonomasia es el denominado Naicho; la Oficina de Investigación del
Consejo de Ministros. Es ésta una pequeña sección, con no más de 80 personas,
que pertenece a la Oficina del Primer Ministro, que analiza la información que
llega desde el exterior.
Sin embargo,
su papel principal sería el de coordinar otros grupos de inteligencia, que
conformarían la comunidad de inteligencia japonesa. Como suele ocurrir en
diversos servicios de inteligencia, la crítica principal que recibe el Naicho es precisamente su falta de
coordinación con otros grupos del gobierno siendo su operatividad, según los
críticos, bastante ineficaz. Asimismo, ha sufrido críticas al creer que entre
las funciones del Naicho está la de vigilar a determinados ciudadanos.
5.2.- El
Ministerio de Defensa
El Ministerio de Defensa tiene los siguientes
departamentos divididos a su vez en diversas divisiones y secciones:

·
Secretaría del
Ministro:
(Secretarial
Division, Administrative Coordination Division, Policy Planning and Evaluation
Division,Public Affairs Division, Litigation Division) cuyas funciones son
materias clasificadas, examen de documentos oficiales, recibo, envío,
recopilación y custodia de documentos oficiales y protección de información
personal entre otras.

·
Oficina de Política
de Defensa:
(Defense
Policy Division, Japan-U.S.Defense Cooperation Division, International Policy
Division, Planning and Programming Division, Defense Intelligence Division) cuyas funciones son la política básica
relacionada con la defensa y seguridad, la política estructural y de personal así
como la organización, equipo y despliegue de la Fuerza de Autodefensa (FAD),
recogida, gestión y análisis de información en los campos de seguridad y
defensa, gestión y administración del Instituto Nacional de Estudios de la
Defensa, gestión y administración de los Cuarteles Generales de Inteligencia de
la Defensa, relaciones internacionales.

·
Oficina de Política
Operativa: (Defense Operations Division,International Operations
Division, Operations Support Division, Information and Communications Division)
sus funciones son la política relacionada con
las operaciones de la Fuerza de Autodefensa, formación y entrenamiento de
dichas fuerzas, mantenimiento y gestión de los sistemas de información,
políticas de comunicación y políticas relacionadas con la supervisión de las
ondas eléctricas.

·
Oficina de Personal y
Doctrina:
(Personnel
Affairs Division, Remuneration Division, Human Resources Development Division, Welfare
Division, Honors and Discipline Division, Health and Medical Division) entre sus funciones están las de nombramientos,
ceses, medidas disciplinarias y otras funciones relativas al personal,
ceremonias, reconocimientos, regulaciones sobre la uniformidad, reclutamiento,
bienestar del personal, salarios, retiros, formación y doctrina, gestión de la
Academia Nacional de Defensa y del Colegio Médico Militar entre otras.

·
Oficina Financiera y
de Equipos: (Finance Division, Audit Division, Equipment Policy
Division, Communications and Electronic Systems and Guided Missile Systems Division,
Weapons and Warships Division, Aircraft Division, Facilities Planning Division,
Technology Policy Planning Division, Facilities Engineering Division) esta oficina es responsible de presupuestos y
contabilidad, adquisición de equipos, auditorías, investigación y desarrollo de
equipos, gestión del Instituto Tecnológico de Investigación y Desarrollo,
mantenimiento de instalaciones y equipos entre otras.

·
Oficina de
Cooperación Local:
(Local
Cooperation Planning Division, Local Coordination Division, Living Environment
Improvement Division, Soundproof Measures Division, Compensation Division,
Facilities Administration Division, Facilities Improvement Program Division,
Labor Management Division, Okinawa Coordination Division, Supply and Services
Support Division) entre sus funciones
están asegurar la cooperación y comprensión de las administraciones locales y
sus residentes con el fin de coordinarse eficazmente con las fuerzas
estadounidenses en territorio japonés y con las propias, adquisición y administración
de locales, investigación y actividades estadísticas, reclamaciones por daños
según el tratado de mutuo acuerdo entre Japón y Estados Unidos, entre otras.

