No sé cómo salió el tema. Estaba con mi hijo de casi 15 años (a día de hoy en 2010 ya tiene 19 años) en Reugen´s, una hamburguesería de la calle Sainte Catherine de Montreal, cuando empezamos a hablar de las fiestas que mi hermano Eugenio y yo organizábamos en casa de nuestra madre. Creo que todo salió por un semáforo que me trajo a la mente los dos semáforos, sí, sí, dos semáforos de entrada a garaje, con sus luces rojas y verdes y su carcasa verde de metal pesadísimo, que teníamos en casa y que hacían las veces como si fueran las luces de una discoteca en nuestras fiestas. No recuerdo bien como los conseguimos pero está claro que no me veo yo con un destornillador y unos alicates desmontando en plena calle esos dos semáforos. Echémosle le culpa a otro u otros. La cuestión es que los teníamos.
Los usábamos, como digo, para las fiestas que mi madre nos permitía hacer en nuestras dos habitaciones. Mi madre, mi santa madre debería añadir, se marchaba de casa en esas ocasiones, no sé si se iba a ver a su madre, si se iba con sus amigas o con mis hermanas, lo cierto es que la casa se quedaba para nosotros y era la delicia de nuestros amigos.
Teníamos dos habitaciones; una estaba llena de pósters casi todos con carga política y/o musical, una diana auténtica como las que había en los pubs de Inglaterra, los dos semáforos y un sofá en forma de ele que recorría la pared y que servía ya se pueden imaginar ustedes para qué; para sentarse y charlar, no sean mal pensados.
La verdad es que éramos unos privilegiados. Teníamos un pick-up, tocadiscos o plato donde poníamos LPs y singles. Como mi madre tuvo la brillante idea de mandarnos a Inglaterra en los veranos desde 1975, pudimos mamar allá la música del momento. Vivimos la época punk de los Sex Pistol con su “God save the Queen” and her fascist regime….., the Stranglers, los coletazos de “mods y rockers” de los finales de los cincuenta y los sesenta que se imitaban también en los setenta. La música de “Yes, Genesis, Pink Floyd, Jethro Tull, Ted Nugget, Rick Wakeman y sus caballeros de la tabla redonda o sus ballenas, de Queen, sobre todo de Queen, y también de los Who y su Quadrophenia, Who´s next, etc…
Luego en Madrid, en la calles de Hortaleza y Fuencarral encontrábamos discos importados de América del Norte como los Ramones, Meat Loaf, Jim Croce, ELO, Bee Gees ( a pesar de ser Australianos) y su retorno exitoso con Saturday Night Fever y los discos recopilatorios anteriores.
A todos éstos les añadíamos los discos de la canción protesta que nos sabíamos de memoria con Labordeta, Lluis Llach, Victor Jara, Quilapayún, Los Calchaquis, Raimon, Serrat, etc…. que poníamos después de los lentos cuando veíamos que no íbamos a conseguir nada salvo un buen calentón. Al menos con los discos protesta nos ardía de nuevo la sangre y gritábamos a voz en grito.
Ahora piensen por un momento, ¿Cómo narices puede uno erigirse en un modelo de comportamiento adolescente para nuestros hijos después de lo bien que lo pasábamos con todo esto? Piensen, piensen.
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