miércoles, 28 de diciembre de 2011

Pedro Pablo Rubens, artista, diplomático, viajero, Secretario del Consejo de Estado, y ¿espía?




Índice:
“Mi naturaleza se adapta
mejor a las grandes obras que a las pequeñas curiosidades. Que cada cual se
ajuste a su talento, en mi caso, no hay proyecto, por grande o variado que sea, que supere mi coraje”.
Rubens, 1621.
“Considero que todo el
mundo es mi país y que seré muy bienvenido en todos los lugares”.
Rubens, 1625.
1.-
Introducción.
Entrar en el Museo del Prado como amigo del museo a contemplar la exposición sobre Pedro Pablo
Rubens, que tuvo lugar entre el 5 de noviembre de 2010 y el 23 de enero de
2011, y salir con la idea de hacer un trabajo para la asignatura Historia de los servicios de Inteligencia,
puede parecer absurdo o una coincidencia pero la verdad es que no es ni una
cosa ni la otra.
Lo
mismo ocurre con Pedro Pablo Rubens: su carrera artística y su carrera como
informador y diplomático distan mucho de poder ser considerarlas una mera
coincidencia.
Pedro
Pablo Rubens (1577-1640) fue el pintor más admirado y reconocido de su época en
toda Europa. Su ingente producción, se conservan más de 1.500 obras suyas
aunque muchas sean de su taller en Amberes que él mismo terminaba con unas
rapidísimas pinceladas y expertísimas manos, y la calidad de la misma le dieron
fama y renombre en las cortes más importantes del continente abriéndoseles las
puertas de las más altas esferas políticas y económicas del momento.
Pintó
para las monarquías española, francesa e inglesa, sus respectivas
aristocracias, la Iglesia y las élites burguesas, comerciales y culturales de
Europa. Su obra no se circunscribe tan solo a la pintura, también esculpió, diseñó
tapices, dibujó, se dedicó al grabado, hizo obra pública y mostró interés por
la arquitectura. Por si fuera poco, fue, asimismo, un magnífico coleccionista
que le permitió entrar en contacto con una red de anticuarios que a su vez
tenían entre sus clientes a príncipes, embajadores y personajes influyentes que
le permitieron no sólo enriquecerse materialmente sino también
informativamente.
A
diferencia de otros artistas, Rubens no es conocido, al menos por el público
general, por ningún cuadro en concreto, tal vez sus voluptuosas y orondas
mujeres.


A
diferencia de Leonardo, Tiziano o Velázquez, Rubens se pierde en el marasmo de
su ingente producción.
Gran
conocedor del comportamiento, emociones y pasiones del ser humano, Rubens
refleja sus conocimientos de psicología humana en sus obras de tinte
mitológico. Pero no todo es mitología en su pintura. Algunas de sus obras, por
ejemplo La Adoración de los Magos
(1609-1628/29), son alegóricas de su trabajo como onorata spia.
En
1629 Rubens viaja a Madrid en misión diplomática y en las colecciones reales se
topó con su cuadro que había comenzado en 1609 por encargo del Ayuntamiento de
Amberes. Aprovechando su presencia en la corte española realizó cambios en el
lienzo que pueden considerarse más que anecdóticos: se incluyó a sí mismo, a
caballo y con cadena de oro y espada como símbolos del estatus diplomático, que,
al no ser él de la nobleza hasta ese momento, no se le reconocían. Y, ¿quiénes
son los Magos? ¿Son los Magos de
Oriente España, Francia e Inglaterra en proceso de adoración de una volátil
paz?
Al
igual que este lienzo otros que veremos someramente más adelante nos darán
pistas sobre su vida paralela al arte: María de Médicis, reina madre de
Francia, El archiduque Alberto de Austria, La Infanta Isabel Clara Eugenia,
Lucha de san Jorge y el Dragón, etc[1].

2.-
Objetivos.
Este breve análisis sobre Rubens y su actividad al margen
de su capacidad artística creadora tiene tres objetivos bien delimitados y, al
mismo tiempo, imbricados unos en los otros.
En
primer lugar se trataría de analizar por qué Pedro Pablo Rubens entraría en
este mundo de sombras que nada tiene que ver con las que él mismo usó en su
actividad creadora de luz y color y sí mucho con lo oculto, con lo presente
pero no patente, en la relación entre monarquías, fuerzas políticas y
económicas. Cuáles son los motivos principales que le llevan a aceptar este
trabajo y si logró alcanzar los objetivos que se le plantearon o se planteó él
mismo.
Como
segundo objetivo se pretende constatar las cualidades de Pedro Pablo Rubens
como persona idónea para llevar a cabo esta actividad, la formación que
adquiere y si forma parte de ese grupo selecto de espías honorables entre los
que se encuentran embajadores, secretarios y diplomáticos.



Y
por último y como objetivo más libre, más espontáneo, más, digamos, “creativo”,
cotejar si Pedro Pablo Rubens encajaría actualmente en algunas de las voces
propuestas en el Glosario de Inteligencia[2]
publicado por el Ministerio de Defensa de España y observar si sería un buen
candidato a ser miembro de cualquier servicio de inteligencia que se precie.