5.4.- El
Ministerio de Exteriores
5.4.1.-
Gaimusho
Una de las piezas clave de la inteligencia japonesa se
halla en su política diplomática que se halla inmensa en una continua revisión,
mejorando los órganos de coordinación que permitan trabajar coherentemente a
los distintos ministerios, organismos y agencias que contribuyen a la creación
de inteligencia. Es pues muy relevante el desarrollo de dicha política
diplomática y lo que conlleva de recogida de información exterior para
abastecer a la Comunidad de Inteligencia.




El esquema del Ministerio de
Asuntos Exteriores es el siguiente:
i


















Dentro
de este ministerio se hacen cargo de la planificación básica a medio y largo
plazo de la política exterior así como de la coordinación de otras políticas
formuladas por distintos departamentos. Desde este ministerio se da especial
énfasis a la seguridad nacional y temas relacionados con las Naciones Unidas.
Asimismo, se hacen cargo de los siguientes asuntos vinculados con la estrategia
de defensa y seguridad nacional: control de armas y desarme, energía nuclear,
ciencia y cooperación y otros asuntos científicos a caballo entre el sector
civil y el militar.
Curiosamente
cuando el ministerio ha visto incrementado el número de personal, el refuerzo
ha sido principalmente en la gestión de crisis y en sistemas de seguridad. El
incremento no ha sido sólo en el número de funcionarios sino también en la
eficacia de los mismos, aplicando reformas en la formación y reclutamiento de
los mismos que están permitiendo al Gobierno japonés dar respuesta inmediata a
momentos críticos. Aproximadamente el número de efectivos es de unas 5.200 personas,
siendo más de 3.000 las destinadas en el exterior.
5.5.- El Ministerio de Justicia.
5.5.1.- Homusho
El
Ministerio de Justicia japonés tiene como responsabilidad primera el
mantenimiento del orden legal dentro del país. Se hace cargo de una vasta área
de asuntos legales de índole civil y criminal así como la inmigración. Es pues
responsable de asuntos de nacionalidad, registro familiar, delitos, corrección
y rehabilitación de delincuentes, litigios que afecten a los intereses del
Estado, control y registro de residentes extranjeros y protección de los
derechos de los ciudadanos en general.
En 1948, con la aprobación de la Ley para el
establecimiento de la Oficina del Fiscal General, el Homusho se estableció como el Asesor Legal Supremo del Primer
Ministro. A esta nueva Oficina se le confió el trabajo de examinar los
borradores de regulaciones legales así como de los tratados internacionales,
anteriormente en manos de la Oficina Legislativa del Gabinete.
Entre
sus tareas también se encuentra la de investigar y estudiar los sistemas
judiciales y legales de otros países.
5.5.2.-
Koancho
Pero
para el tema que nos ocupa, dentro del Ministerio de Justicia, es la pequeña
agencia de inteligencia, Agencia de Investigación de Seguridad Pública, la más
relevante al hacerse cargo de asuntos de seguridad nacional tanto dentro como
fuera de Japón.
Dedicada
principalmente al contraespionaje, sus actividades no son generalmente de
conocimiento público. El Koancho se
estableció en 1952 como agencia para investigar y controlar la subversión
interna. Sus principales objetivos fueron la extrema izquierda y la extrema
derecha pero sobre todo el Partido Comunista Japonés. Asimismo, es
probablemente la única agencia japonesa dedicada al control y vigilancia de los
residentes coreanos en el país.
El
objetivo principal pues de la Agencia es el de asegurar la seguridad pública.
Entre sus tareas está la de llevar a cabo investigaciones, al amparo de la Ley
de Prevención de Actividades Subversivas, en estructuras organizativas y
actividades de organizaciones que tienen la intención de destruir el sistema
democrático garantizado por la Constitución japonesa a través de medios
violentos.
Para
llevar a cabo estas investigaciones, la Agencia dispone de investigadores de la
seguridad pública por todo el país. Estos están dotados de autoridad pública y
reconocida como tal en la Ley de Prevención de Actividades Subversivas. Sin
embargo, no pueden llevar a cabo registros de viviendas, estando sus funciones
limitadas por la misma ley.
A pesar
del papel que juega esta agencia, en 1996 el Gobierno japonés decidió reducir
su tamaño y recolocar su personal entre otras organizaciones: Oficina de
Investigación de Inteligencia del Gabinete o el Ministerio de Asuntos
