Si han seguido mi blog comprobarán que no hace mucho publiqué un artículo titulado Librería “Diálogo” en el que comentaba cómo había adquirido mi hábito a leer hasta casi convertirse en una obsesión. Este asunto, la lectura, siempre me ha preocupado pues ¿cómo algo que apasiona, instruye, mata el aburrimiento, ilustra, te hace pensar, vivir otras vidas, morir y renacer, y muchas otras más cosas, no es compartido por todo el mundo? ¿Qué factores inciden para que unas personas sintamos, casi religiosamente, la llamada de la lectura y otras sin embargo no sientan nada ante ella? ¿Qué se hace desde las Administraciones públicas nacionales e internacionales para fomentar los hábitos lectores? Es esta última cuestión la que pretendo analizar someramente aprovechando que ahora me encuentro aquí en Bruselas trabajando durante la Presidencia española del Consejo Europeo 2010 en el sector de la Educación y la Formación.
Cada dos años el Consejo Europeo y la Comisión Europea adoptan un Informe Conjunto sobre la aplicación del programa de trabajo de Educación y Formación 2010, que incluye el campo de la educación superior y el Proceso de Copenhagen de educación y formación profesional. El próximo Informe Conjunto se adoptará en febrero de 2010, bajo Presidencia española, basado en el borrador presentado por la Comisión Europea. El informe del documento de trabajo interno que presenta la Comisión contiene un detallado análisis de progreso comparativo entre países. Dicho informe se basa en contribuciones aportadas por las distintas autoridades competentes de los Estados miembro sobre sus diferentes situaciones nacionales.
Cinco son los indicadores de referencia, más conocidos como “benchmarks” en la jerga europea, que analiza la Comisión en relación al progreso o tendencias de 2000 al 2008. Estos indicadores son los siguientes:
1.- Titulados en Matemáticas, Ciencia y Tecnología.
2.- Participación de adultos en el aprendizaje permanente.
3.- Alumnos con déficit en lectura
4.- Abandono escolar temprano
5. Logros en educación secundaria superior.
Hoy es mi intención abundar tan solo en el indicador de referencia número tres que hace referencia a los jóvenes con déficit en lectura. Y digo sólo jóvenes pues considero que si no se ha adquirido el hábito lector durante la infancia y la juventud difícilmente, aunque no imposible, será adquirirlo ya en edad madura.
La tendencia en todo el ámbito de la Unión Europea, datos comparables entre 18 países, respecto al porcentaje de bajo rendimiento en competencia lectora, o “literacy” en lengua inglesa y su extraña traducción al español como literacia, de los alumnos de 15 años es de un claro deterioro pasando de un 21,3% en el año 2000 a un 24,1% en 2008.
En el caso de España, con datos de 2006, dicho deterioro ha sido más evidente si cabe, pasando de un 16,3% a un 25,7% de bajo rendimiento en competencia lectora. No existen datos disponibles aún de la serie de evolución para los años 2007 y 2008 pero probablemente no sean nada halagüeños.
Otros países de la UE como Reino Unido, Países Bajos, Polonia, Finlandia, Francia, Italia, Bélgica y Dinamarca, entre otros, han sufrido, asimismo, igual deterioro. Fíjense, hasta la muy afamada Finlandia que siempre aparece como modelo por los resultados del informe PISA pierde en competencia lectora. ¿Qué está pasando, al menos en Europa?
Las causas de dicho deterioro son diversas a pesar del esfuerzo que se está llevando a cabo en los distintos sistemas educativos europeos para la mejora de la competencia lectora pero uno de los factores más importante, debido a la evolución de las tecnologías de la información y la comunicación, podría ser el cambio de una sociedad fundamentada en la transmisión de conocimientos por escrito a una sociedad fundamentada en la imagen y en la economía del lenguaje escrito.
Cuando se le pregunta a la Comisión Europea, que es quien presenta los resultados de los estudios e informes, sobre las causas de este clarísimo empobrecimiento lector, siempre se agarra al argumento de que la Unidad responsable es sólo un servicio estadístico que presenta datos descriptivos y nunca vierten opinión al respecto. Es comprensible conociendo a los Estados miembro y su afán porque no se comparen ciertos resultados que harían que saliéramos movidos en determinadas qué fotos. Pero no es menos cierto que si no somos capaces de detectar las causas de la pérdida de competencia lectora difícilmente se podrán poner remedios a este gravísimo problema.