3.-
Metodología.
Para llevar a
cabo el resultado de los tres objetivos propuestos, se han empleado las fuentes
bibliográficas y la búsqueda en internet mencionados en el apartado 6 de este
mismo documento, así como la asistencia, repetidas veces, al Museo del Prado de
Madrid durante las exposición sobre el artista y la exposición permanente.
Asimismo,
no debo dejar de lado la fuerte impresión que causaba en mí la colección
permanente de cuadros de Pedro Pablo Rubens que se halla en la Catedral de
Amberes, a la cual acudí con frecuencia durante mi estancia de un año en
Bruselas. Sin embargo, no debe pensar el lector que se encuentra ante un
experto crítico de arte especializado en Rubens o un conocedor exhaustivo del
contexto histórico que le tocó vivir al pintor, no ni mucho menos, se trata tan
solo de un interés fruto de la interesantísima vida del personaje y de lo
difícil que resultaría encontrar un paralelismo con cualquier personalidad
relevante del actual momento.
Pero antes del pasar al análisis se debe echar un rápido
vistazo a su larga y activa vida para la época, 63 años, que recorre casi el
último tercio del siglo XVI y casi la mitad del siglo XVII (1577-1640) con el
fin de recoger los hitos más importantes de su existencia.
Breve cronología: la vida de Pedro Pablo
Rubens.-
1577.- Nace en Siegen,
Alemania, el 28 de junio. Su padre Jan Rubens, abogado, doctor en derecho
canónigo y civil, y su madre María Pypelincks, habían huido de Amberes
exiliándose en Alemania para escapar de la furia española tras el
ajusticiamiento de los condes Egmond y Horn y aparecer Jan Rubens en una
supuesta lista de calvinistas.


1587.- Muere su padre
quien había sido agente diplomático y asesor de la princesa protestante Ana de
Sajonia, segunda mujer de Guillermo el Silencioso y líder de la resistencia al
dominio español en los Países Bajos del Norte.
Jan
Rubens fue algo más que asesor de la princesa de la Casa de Orange-Nassau, ésta
concibió una hija de él lo que le supuso el exilio en Siegen y posteriormente
en Colonia.
1589.- Maria
Pypelincks, convertida al catolicismo, regresa a Amberes con los cuatro hijos
supervivientes, entre ellos Pedro Pablo Rubens. Comienza sus estudios, junto
con su hermano Philip, en latín. Se forma también en gramática, griego y
retórica.
1590.- Las premuras
económicas y la necesidad de darle una dote a su hija Blandina hacen que la
madre de Rubens decida acabar con los estudios de éste y entra a servir como
paje de la condesa Ligne-Aremberg. Aquí adquirirá los principios básicos del
buen cortesano.
1591-1592.- Ingresa en
el taller del pintor Tobias Verhaecht, pintor menor de paisaje de la tradición
del más conocido Joos de Momper. Continúa su formación en el taller del pintor
Adam van Noort y posteriormente de Otto van Veen, pertenecientes al grupo que
habían ido a Italia a estudiar el arte de la antigüedad y el Renacimiento.
1598.- Ingresa como
maestro en el Gremio de pintores de Amberes.
1600.-Viaja a Italia y
allí entrará a formar parte del servicio del duque de Mantua, Vicenzo Gonzaga,
quien le encargará su primera actividad paralela al arte. Durante los ocho años
de estancia allá viajará a Roma, Florencia, Génova, Venecia y otras ciudades.
1603.- Visita la corte
de Felipe III en Valladolid como enviado del duque de Mantua. Atraviesa la
península desde Alicante, donde desembarcó con cuadros y obras de arte para el
rey que le servirían para hacer su primera actividad “diplomática”. Pinta el Retrato ecuestre del duque de Lerma,
entablando amistad con éste y visitándole en su finca la Ventosilla donde
hablarán de la situación en los Países Bajos.
1608.- Su hermano
Philip le informa de la grave enfermedad de su madre y, cansado de su estancia
en Italia, regresa a Amberes sin el
permiso directo de su señor el duque de Mantua pero consiguiendo
posteriormente la reconciliación con él.
1609.- Trabaja como
pintor de la corte de los archiduques Alberto e Isabel Clara Eugenia en
Bruselas. Asimismo, trabaja para el patriciado de Amberes realizando diversos
trabajos para el ayuntamiento entre ellos
La Adoración de los Magos. Establece su estudio permanente en esta ciudad.
Ese mismo año se casa con Isabella Brant y entabla amistad con el primo de
ésta, Jan Brant que tenía una presencia bien situada ante Mauricio, Principe de
Orange.