Exteriores. En este último ministerio, el personal transferido ha sido empleado
como refuerzo de las actividades de inteligencia en el exterior.
En
cuanto a la formación del personal se refiere, por ejemplo, la CIA ha formado a
funcionarios japoneses en Washington en los denominados Cursos de Análisis de
Inteligencia. El Segundo Departamento de Investigación de la Agencia japonesa tiene
contactos con otras 30 agencias de inteligencia en todo el mundo entre las que
se encuentran la CIA, FBI, MI6, el Mossad, etc.
Existe,
así mismo, una “organización externa” llamada Kyundankai dedicada a la información y espionaje del los
movimientos militares en Rusia. Fue precisamente este grupo quien puso en
conocimiento del gobierno japonés, y probablemente a los aliados de éste, en
1980 la puesta en marcha de la invasión de Afghanistán antes de que esta se
produjera.
5.6.- El Ministerio de Industria y
Comercio Internacional.
¿Qué
papel juega el Ministerio de Industria en la inteligencia japonesa? Este
ministerio tiene su origen en la fusión en 1949 de la Agencia de Comercio y el
Ministerio de Industria y Comercio; su objetivo fundamental era luchar contra
la inflación producida tras la guerra y aportar al gobierno el liderazgo y la
ayuda para la restauración de la productividad industrial y el empleo. Su papel
fundamental ha sido el de llevar a cabo la política de comercio internacional y
coordinar la política de comercio con el Banco de Japón, la Agencia de
Planificación Económica y los ministerios de agricultura, pesca, fomento,
sanidad y bien estar social, transporte y telecomunicaciones.
Sin
embargo, este ministerio fue perdiendo fuerza desde 1980 en cuanto al control
de la política internacional de comercio a medida que los otros ministerios
fueron asumiendo competencias en la esfera internacional.
El
Ministerio de Industria y Comercio Internacional ha aportado a la industria
japonesa la orientación administrativa en cuanto a modernización tecnológica se
refiere, invirtiendo en nuevas plantas y equipo y en competición interior y
extranjera. Asimismo, ha facilitado el desarrollo temprano de la mayoría de las
grandes industrias aportando protección en inteligencia tecnológica, ayuda en
las licencias de tecnología extranjera, acceso a intercambio extranjero y ayuda
en las fusiones de empresas.
Las
políticas de promoción de la industria interior y la protección del mercado y
la competición extranjera fueron más fuertes en la década de los 50 y 60 del
pasado siglo. A medida que la exportación japonesa triunfaba e iba causando
tensión en otros países, el Ministerio se dedicó a dar apoyo y orientación
sobre los límites de la exportación de determinados productos a varios países.
Por ejemplo, la exportación a su aliado estadounidense de automóviles.
4.-
Nuevas bases para la estrategia de seguridad de Japón.
El
17 de diciembre de 2010 el Gabinete y el Consejo de Seguridad aprobaban el
denominado Orientaciones del Programa de
Defensa Nacional para el Año Fiscal 2011 y posteriores[8].
Y es en este documento donde se establecen las funciones de inteligencia para
las Fuerzas de Autodefensa.
4.1.- Fortalecimiento de la función de
Inteligencia.
Con
la finalidad de la detección temprana, la recogida, análisis y compartir la
información que se obtenga, las Fuerzas de Autodefensa fortalecerán sus
diversas capacidades de recogida de información empleando tecnología avanzada
que incluye la tecnología espacial, así como todas las fuentes de análisis y
valoración de los Cuarteles Generales de Inteligencia y otras organizaciones.
Se
pretende, asimismo, que las FAD fortalezcan los sistemas para compartir
información con otras secciones responsables en la recogida de información, de
operaciones y de decisión política. No se deja de lado la mejora de los
sistemas que aportan apoyo de inteligencia para actividades que se llevan a
cabo en áreas remotas con medidas que permitan la recogida de información
geoespacial permitiendo así que las unidades en misiones internacionales
realicen sus actividades en las mejores condiciones de seguridad.
Para
todo esto también se precisa, y se reforzará por tanto, la cooperación y el
intercambio con los países involucrados. Las FAD también explotarán
adecuadamente los logros alcanzados en materia de innovación tecnológica, en
particular asegurando el control y compartir información de manera rápida y
eficaz desarrollando sistemas de comunicación, información y de redes, así como