Sería necesario que la Comisión llevara a cabo un estudio, a la vista de los resultados obtenidos en su informe, para establecer con rigor las causas de dicho deterioro y las medidas eficaces que se podrían articular para conseguir los porcentajes establecidos como objetivos, 17% y 15% para 2010 y 2020 respectivamente.
No se nos puede olvidar que según los últimos estudios, 1 de cada 4 europeos no es capaz de entender lo que lee. Esto, a mi entender, deja a muchísimos ciudadanos al borde de la exclusión social, a la incapacidad de movilidad social entendida como superación del estrato social desde el que uno parte, a la imposibilidad de encontrar un puesto de trabajo y un salario dignos. Y sobre todo impide que un gran número de ciudadanos no adquieran un pensamiento crítico y se hagan social, económica y políticamente más vulnerables a la manipulación, así como marginados de uno de los mayores placeres de la vida, según mi criterio claro, como es el acceso a determinadas manifestaciones culturales.
Luchar contra este fracaso social que es la falta de hábitos lectores y todo lo que ello implica, se hace mucho más costoso en un país como el nuestro, España, en el que ya de por sí la lectura ha sido, en términos generales, privilegio de unos pocos, y en el que algunos políticos consideran como bien sociocultural al fútbol y no a la lectura.
A aquéllos que les guste leer párense a pensar, por ejemplo, cómo son nuestras librerías y cómo son nuestras bibliotecas. Las librerías se han convertido en “badulaques” como diría un latino, en “colmaos” como diría un castizo. Son espacios en los que indistintamente uno encuentra siempre lo mismo; mismos libros, mismos autores, mismos editores, mismos best seller, mismos artilugios. Por cierto, que un conocido me decía que Best Seller debía estar forrado por los libros que vendía. Casi suena como esa probable leyenda urbana que ponía en boca del Consejero de Cultura de la Xunta de Galicia con el PP que en no sé qué festival iba a asistir la cantante Carmiña Burana, por el famosísimo carmina burana (pronúnciese con tilde en español, cármina) que no es ni más ni menos que cantos goliardos de los siglos XII y XIII reunidos en el manuscrito encontrado en la Benediktbeuern de Baviera. El significado es “Canciones de Beuern”. ¿Cómo vamos a pretender que se lea más con Consejeros semejantes?
Miren nuestras bibliotecas, donde las haya claro. El poco uso, la poca consideración que se las tiene y sobre todo lo vacías que están salvo cuando llega la hora de los estudiantes y tienen que encontrar un lugar más o menos tranquilo para llevar a cabo las tareas propias de su actividad.
¿Cómo son las casas en España? En términos generales los libros ocupan muy poco espacio, son, como mucho, parte de cierto mobiliario que se encuentra en los salones y que se adornan con ciertos libros para darle no sé qué tono. Por favor, miren los títulos de los libros de esas casas: enciclopedia médica familiar, fauna salvaje, bricolaje activo, etc. Sin embargo el televisor y el ordenador, si no son ya uno mismo, son cada vez más grandes y nos miran como cíclopes con ánimo de apropiarse de nuestras mentes.
No me voy a parar a analizar cuáles son las supuestas causas de esta falta de competencia lectora pues el criterio para seleccionar los motivos serían personales, criterios subjetivos, nada científicos y que probablemente no tendrían ningún valor. Tampoco voy a entrar en el terreno del sexo de la lectura ¿es ésta más femenina que másculina? Por lo que se aprecia en el metro o en autobus matutino es evidentemente femenina; si se ve a algún hombre leyendo éste estará con el Marca o con el As. Sin embargo no estaría mal que aportaran sus ideas enviando comentarios a este texto y así ver si podemos establecer algunos parámetros generales para luego llevar a cabo unas posibles soluciones. ¿Se atreven? Inténtenlo. Gracias.