1611-1620.- Entre estos
años nace su primera hija Clara Serena, su primer hijo varón Albert y su
segundo hijo varón Nicolás. Anton van Dyck entra en el taller de Rubens, dando
comienzo a una amplia colaboración; ambos decorarán la iglesia de los Jesuitas
de Amberes.
1621.- María de Médicis
le encarga el ciclo de pinturas para su palacio de Luxemburgo en París. La
había conocido por primera vez en la boda por poderes de ésta con Enrique IV.
Realmente su primer contacto real con el mundo de la aristocracia sería en esta
boda.
1622.- Inicia sus
actividades diplomáticas al servicio de la Monarquía Española.
1623.- Muere su hija
Clara Serena.
1624.- A instancias de
Isabel Clara Eugenia, Felipe IV le otorga patente de nobleza, muy útil para
llevar a cabo su actividad diplomática.
1626.- Muere su esposa
Isabella Brant.
1628-1629.- Llega a
Madrid como diplomático para informar al rey sobre el estado de las
negociaciones de un tratado de paz con Inglaterra. Se instala en el Alcázar de
Madrid, donde entra en contacto con Velázquez. Retoca el cuadro La Adoración
de los Magos incluyéndose en él con los atributos de la diplomacia y
la nobleza. Retrata a Felipe IV a caballo, cuadro hoy perdido.
1629.- Deja Madrid con
destino Inglaterra.
1630.- Es nombrado
caballero por el rey de Carlos I de Inglaterra. Contrae matrimonio en segundas
nupcias con Helena Fourment.
1632-1637. En estos
años nacen sus hijos Clara Johanna, Frans, Isabella Helena y su último hijo
llamado Peter Paul. Adquiere Het Steen, residencia señorial cerca de Malinas.
Trabaja en numerosos encargos para Felipe IV, que llega a ser el mayor
coleccionista de su obra.
1640.- Muere en Amberes
el 30 de mayo.

4.-
Resultados.
¿Por qué Pedro Pablo Rubens se introdujo en una actividad
tan ajena a las propias de un artista de su talla? Una serie de coincidencias
debieron incidir en él para sentirse atraído por las artes diplomáticas. El
factor más importante, sin duda, es el contexto histórico en el que nace
Rubens, y el mismo territorio; la situación de los Países Bajos, conocidos hoy
como Holanda y Bélgica.


A
medida que Europa va emergiendo de su pasado medieval este territorio pasa a
manos de España, de los Habsburgo, que poseen extensas propiedades en todo el
continente. El gobierno español de estos territorios producía continuas
rebeliones y guerras dentro de las diecisiete provincias de los Países Bajos.
Las diez provincias del sur, hoy Bélgica, permanecieron leales a la corona
española y se dieron a conocer como Flandes. Sin embargo, las otras siete
restantes lucharon constantemente por su independencia y se convirtieron en lo
que hoy es Holanda.
Este conflicto supuso la participación constante de las
grandes potencias del continente: Francia, España e Inglaterra, en permanente
disputa por cuestiones de ambición política, el comercio, el territorio o la
religión.
Ante esta situación contextual se puede afirmar que la
primera causa de que Pedro Pablo Rubens mostrara interés por la política y la
diplomacia recae en las condiciones de Flandes, territorio asediado por la
violencia sectaria y ocupado por un imperio extranjero al que se le debía
lealtad.
Asimismo, Amberes, aunque no su ciudad natal sí donde se
encontraban sus raíces afectivas y económicas, se encontraba en el mismo centro
del conflicto por la independencia en contra de España y como objetivo de la
nueva república del norte. No se debe olvidar la importancia del puerto de
Amberes y su salida al Mar del Norte a través del Escalda, importancia
comercial que se vio reducida a lo largo de todo el conflicto.
A
su regreso a Amberes desde Roma en 1608 para visitar a su madre que se moría,
no llego a verla con vida, se encontró con claros signos del peaje pagado por la
ciudad durante el conflicto; el Escalda, y por ende la vida económica de la
ciudad, bloqueada por la marina holandesa. El diplomático inglés Dudley
Carleton escribiría algún tiempo después sobre lo que vio en la ciudad:
“In ye whole time we spent there I could never sett my
eyes in the whole length of streete upon 40 persons at once. I never mett coach
nor saw man on horseback: none of owr companie, though both were workie days,
saw one pennie worth of ware ether in shops or in streets bought or soldes. Two
walking peddlers and one ballad-seller will carrie as much on theyr backs at
once as was in that royal exchange”.[3]
Rubens
hizo de la resolución de este conflicto intratable un asunto personal y para
ello dedicó tantas energías como las dedicadas a su arte, arriesgando para ello
su carrera, su reputación y hasta su propia vida.