desarrollar un sistema para responder a los ciberataques de manera integrada.
Todo
esto sin detrimento de la expansión y fortalecimiento de las infraestructuras
de la comunidad académica y de inteligencia en Japón. Para ello, desde la perspectiva
de la importancia de la seguridad nacional, Japón establecerá una estrategia
para la defensa de la capacidad de producción y las bases tecnológicas. Se
pretende con esta estrategia identificar las capacidades de producción y
tecnológicas fundamentales, críticas para la seguridad, que se deberían
mantener en el país y, a través de la selección y la concentración, desarrollar
y mantener fuerzas de defensa de manera estable a medio y largo plazo. Para
ellos se concentrarán recursos para el desarrollo y mantenimiento de dichas
capacidades y tecnologías.
5.-
Conclusión.
5.1- Japón y la UE: la cooperación en
aspectos claves globales.
No
es muy frecuente ver en prensa, oír en la radio o ver en televisión noticias
sobre Japón, al menos en España, salvo catástrofes como el reciente terremoto, tsunami y la fuga radiactiva.
Parece que Europa vive de espaldas a Japón, y que Japón
vive de espaldas a Europa. Parece, asimismo, que China es el único país
asiático que cuente para los europeos. Pero no es así. Para ello qué mejor que
el discurso que dio el Presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, el 26
de abril de 2010 en EU Institute de
la Universidad de Kobe[9].
En este discurso se plantean aspectos muy interesantes
como, por ejemplo, el cambio de relación de la UE y de Japón respecto a Estados
Unidos. De ser dependientes, especialmente Japón hasta muy recientemente, de
Estados Unidos, a ir teniendo una relación, digamos, entre iguales. Japón y la
UE están en el mismo barco; redefiniendo sus relaciones con EE.UU.
Por otro lado parece que la prensa y los intelectuales
europeos y americanos consideran a Europa en declive, y no sólo a Europa sino a
todo el mundo occidental. Se habla de los países emergentes, Brasil, India y a
la cabeza China, que van tomando el relevo en la política, en lo económico y en
lo militar dejando fuera, entre otros, a la UE y a Japón. La constante
insistencia de un G2, cuando en realidad Japón y la UE pertenecen a regiones de
las más prósperas del mundo.
La UE y Japón se deben hacer notar más. Han sufrido
reveses comunes como, por ejemplo, en la cumbre del Cambio Climático en Copenhagen
donde la defensa en de la reducción de las emisiones que provocan el efecto
invernadero por parte de la UE y Japón se vieron abocadas al fracaso fruto de
la unión de EE.UU con las potencias emergentes.
La UE, después de las dificultades para su creación y
posterior ampliación, la estructuración de su economía interna, la creación de
la moneda única y los primeros pasos en la creación de una diplomacia, si no
única, al menos coordinada, ha decidido abrirse más al mundo pero no sólo
económicamente sino políticamente también. Y es aquí donde Japón juega un papel
fundamental también pues parece que el pueblo japonés, eligiendo al Primer
Ministro Hatoyama en medio de la crisis financiera, estaba pidiendo más
política en el sistema japonés y una reducción burocrática y financiera a favor
de aquellos que son elegidos democráticamente y representan a los pueblos en
los respectivos parlamentos, al igual que pide Europa ahora.
El punto más común de ambos es la vuelta a ciertos
valores y la adaptación a la globalización pero con la pretensión de que no sea
sólo una globalización económica sino política. Japón y Europa, Europa y Japón
deben de ser actores políticos globales, no meros actores económicos. Para ello
la colaboración es imprescindible.
Van Rompuy también menciona cuatro aspectos en las
relaciones con Japón: el comercio, la política exterior, el cambio climático y
la seguridad. En cuanto a comercio se refiere, el objetivo sería alcanzar un
Acuerdo de Libre Comercio, y Japón está dispuesto a estudiarlo, a pesar de los
recelos naturales de ambos socios.
Respecto de la política exterior, se
busca la cooperación en diversos temas vinculados con la seguridad
principalmente. Van desde la situación en el Este de Asia, Afganistán, África,
etc., con temas como el terrorismo, la piratería, la no proliferación nuclear y
la lucha contra la pobreza y por los derechos humanos, así como aspectos
relacionados con la seguridad en el abastecimiento de las distintas energías y
el cambio climático.

