Por primera vez y sin que sirva de precedente le voy a dar la razón a nuestra Presidenta, Doña Esperanza Aguirre, en lo que a la contratación de profesores nativos de habla inglesa para nuestros centros educativos se refiere.
Y le voy a dar la razón porque soy un europeísta convencido y creo en la libre circulación de los trabajadores por nuestra malherida Unión Europea. Creo que cualquier ciudadano europeo, incluso los euroescépticos, tiene todo el derecho, y el deber, por qué no, de vivir y trabajar en cualquier país de nuestro entorno. Y por eso entiendo que la Presidenta se dirija al nuevo ministro de Educación, Don José Ignacio Wert Ortega, y le pida que cambie la legislación vigente para poder contratar a los necesarios docentes británicos e irlandeses.
Ahora bien, puestos a contratar hagamos las cosas al menos adecuadamente. No nos diga tan solo que quiere contratar, díganos cómo, a quiénes, por cuánto tiempo y en qué condiciones laborales. A continuación le sugiero algunas ideas para que dicha contratación sea lo más correcta posible.
En primer lugar sería necesaria una detección de necesidades seria; ¿Andamos tan mal de profesores que es necesario importarlos? ¿De qué áreas de conocimiento tenemos déficit de profesorado? Hecha la detección empecemos a exigir la calidad necesaria; hagamos una selección correcta de los nuevos profesores nativos de habla inglesa.
No nos debe bastar con que sean meros licenciados en cualquier campo; se les debe exigir como se hace con los docentes españoles, al menos, su equivalente a nuestro CAP (antiguo Curso de Aptitud Pedagógica) o el Master en Educación correspondiente. Por supuesto una experiencia demostrada de, al menos, tres años de docencia directa en aulas de educación infantil, primaria, secundaria, secundaria post-obligatoria y ciclos formativos para, inmediatamente después, empezar a solicitar una serie de requisitos imprescindibles como, por ejemplo:
1) Estar en posesíón de un nivel de competencia lingüística en español B2 o C1, acreditado oficialmente por el DELE (Diploma de Español como Lengua Extranjera). Esta medida impulsaría el conocimiento de nuestra lengua en Reino Unido, Irlanda y EEUU así como reforzaría el español como recurso económico.
2) CV en español con sus datos profesionales y personales así como carta de motivación para explicar detalladamente porqué desean venir a nuestro país (no todo a de ser toros y paellas, digo yo)
3) Carnet de conducir y disponibilidad a la movilidad
4) Compromiso de regresar a su país a la finalización del contrato (3 años máximo) para servir como diseminadores en cascada de la lengua y culturas españolas.
5) Estar avalado por una autoridad competente educativa de su país de origen.
Todas estas medidas y requisitos, así como muchas otras que no voy a incluir para no aburrirles, deben tomarse bajo el paraguas de un acuerdo de entendimiento entre las autoridades educativas españolas y las británicas y/o estadounidenses. Asimismo, el reconocimiento de dichos requisitos como la selección de los mejores candidatos ser debería llevar a cabo en el país de origen por comisiones mixtas de profesionales españoles y autoridades británicas que sean conocedoras de las necesidades reales de nuestro sistema.
Una vez seleccionados, se debe dar un trato digno a estos trabajadores: cobertura sociosanitaria, salarios dignos y no las migajas que se les paga ahora, e igualdad de condiciones en cuanto a horarios, derechos y deberes a los de los docentes españoles.
En fin, que si se pretende contratar, que al menos se reflexione sobre ello, no vale con "pegar un anuncio" en períodicos o que el efecto llamada atraiga a todos los "descolocados" que hablan inglés.
Por mi parte una última reflexión. Esta imperiosa necesidad de contratar a los nativos de habla inglesa me hace pensar en una malísima gestión y previsión de lo que se denomina "educación bilingüe" y ahora, vista la carencia de profesores que puedan impartir distintas área en inglés, se eche mano a dicha contratación o por el contrario ¿acaso es un nueva vuelta de tuerca para acabar con el sistema educativo público tal y como lo conocemos hoy?
Si no quieren acatar estos requisitos que sea pues la escuela concertada y la privada quienes contraten libremente a estos nuevos salvadores de la educación española y a los demás.............¡déjennos en paz! Leave us alone!!!!
Estoy totalmente de acuerdo contigo. Si desean contratar profesores nativos de inglés o de lo que sea, se ha de exigir a los candidatos lo que se pide a los profesores españoles..., si en la mente de los contratantes está ofrecer una enseñanza de lenguas de calidad, claro. Pero esto es otro cantar...
ResponderEliminarA veces hasta un C2+ puede resultar B2 y no por eso excluimos al profesional que patina; sólo lo colocamos en la picota un ratito: "... por qué desean venir (no todo ha de ser...)". Estoy de acuerdo en parte; no en todo. No exijamos a los demás más que a nosotros mismos; empecemos por respetarlos y respetarnos a nosotros mismos también(recomiendo un vistazo rápido en la web del Instituto Cervantes a un pequeño documento que tienen colgado sobre las competencias clave de los profesores). Si a un compañero extranjero le exigimos acreditaciones imposibles, carnet de conducir (a mi nunca me lo han pedido), compromiso de salir del país a los tres años (¿es eso trato digno?), si seguimos vendiendo que vienen a toros y paella (esa frase me ha recordado a un vecino fascista que tengo, que se opone a que su vecino alemán, al que llama cabezacuadrada, presida la comunidad de propietarios, aunque además de alemán es excelente profesional y que yo sepa al menos trilingüe... ¿qué no tendríamos que autoexigirnos? ¿cuántos compañeros profesores españoles (con carné de conducir en su mayoría, eso sí, y dispuestos a utilizarlo a diario en vez de coger el autobús o la bici)conocemos que no han leído un libro por placer en su vida, que no han salido nunca ni de este país nuestro ni del centro en el que obtuvieron su plaza por oposición, su trono, su orinal... La llegada de unos pocos profesores extranjeros es un pro más que un contra, me temo, y utilizarlos como ingrediente de argumentación política es como poco un error. Los contra del programa son otros: nadie habla de equidad, de que no todos los niños tengan acceso a los mismos curricula, de que una selección de centros se beneficie de una inyección presupuestaria enorme en recursos y factores de calidad como auxiliares de conversación o pruebas externas,criticables a su vez también, si, y no obstante..., mientras el resto de centros no "bilingües" no se ven compensados de ningún modo, hacinan 40 alumnos, pluriculturales y plurilingües, eso sí, en los grupos de 1º de Bachillerato o no pueden ni soñar con ofertar otros programas avanzados en, pongamos por caso, ciencia y matemática, música, deporte o lo que sea en lugar de aborregar a nuestra generación-esperanza en la lingua franca que acoquina al resto de lenguas en uso, en un país donde podríamos enorgullecernos de incluir en nuestro portafolio nacional el tener en masa competencias quizá parciales pero avanzadas en portugués e italiano, en gallego y catalán, en ladino y caló, y a la vez avergonzarnos de no completarlas en francés, en rumano o en lo que sea, hasta en inglés.
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