Este
proyecto personal tan importante o más que su creación artística, le ocupó más
de una década durante la cual viajó de país en país, de capital en capital,
superando largas distancias, por caminos difíciles y peligrosos, utilizando
subterfugios y falsos motivos para poder así negociar con políticos, militares
y monarcas que al mismo tiempo eran clientes de su magnífica obra
artística.
Fruto del contexto histórico mencionado más arriba se da
la historia familiar de Pedro Pablo
Rubens, factor también interesante que se debe tener en cuenta cuando se
analizan las actividades de información y diplomáticas del artista. ¿Qué y cómo
vivió Rubens esta historia familiar?
Amberes fue la ciudad de Rubens en su adolescencia y en
su madurez e incluso después de su muerte pues aún hoy en día se celebra al
artista como su hijo favorito. Entró por primera vez cuando tenía 11 años tras
el exilio de sus padres. El propio pintor no gustaba de narrar la pesarosa
historia familiar. Los padres de Rubens eran de Amberes por ambas familias y
durante generaciones. La madre, María Pypelinckx, nació en 1538 de familia
burguesa respetable. Se casó a los 23 años con Jan Rubens, 8 años mayor que
ella y recién llegado de formarse en Italia en derecho civil y canónigo. La familia de Jan no era tan respetable como la
de ella pero sí propietarios de tierras y su formación italiana le convertía en
un sólido valor.
La Amberes de los Rubens era el centro del comercio
internacional y todo alrededor de ella una enorme construcción, para algo era
el puerto más importante al norte de los Alpes y la capital financiera de
Europa. Era el centro neurálgico para el acceso por barco al Mar del Norte pero
no solo pues también partían de allí las rutas terrestres para el sur hacia
Francia, al norte hacia Holanda y al este hacia Alemania. A mediados del siglo
XVI la población de Amberes superaba en cuatro veces la de Londres sobrepasando
los 100.000 habitantes.
Asimismo, atraídos por la riqueza y las posibilidades,
Amberes tenía un buen puñado de artistas que enriquecían culturalmente la
ciudad. En 1560 había igual número de pintores que de panaderos. La ciudad pues
vivía en paz y prosperidad bajo el Tratado Cateau-Cambresis (1559) que había
conseguido detener la continúa guerra entre España, Francia e Inglaterra. Sin
embargo, esto no iba a durar demasiado. Tras la abdicación de Carlos V la unión
lograda por medio de la fuerza y la diplomacia en los territorios de los Países
Bajos se desvaneció por la natural resistencia a la autoridad centralizada
propia del Barroco. Carlos V les había cedido cierta autonomía en 1548 para así
conseguir la paz pero su retiro a Yuste no favoreció el control de los Países
Bajos.


La
iglesia católica también jugaba el papel importante que le correspondía en el
momento por medio, entre otros, de la Inquisición, pero en el sitio equivocado
al toparse con un protestantismo independentista. Los Rubens aunque no
reconocidos calvinistas, Amberes en 1566 tenía más de 30.000, fueron incluidos
como tales en una lista de calvinistas conversos peligrando sus vidas. Jan
mandó a su mujer y a sus cuatro hijos a Limburg y luego a Colonia, y
posteriormente él escapó hacia Alemania. Los asuntos amorosos de Jan con la
mujer de Guillermo, Príncipe de Orange, con la que tuvo una hija, no
facilitaron la vuelta a Amberes y no sería hasta la muerte de Jan Rubens que Pedro
Pablo Rubens regresaría a la ciudad junto a sus hermanos y su madre.
Como se menciona en el apartado 2, más arriba, el segundo
objetivo planteado pretende constatar las cualidades de Pedro Pablo Rubens como
persona idónea para llevar a cabo esta actividad dedicada al secreto, la
formación que adquiere y si forma parte de ese grupo selecto de espías
honorables entre los que se encuentran embajadores, secretarios y diplomáticos.
¿Cuál fue la formación de Rubens? ¿Fue ésta una formación
ad hoc para llevar a cabo trabajos
futuros o una mera coincidencia? Según el profesor Diego Navarro[4] “Los espías de Olivares, en la Cataluña
previa al levantamiento de 1640, hacían alarde de su conocimiento de varias
lenguas y su facilidad para desenvolverse por los ambientes más sórdidos en
misiones de puro contraespionaje”.
¿Acaso
Pedro Pablo Rubens, que muere en 1640, había sido un modelo para Alba de lo que
podría considerarse el espía de la época? Salvo por el aspecto de la sordidez
en el que Rubens tuvo poco que ver, por el contrario, su vida parece más bien “glamorosa”
a pesar de lo anacrónico del término, tal vez fuera así.
Echemos
en primer lugar un vistazo[5],
nunca mejor dicho, a su aspecto físico y
a su carácter. Si hacemos caso a las descripciones que hacen de él quienes le
conocieron y sobre todo a sus autorretratos, por ejemplo el elegantísimo cuadro
del pintor junto a su primera mujer Isabella Brant recién casados, observaremos
a un hombre de aspecto grandioso, elegante, con mirada clara e inteligente
aunque tal vez con un semblante a veces inocente. Era alto y físicamente
atractivo aumentando sus encantos su habilidad natural para las artes además de
su vastísimo conocimiento de muy diversas disciplinas.
Todo
parece indicar pues que era físicamente muy atractivo, con el pelo castaño y
barba bien recortada, mirada penetrante y con seguridad en sí mismo. Parecía
tener carisma y lo que los italianos llamaban “sprezzatura”, es decir, encanto que no por sabedor de ello le
hacían pedante.