En relación a las redes de
seguridad, tanto Japón como la UE están inmersos en las redes globales y estas
a su vez son las arterias de la economía global: internet, telecomunicaciones,
sistemas de transferencias de bancos y dinero, aeropuertos, energía. Las redes
son vulnerables y por eso la seguridad conjunta y la coordinación es
fundamental para combatir los ciberataques.

Y en cuanto a cambio climático se
refiere, Japón y la UE son socios fundamentales y la vanguardia frente a
Estados Unidos y los países emergentes en la reducción de emisiones y en la
financiación para países en vías de desarrollo que no deben caer en el mismo
error que los países emergentes en este sentido.

5.2.- Japón y España:
la cooperación en aspectos claves globales.

Aunque los apartados anteriores están
vinculados a la estrategia de defensa y seguridad de Japón y a la política con
la UE, no está de más, teniendo en cuenta lo dicho, hacer algunas
recomendaciones dentro del ámbito nacional.
España y Japón cooperan en un buen número de
cuestiones de ámbito global a través de la cooperación directa en las
actividades de los organismos internacionales así como en el mantenimiento de
la paz internacional.
Sin embargo, en la ciudadanía en general esta
cooperación no se aprecia, no es evidente. Se hace pues necesaria una mayor
difusión e información por parte de las autoridades de ambos países para dar a conocer aquellas
actividades conjuntas que se llevan a cabo (p.e. participación española en
Afganistán y pago de los salarios durante un semestre de la policía de este
país por Japón; operación ATALANTA con amplia participación española mientras
que Japón ocupa la Secretaría del Grupo de Contacto sobre Piratería en
Somalia).
En cuanto al mundo de la formación y la
educación, es evidente que la presencia española en el país asiático es mínima.
Si consideramos la enseñanza del español como recurso económico, su presencia
es escasa. El Ministerio de Educación no tiene siquiera una Consejería que
fomente y promocione la enseñanza de la lengua y culturas hispanas. Tan solo se
dispone del Instituto Cervantes en Tokyo.
No es de extrañar que las relaciones entre
instituciones de educación terciaria se lleven a cabo, en la mayoría de los
casos, a través de contactos inter-universidades, no bajo el paraguas de un
convenio global.
Japón ha invitado a 11 estudiantes españoles
de doctorado en calidad de becarios aunque parece ser que la cifra de
solicitudes ha llegado a 86 últimamente. Es evidente que la cifra se queda
corta, y una de las demandas del país asiático es la de un mayor número de
docentes especializados en estudios japoneses, no sólo de lengua y literatura o
arte, sino también en ciencias políticas, económicas, sociales, ciencias, etc.
Se precisa pues del lanzamiento de un convenio
de cooperación interministerial, no sólo entre distintas universidades. El
intercambio de estudiantes, docentes y trabajadores en programas del estilo
Leonardo da Vinci o Erasmus, serían muy productivos para ambas partes.
Por otra
parte, el problema del cambio climático es común y en una misma línea entre
ambos gobiernos. Por ejemplo, el gobierno japonés se propuso reducir las emisiones
de CO2 en un 25% para el año 2020.
Tras la tragedia del terremoto, el tsunami y la fuga radioactiva de las
centrales nucleares japoneses, se hace más patente el cambio a nuevas fuentes
de energía y no se debe olvidar que España es líder mundial en cuanto a
energías renovables se refiere (eólica o solar).
Ni que decir tiene el papel que
debería jugar, más aún, España en cuanto a la cooperación empresarial con Japón
en América Latina así como aprovechar su relación con éste para la introducción
de productos, tecnología y conocimientos españoles en otros países de Asía.


