¡Gibraltar
español! ¿y Madrid qué?

Les aseguro que esta nueva entrada en mi blog no tiene nada que ver con el consumo de sustancias psicotrópicas o alguna bebida más que espirituosa; se debe al ínclito periodista José María Carrascal que ayer, martes 7 de febrero de 2012, publicó en La Tercera del periódico ABC un artículo titulado “Gibraltar, nuestro fracaso”.
En su artículo Carrascal hace un repaso del contencioso entre España y el Reino Unido sobre la soberanía de la Roca, o el Peñón según nosotros, y las batallas perdidas por los distintos y recientes Ministros de Exteriores españoles pasando desde Castiella y la resolución de la ONU en 1967 hasta el actual García-Margallo.
Llega a diversas conclusiones entre las que me permito destacar la referida a que España nunca logrará la recuperación de Gibraltar negociando con los ingleses sino que estos nos lo devolverán cuando lleguen a la conclusión de que retenerlo les cuesta más que mantenerlo como les ocurrió con Hong Kong.
Pero me sorprende más su conclusión sobre este anacronismo, que para él no es tal, sino que el anacronismo hoy son las colonias, y habla del fracaso de nuestro país como nación moderna, como Estado democrático, la articulación del Estado de las Autonomías, y como no, nuestra Guerra Civil y otras cosas por el estilo. Parece como si el señor Carrascal no se diera cuenta de que la colonia no es Gibraltar, la colonia es la Comunidad de Madrid. ¿La Comunidad de Madrid? se preguntarán. Pues sí, una Comunidad que con sus políticas neoliberales y anglófilas está haciendo de nuestra ciudad y de nuestros pueblos un foco de intereses económicos, culturales y de empleo para, no sólo Reino Unido, sino también para Estados Unidos.
Han empezado con algo tan irrelevante como el sistema educativo y su bilingüismo tan manido ya a estas alturas, para acabar, si nadie lo impide, con Las Vegas “alcorconitas”.
Sin darnos cuenta se está produciendo una invasión, acompañada por una obsesión sin precedentes del españolito medio, de todo lo anglosajón que poco a poco va impregnándolo todo y a todos. Hasta labandera de la “pérfida Albión” aparece en los carteles de los centros públicos
de educación como si de la bandera que hondea en la primera puerta fortificada de Gibraltar se tratara.
En fin, qué quieren que les cuente, que habiendo estudiado Filología Inglesa, habiendo sido un enamorado de las letras, cultura y tierras anglosajonas, ahora están consiguiendo que empiece a sentir un cierto rechazo por tanta insistencia para que nos convirtamos en súbditos de su graciosa Majestad.
Debe ser que nuestra Presidenta no está conforme con las condecoraciones obtenidas a manos de la Reina y tal vez pretenda conseguir la Orden del Cardo (Borriquero).
No se dejen apabullar y recuerden que los “ingleses no tiene ni aliados ni amigos, tan solo intereses”.
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