Cuando
entró a servir al duque de Mantua, Vincezo Gonzaga, su primer señor en
encargarle una misión más allá de las artes plásticas, éste se asombró de su
refinamiento, inteligencia y de su naturaleza diplomática que le hacían parecer
sincero a la par que actuar con deferencia hacia los otros incluso cuando tenía
que transmitir noticias no muy agradables.
Por
si fuera poco, Pedro Pablo Rubens tenía, asimismo, don de lenguas, hablando con
fluidez el neerlandés, alemán, francés, italiano, español y latín.
Y
como buen pintor y artista en general, era conocedor de una amplísima gama de
saberes: química que le permitía mezclar elementos y pigmentos, geometría para
la perspectiva, anatomía para el dibujo de la figura humana y animal, así como
historia sagrada y clásica.
En
fin, que parecía compilar las cualidades propias de un buen informador o
trabajador del secreto. Sin embargo, no sería hasta 1624 cuando, a instancias
de Isabel Clara Eugenia gobernadora, clienta y admiradora del pintor, Felipe IV
le otorga patente de nobleza, muy útil para llevar a cabo su actividad
diplomática.
No
se debe olvidar que, pese a lo que dijera el diplomático holandés Abraham
Wicquefort[6]:”…it be not absolutely necessary, that the
Embassador should be a Man of Birth, yet at the same time there must be nothing
sordid nor mean in him”, en tiempos de Rubens el trabajo diplomático y lo
que conllevaba estaba tradicionalmente reservado a miembros de la aristocracia,
hombres con experiencia política y, sobre todo, con medios para sufragar la
cara vida de la corte y a los colaboradores propios y ajenos.
Pedro
Pablo Rubens no pertenecía a esta clase pero sí tenía el conocimiento, la
habilidad, las artes y la ambición suficientes como para alcanzar su propósito.
Cuando lo consiguió, pudo más su vanidad hasta el punto de retocar el cuadro de
los Magos durante su estancia en Madrid como se ha visto más arriba y
retratarse con sus nuevos atributos.
Se
puede afirmar pues que sin formar parte de ese grupo selecto de espías
honorables entre los que se encuentran embajadores, secretarios y diplomáticos,
consiguió ser uno de ellos y no ser considerado un advenedizo sino ser admirado
por ello.




Pasemos
ahora al siguiente objetivo propuesto, el de intentar, tal vez anacrónicamente,
ver si un personaje como Rubens a caballo entre dos siglos fundamentales en el
desarrollo de Europa y su identidad, XVI y XVII, casaría con las voces
propuesta en el Glosario de Inteligencia[7]
publicado por el Ministerio de Defensa.
Para
ello se han seleccionado diversas entradas de dicho glosario que son las siguientes:
acción de influencia, agente, agente de
influencia, analista de inteligencia, antena, ciclo de inteligencia,
colaborador, comunidad de inteligencia, contacto, espía, ética e inteligencia,
infiltrado, inteligencia crítica, inteligencia estratégica, inteligencia
holística, misión y reserva de inteligencia.
Éstas
se podrían dividir a su vez en entradas que se refieren al individuo en sí
mismo, y entradas que corresponderían con el proceso de inteligencia o parte
del mismo.
Tal
vez el punto de partida de este ejercicio de simulación deba ser si se daba el
denominado ciclo de inteligencia y si Pedro Pablo Rubens formaba parte del
mismo. Si tomamos la definición de esta entrada como “Proceso de generación y comunicación de conocimiento nuevo, veraz y
ajustado a las necesidades y requerimientos de un usuario a partir de la
obtención y la transformación de información apropiada. Secuencia de
actividades mediante las que se obtiene información que se convierte en
conocimiento (inteligencia) que se pone a disposición de un usuario”[8].
Es
evidente que lo que llevaba a cabo Rubens se encontraba dentro del proceso
denominado ciclo de inteligencia. Tal vez no tan explícitamente y tan bien
delimitado con sus fases de interpretación, análisis, evaluación e integración
pero sí es evidente que el fin último consistía en producir determinados
resultados orientados hacia la acción inmediata o hacia la consecución de mayor
conocimiento e información generales.
Pero
¿qué papel jugaría Rubens en todo este ciclo? ¿Fue un analista de inteligencia,
un agente, un infiltrado, un espía? ¿Fue todo o fue evolucionando de una etapa
a otra? Es evidente que al menos al principio fue un agente, ajeno a cualquier servicio de inteligencia. El primer
trabajo con Vincezo Gonzaga fue sin duda para dar asistencia en acciones de
obtención de información y por ello recibía contraprestación, que no fue
económica, al menos no solo, pues el mismo pintor tuvo que adelantar sus
sueldos al retrasarse el viaje que realizó a Madrid, pero sí le supuso el
contacto con la corte española y con sus grandes que luego le abrirían nuevas
puertas y posibilidades.
Asimismo,
creo que Rubens fue lo que hoy en día se llama un agente de influencia. Supo utilizar su posición como artista, como
pintor de reyes y aristócratas, para influir en la opinión de estos y en los
ámbitos de toma de decisiones bien fuera en

España, en Inglaterra o
en Francia. No tengo tan claro si este trabajo de agente de influencia
favorecía a los objetivos del Estado, en este caso España, pues ¿acaso no fue
también nombrado caballero por Carlos I de Inglaterra? ¿Qué fue entonces, un colaborador, un espía, un mero contacto?
También
se le puede considerar un colaborador,
no así un contacto a mi entender, puesto que suministraba información adquirida
mediante su trabajo, el estudio, el contacto con sus relaciones o sus viajes.
Gracias a su formación, asimismo, pudo ser de ayuda para el análisis de
información. Y por esto último también hoy podría considerársele como reserva de inteligencia; un
especialista externo que con sus opiniones, ideas y asesoramiento enriquecen la
fase de elaboración del ciclo de inteligencia. Rubens significaría la corriente
de aire fresco que despeja las mentes endogámicas que se encuentran demasiado
próximas y dedicadas durante mucho tiempo al conflicto o problema que pretenden
resolver.
Sinceramente,
no creo que Pedro Pablo Rubens fuera un espía
tal y como se recoge en la entrada del glosario, es decir, una persona que
obtiene información sobre un tercero, ya que su trabajo lo hace por encargo,
mediante engaño y sin autorización y además corriendo el riesgo de sufrir los
castigos y la muerte del espía en el siglo XVI-XVII.
Creo
que Rubens fue el anticipador, al menos uno de ellos, de la propuesta de
reciente creación denominada inteligencia
holística. Rubens era un creador de sinergias para las que empleaba sus
vastísimos conocimientos en diversas ciencias y materias así como el abordaje
de los problemas y de sus análisis por diversas personas consideradas eruditas
en su tiempo.
Para
finalizar, se le puede, y se le debe conceder a Rubens, el título de noble
diplomático que tanto tiempo y esfuerzo le costó conseguir. No olvidemos que no
era aristócrata y casi exclusivamente la diplomacia le correspondía a ésta.