7.-
Bibliografía.
“Introducción
a la cultura japonesa”. Hisayasu Nakagawa. Editorial Melusina
[sic] 2006 .
“El
crisantemo y la espada.” Ruth Benedict. Antropología. Alianza
Editorial. Quinta reimpresión 2010.
“El
arte de la guerra”. Sunt Tzu. Pluton Ediciones X. 2010.
“Haiku-dô.
El haiku como camino espiritual”. Selección, traducción y
comentarios de Vicente Haya con la colaboración de Akiko Yamada. Editorial
Kairós. 2007
“Haiku”.
Herman
Van Rompuy. Editorial PoézieCentrum. 2010.
“Japon.
Visages de la métamorphose”. Teresa Pérez y Tibor Bognár.
Editions Vilo. 2006.
“Intelligence in the
New Japan”. Adam Jourdannais. CIA Historical
Review Program. www.Intelligence in
the New Japan — Central Intelligence Agency.htm (última visita el 15/06/2011)


Las páginas que se presentan a continuación estaban operativas a fecha de
22 de agosto de 2011.
http://www.kantei.go.jp/jp/singi/shin-ampobouei2010/houkokusyo_e.pdf
http://www.japanmattersforamerica.org/2011/02/japans-national-security-policy-new-directions-old-restrictions/
http://www.eumed.net/rev/japon/
https://www.cia.gov/library/center-for-the-study-of-intelligence/kent-csi/vol7no3/html/v07i3a01p_0001.htm
http://andreworos.washcoll.edu/password/oros_ijic_0102.pdf
http://www.deljpn.ec.europa.eu/modules/media/news/2010/100426.1.html?ml_lang=en
http://www.anuarioasiapacifico.es/anuario2006/pdf/016Lluc-Lopez.pdf
http://www.es.emb-japan.go.jp/download/Palabras%20SrEmbajador_Briefing_25ago10_Final.pdf
http://www.es.emb-japan.go.jp/
http://www.lonesentry.com/intelbulletin/index.html
http://www.archives.gov/iwg/declassified-records/





[1]
Interpretación-traducción propia de la Constitución de 1946
[2] Constitution of Japan: CHAPTER II: RENUNCIATION OF WAR .Article 9: Aspiring sincerely to an international peace
based on justice and order, the Japanese people forever renounce war as a
sovereign right of the nation and the threat or use of force as means of
settling international disputes. 2) In order to accomplish the aim of the
preceding paragraph, land, sea, and air forces, as well as other war potential,
will never be maintained. The right of belligerency of the state will not be
recognized.

[3]
Interpretación-traducción propia del preámbulo de la Constitución de 1946.
[4]
González Vaguéz, Y.: “Japón: Evolución de la política de seguridad en
el marco de la alianza
estratégica
con los EE.UU." en Observatorio de la Economía y la
Sociedad del Japón, enero
2009.
[5] “La nueva estrategia de seguridad japonesa:
la normalización de su diplomacia”. Lluc López i Vidal Profesor de Ciencia Política de la Universitat Pompeu Fabra y de la Universitat Oberta de Catalunya

[6] “Japan’s Growing Intelligence Capability”. Andrew L. Oros. International Journal of
Intelligence and CounterIntelligence, 15: 1± 25, 2002 Copyright # 2002 Taylor
& Francis
[7]
Elementos básicos de inteligencia. Apuntes Profesor Jordan.
[8] NATIONAL DEFENSE PROGRAM GUIDELINES for FY 2011 and
beyond
Approved by
the Security Council and the Cabinet on December 17, 2010
[9] “A Changing EU and a Changing Japan in a Changing World”. Herman
Van Rompuy. Eu Institute, Kobe Universitiy, Japan. Monday 26 April 2010.

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