5.-
Conclusiones.
Comprobar que un
genio de las artes plásticas es algo más que eso resulta apasionante, sobre
todo si han pasado más de 350 años y resulta complejo encontrar fuentes para
demostrar que Rubens fue un informador y diplomático en definitiva, un espía
honorable.
La complicada época que le toco vivir, su amor por
Amberes, los conflictos religiosos y sobre todo una vida familiar convulsa en
sus inicios, hicieron que mostrara un interés especial, tan especial que lo
convirtió en misión personal vital durante

muchos años, por la
política, la diplomacia y la información que suponía le permitirían mejorar la
situación de los Países Bajos.
Si a esto le añadimos su natural inteligencia y una
vastísima formación propia de un artista del renacimiento y del barroco donde las
ciencias, las artes y las humanidades componían un todo, así como la suerte de
encontrarse en una encrucijada de caminos en Europa que le permitieron
convertirse en políglota hacen de Rubens el candidato perfecto para la figura
del agente de servicio de inteligencia moderno como se puede entender hoy.
Pero sería injusto considerar a Rubens un mero espía,
informador o agente de influencia. Rubens, además de un genio de las artes
plásticas, fue un político diplomático que para defender sus intereses,
personales por una parte para recuperar su ciudad en crisis, Amberes, y los de
su rey, en principio el rey de España, se abrió a la comunicación con los
enemigos visitando las cortes francesas e inglesas, creando redes y contactos
que le deberían haber permitido trabajar para una paz duradera en los Países Bajos.
La tozudez de las
luchas religiosas, el empecinamiento de la única y verdadera fe que defendían
unos y otros, unido al control de las nuevas rutas comerciales y los caminos de
Europa, hicieron la tarea de Rubens una tarea imposible.
De todos modos se
puede afirmar que Rubens fue un promotor de la creación de sinergias en la
creación de inteligencia. Un empleador de vastísimos conocimientos, creador de redes contactos con anticuarios y
contactos con reyes, aristócratas y militares de influencia que le permitieron obtener
una información completísima de la realidad en la que se encontraba la Europa
de los siglos XVI y XVII.

6.-
Bibliografía.
- “¡Espías! Tres mil años de información y secreto”. Autor: Diego
Navarro. Ed. Plaza y Valdes. PyV.2009.
- “Velázquez y Rubens”. Autor: Santiago Miralles Huetes. Ed. Turner
Noema. 2010.
- “Glosario de inteligencia”. Autor: Miguel Ángel Estaban Navarro
(coordinador). Ministerio de Defensa. 2007
- “Master of
Shadows. The Secret Diplomatic Career of the Painter”. Autor:
Mark Lamster. Ed. Nan A. Talese/Doubleday. 2009.
- “El conde-duque de Olivares”. Autor: J.H.Elliot. Ed. Mondadori.
1990.
- “Rubens”. Guía de la Exposición. Museo del Prado. 2010.
- “Enciclopedia Britannica”. Micropedia. Ready Reference. Volume
10-Reti-Solovets. (pp.224-226)
- “Revista Europea. 1º de marzo de 1874. Rubens diplomático español” Autor: Gregorio Cruzada Vilaamil.
http://www.filosofia.org/hem/med/m029.htm (última visita
julio de 2011)


[1] http://unlugarparamicabeza.wordpress.com/peter-paul-rubens/
(última visita 15/07/2011)
[2]
“Glosario
de inteligencia”. Autor: Miguel Ángel Estaban Navarro (coordinador).
Ministerio de Defensa. 2007

[3] Recogido
del libro: “Master of Shadows. The Secret
Diplomatic Career of the Painter”. Autor: Mark Lamster. Ed. Nan A.
Talese/Doubleday. 2009.
[4] “¡Espías! Tres mil años de información y
secreto”. Autor: Diego Navarro. Pag. 87 Ed. Plaza y Valdes. PyV.2009.
[5] http://unlugarparamicabeza.wordpress.com/peter-paul-rubens/
(última visita 15/072011)
[6] Vid nota
2
[7] Vid nota
1
[8] Vid nota
1. Página 59

jueves, 15 de septiembre de 2011

“Comunidad de Madrid, la resta de los mismos de siempre” o sobre las antipatriotas Esperanza Aguirre y Lucía Figar



Me resulta curioso observar como hay determinadas personas en España que a fuerza de tozudez pretenden erigirse en la quintaesencia, en lo más puro y acendrado del país. Esperanza Aguirre y Lucía Figar son dos de esas personas, pero me temo que no lo consiguen al escuchar uno sus declaraciones últimas referidas al conflicto innecesariamente creado con las instrucciones enviadas a los centros educativos para el comienzo de curso.

Al contrario, ambas son unas auténticas antipatriotas. Y son antipatriotas porque ser patriota es tener amor a la patria y procurar todo su bien. Ellas hacen absolutamente todo lo opuesto; procuran todo su mal y lo procurarán aún más si llegan, en algún momento, a gobernar la nación entera.

Y procuran todo su mal al desmantelar uno de los pilares básicos de la riqueza de un país: la educación. La educación, principalmente la educación pública, pero no únicamente pues al permitir determinadas prácticas en la escuela concertada o en la escuela privada están minando la base de todo el sistema en su conjunto.

Creo además que ambas confunden dos términos distintos; instrucción y educación. Ambas pretenden crear no un sistema educativo sino un sistema de instrucción entendida ésta en su acepción militar como el conjunto de enseñanzas, prácticas, etc., para el adiestramiento del alumno.

¿Y qué es adiestrar sino amaestrar, domar, guiar? ¿Es eso acaso lo que queremos que sean nuestros alumnos? ¿Ciudadanos adiestrados, amaestrados, domados y guiados, claro está por los de siempre, o ciudadanos libres con capacidad de análisis y criterio propio?

A mi entender, esto es lo que se va a lograr en el sistema educativo, perdón, de instrucción, que se está imponiendo en la Comunidad de Madrid. En este nuevo sistema se dejan de lado aspectos tan importantes como la formación integral de la persona, la orientación personal, profesional y social, la equidad y la igualdad, la solidaridad y la competencia sana, bien entendida, de mejorarse frente al otro pero no contra el otro.

Este conflicto generado por la Presidenta y la Consejera de manera artificial e interesada tiene que ver poco con las dos malditas horas de aumento para los profesores en su jornada de trabajo. No es sólo, aunque también, un conflicto laboral entre la empresa y los trabajadores de la educación, es un conflicto que afecta mayoritariamente y principalmente a toda la población que parece adormilada ante el acoso y derribo que sufre un endeble sistema creado con mucho esfuerzo desde 1977.

Lo que se haga ahora repercutirá negativamente en las generaciones futuras y por ende en la marcha general del país. Si ahora la tasa de abandono y fracaso escolar en España es disparatada esperen y verán lo que será en cinco o diez años cuando no haya ni un apoyo para aquellas personas con ritmo de aprendizaje distinto o se reduzca al mínimo la atención a personas con alguna discapacidad. ¿Qué va a ser de todas ellas? ¿Se expulsarán a miles de “malos alumnos” del sistema abandonándolos a su suerte? ¿Cómo se pretende integrarlos en la sociedad?

Tal vez crean que dejándolo en manos del mercado educativo, de la escuela privada, sea ésta subvencionada o menos pues ahora la escuela privada privadísima es también subvencionada por las desgravaciones fiscales, entre otras medidas, todo quedará resuelto. ¿No les sirve de ejemplo lo que ha pasado con las liberalizaciones ultra en otros sectores de la economía? ¿No son conscientes que nos abocan al desastre social creando más diferencias de las que hay en la actualidad y obstaculizando la cohesión social?

No me gusta ser agorero pero esta aparentemente simple medida de incrementar dos horas lectivas en la jornada laboral significará un retroceso mucho más grave que el retroceso económico que estamos ya padeciendo fruto de esta crisis generada por los mismos que ahora generan esta otra de carácter social.

Si Esperanza Aguirre y Lucía Figar tienen como modelo, como me temo, a la señora Maggie Thatcher o al Tea Party americano, deberían darse una vuelta por el Reino Unido, fuera de los centros de excelencia que no son representativos del país y fuera de los tópicos ingleses, y visitar las ciudades y barrios ordinarios de cualquier ciudad, o tomar alguno de los trenes que circulan por el país, o sus transportes públicos, o su sistema sanitario. Comprobarían que es un auténtico desastre que afecta sobre todo a la inmensa mayoría de la población que no tiene recursos económicos para pagarse de su bolsillo otros servicios alternativos, por supuesto privados.

Como siempre, los ingleses nos llevan la delantera, pero no teman, que esta vez les alcanzamos y con un poco de….mala suerte, les superamos en menos que canta un gallo.

Esperanza y Lucía, Lucía y Esperanza deberían aprender de la cita de Thomas Mann: “Wo ich bin, ist die Deustch Kultur” (“donde yo estoy, está la cultura alemana”), lo traduzco porque probablemente con tanta anglofilia no sepan ya que existen otras lenguas en el mundo, y decirse ellas mismas “donde nosotras estamos está la cultura y la educación madrileña, española”. Pero no porque las representen, líbrenos Dios de ello, sino por la carga que supone de responsabilidad. Lo que uno hace mal no se individualiza, por el contrario, se estereotipiza y se generaliza dando una imagen, en este caso de nuestra educación y cultura, errónea. ¿O no?

domingo, 23 de enero de 2011

El discurso del rey


No, no teman, no pienso hablarles del último discurso que dio su majestad en Nochebuena, tan solo quiero compartir la impresión que me ha producido la última película de Tom Hooper; The King´s Speech.


Esta película tiene muchos aspectos interesantísimos que van desde la magnífica interpretación del excéntrico logopeda Lionel Logue a manos de Geoffrey Rush, y de Colin Firth como el rey Jorge VI, hasta la importancia de la comunicación en un mundo en el cual la radio empezaba ya a tener un papel fundamental, la publicidad, las clases sociales, el papel de las monarquías, la irresponsabilidad de los poderosos, etc, etc.


Sin embargo, me quedo con dos situaciones que me han hecho pensar desde que vi la película el otro día: por un lado la libertad de pensamiento y de acción de Lionel Logue, si es que realmente era así y no una ficción cinematográfica, y por otro una reflexión sobre la “titulitis” que ya hacía sus pinitos en los años treinta del siglo pasado.


El logopeda representa, a mi entender, la auténtica libertad. Piensa y dice lo que quiere, otra cosa es ya si hace o no lo que realmente desea. Incluso se atreve a expresar ante el rey su libertad con la expresión inglesa “my castle, my rules” para indicarle que su autoridad monárquica no tiene ningún significado en su casa. Esta es la democracia británica conseguida mucho tiempo atrás, y afianzada en la Gloriosa Revolución en la que Cronwell decapita a su majestad el rey Carlos I, mucho antes de que los franceses hicieran lo propio con el decimosexto de los Luises.


Es capaz, desde su condición de plebeyo, de hacer frente a toda una institución soberbia, distante, incapaz de reconocer sus propias debilidades y sobre todo aún no consciente de la necesidad de cambiar de estrategia para sobrevivir a los hechos futuros.


Su relación con el futuro Jorge VI no resulta en ningún caso entrañable sino profesional. Me imagino que debe ser algo parecido como cuando el rey, el que sea, se pone enfermo y debe someterse a los dictados de los médicos. Aunque tal vez ocurra como en el caso de Fidel Castro, y su diverticulitis perforada, en el que dictó a los médicos lo que debían hacer y así le fue como le fue, tanto que tuvieron que mandar al gurú de medicina interna del hospital Gregorio Marañón desde España para que deshiciera el entuerto.


Pero en fin, volviendo al tema anterior, al de la titulitis, la película trata un tema muy de actualidad. En una de las escenas, cuando el rey debe hacer sus “prácticas de oratoria pública” en la majestuosa Westminster con la ayuda de su logopeda privado, éste es descubierto por el obispo de Canterbury y delatado ante el rey del gravísimo pecado de no tener título alguno para ejercer dicha profesión y por tanto queda desacreditado ante el rey y ante la sociedad. Observen ustedes; ya era más importante ser poseedor de un título que de la competencia adquirida a través de la experiencia.


A pesar de todo el tiempo transcurrido es ahora, en el caso español, cuando empezamos a reconocer las competencias adquiridas por vías no formales e informales que poseen una ingente cantidad de personas en nuestro país.

Hace ya dos agostos que se aprobó el Real Decreto de Reconocimiento, Evaluación y Acreditación de las Competencias y sin embargo el mercado sigue estando saturado de títulos y másteres que lanzan al mercado a legiones de personas sin tener idea de qué va la profesión que ejercerán.

Sólo tendrán valor dichos títulos cuando el poseedor haya ejercido como tal durante una larga temporada. No crean que soy contrario a dichos títulos, ni mucho menos, de hecho hasta yo mismo tengo algunos. Creo que son muy necesarios. Pero al mismo tiempo debemos dejar de lado la estulticia y de deslumbrarnos cuando uno lee el CV de candidatos a cualquiera que sea el puesto.

¿Quién tiene más experiencia? ¿Un australiano que ha tratado a cientos de soldados que sufrieron el síndrome postraumático de la Gran Guerra-si es que alguna vez se llamó así- o un afamado psicólogo que hizo fortuna por pertenecer a las clases pudientes británicas de la época?

¿Un funcionario titulado en Derecho y con veinte años de práctica en legislación laboral o un profesor de facultad de Ciencias del Trabajo que sólo imparte clase pero al que se le reconoce su prestigio por haber llegado a la universidad?

¿Un cocinero formado en restaurantes de todo tipo o un técnico superior de cocina sin experiencia alguna?

Dejémonos de titulitis e intentemos equilibrar la balanza. Valoremos los méritos adquiridos, las experiencias vividas, las competencias que se adquieren a lo largo de toda una vida personal y profesional y tal vez descubramos en muchísimas personas la profesionalidad que para sí desearían muchísimos de los titulados de este país.

Tal vez alguno consiguiera ser así nombrado miembro de academias, patronos de fundaciones, universidades, y demás organismos e instituciones, permitiendo la entrada de aire fresco y de contacto con la realidad profesional.

Ah, pero no crean, yo, como mucho otros, soy un profesional, que para eso tengo mis títulos. ¿De qué? Eso ya es otro cantar.

Mientras les recomiendo que vean la película y si pueden en versión original, mucho mejor; el inglés que hablan los actores es verdaderamente magnífico.

¡Que la disfruten!